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CASTRO DE LA MESA DE MIRANDA |
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Localización: seguir
las indicaciones desde el Aula Arqueológica de Chamartín
de la Sierra.
Grado de Accesibilidad: Bueno
– Acceso señalizado – Punto de Recepción
de Visitantes – Posee cuadros explicativos.
Cronología: : siglo
V a.C. al siglo I a.C.
Descripción: se trata
de un emplazamiento claramente defensivo, sobre una meseta formada
en la confluencia de dos arroyos: Matapeces por el oeste y Rihondo
por el este. Por el sur no hay protección natural, lo
cual implica dos hechos fundamentales: que el acceso principal
en condiciones normales se hacía por este lado y que
la facilidad de acceso implicaba obligatoriamente crear un sistema
defensivo. La posición geográfica general del
castro es favorable a dos tipos de aprovechamiento: el ganadero
en todo lo que se refiere a las tierras de las estribaciones
de la Sierra de Ávila y el agrícola, en las llanuras
inmediatas del norte, aptas para el cultivo de cereal. El castro
consta de dos partes, el área urbana y la necrópolis,
ambos interrelacionados temporal y espacialmente, puesto que
una parte de la necrópolis se encuentra dentro de uno
de los recintos amurallados, producto de la expansión
del poblado a costa de la necrópolis.
El castro, de unas 30 ha de superficie, está compuesto
por tres recintos amurallados adosados unos a otros, de forma
que se ayudan entre ellos a la defensa general. El tercer recinto,
de 10 ha de superficie, es rectangular y paralelo a la muralla
oriental del segundo recinto. Por el norte no remata adosándose
a ningún otro muro, sino que muere en el inicio de la
fuerte pendiente al arroyo Rihondo. Tuvo tres puertas, cada
una de ellas de distinta envergadura. La más importante,
la sur, constituye un pasillo de poca anchura, formado por la
muralla, y el cuerpo de guardia (lienzo rectilíneo exento,
que remata en dos torres cuadrangulares en los extremos). Toda
la estructura estaba compuesta en ambas caras por un zócalo
de piedras ciclópeas de distinta factura y, con objeto
de macizarlo, relleno de piedras de corte irregular, más
menudas. El segundo recinto, que alberga las zonas de producción
y almacenamiento, se adosa como una prolongación aproximadamente
rectangular al primer recinto por la zona sur, uniéndose
a éste a través del lienzo de muralla rectilíneo
que va de oeste a este. Tiene una superficie de 7 ha y cierra
completamente un espacio necesario para la defensa del recinto
principal. En el extremo norte, inmediato al primer recinto,
se ven algunos de los complementos para la defensa de la muralla
sur de este: el campo de piedras hincadas y el foso. En el primer
recinto, de unas 12 ha, previsiblemente vivió el grueso
de la población. Su recorrido, íntegramente cerrado
por una muralla, se adapta totalmente y con toda exactitud a
la topografía del terreno. Dos puertas, ubicadas en los
extremos del flanco sur, permitían el acceso. A este
castro se lo conoce por sus fortificaciones, pero sobre todo
por su necrópolis, denominada La Osera, compuesta por
2.230 tumbas de incineración. Ubicada al Sur de los recintos
amurallados, en una explanada muy bien definida, el conjunto
de tumbas se distribuye en distintas zonas, separadas entre
sí aunque próximas, cada una presidida por una
piedra hincada sobresaliente que la anuncia. La división
en zonas diferentes podría obedecer a los distintos grupos
de parentesco o linaje en que estarían agrupados los
habitantes del castro, distinción que se haría
en torno a un antepasado común. |
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