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Localización: está
ubicada en una elevación entre dos ensenadas dentro de
la bahía de Algeciras. Se accede desde la N-340 entre
Cádiz y Málaga, tomando la salida en dirección
Guadarranque, a unos 4 km del cruce.
Grado de Accesibilidad: Bueno
– Centro de Recepción de Visitantes – Visitas
Guiadas - Posee cuadros explicativos.
Descripción: los restos
más antiguos pertenecen al siglo IV a.C., que coincide
con el abandono del cercano poblado del Cerro del Prado, un
modesto asentamiento fenicio en la desembocadura del río
Guadarranque. La elección del nuevo lugar mejoraba las
características del anterior asentamiento al ocupar una
elevación natural con un buen control sobre la Bahía
de Algeciras. Con una extensión cercana a las 4 ha duplicaba
la superficie del antiguo asentamiento, por lo que sus posibilidades
comerciales, tanto portuarias como de almacenaje, tuvieron que
encontrar suficiente acomodo para el futuro. Desde un principio
nació con su recinto perfectamente acotado por una notable
muralla y unos ejes urbanísticos que, aún a pesar
de sucesivas remodelaciones, no cambió hasta bien entrada
la conquista romana. En el último tercio del siglo III
a.C. se adosaron a la muralla pequeñas habitaciones (utilizadas
como almacenes industriales en época de paz) cerradas
por un nuevo lienzo, dando al conjunto un aspecto imponente.
En esas mismas fechas también se erigió una puerta
monumental como acceso sur de la ciudad construida con magníficas
fábricas de cantería de sillares almohadillados. |
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| En
el transcurso de las Segunda Guerra Púnica la ciudad
quedó sometida al dominio romano, alcanzando en el 171
a.C. una posición privilegiada al recibir el estatus
de Colonia Latina, con el nombre de Colonia
Libertinorum Carteia, momento en el que da inicio una
de las etapas de mayor prosperidad. Según los vestigios
de la muralla romana, que en parte seguía el trazado
de la púnica, la ciudad se amplió hasta alcanzar
una 27 ha de superficie. La zona monumental, sobre la anterior
ciudad púnica, estaba presidida en época Republicana
por un imponente templo de tipo itálico que fue destruido
y amortizado en el transcurso de la Guerra Civil entre César
y Pompeyo, guerra de la que la ciudad no saldría muy
bien parada dado su apoyo al bando pompeyano. No obstante, la
reconstrucción del centro monumental en época
Augustea, evidencia su resurgimiento (significó una completa
reestructuración del conjunto que incluía la construcción
de nuevos edificios). Si bien durante la etapa Imperial su privilegiada
y estratégica posición debió de seguir
siendo determinante para el control del Estrecho, desde el punto
de vista arqueológico, la urbanística es aún
poco conocida. Entre otros restos destacan los de un teatro
aparentemente modesto, aunque habitual en una colonia, un edificio
termal de gran envergadura y monumentalidad, utilizado entre
los siglos I y IV d.C. y a izquierda y derecha de uno de los
decumanos de la ciudad, viviendas. |
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| Con
la crisis del Imperio del siglo III d.C. la ciudad comenzó
su decadencia y en el foro, centro de la vida ciudadana, comenzaron
a producirse importantes transformaciones. Ya en época
Bajo Imperial se instaló en esta zona un área
de necrópolis asociada a una basílica de culto,
cuyos restos son un referente directo para diagnosticar las
pautas generales del poblamiento tardoantiguo del recinto urbano,
entre los siglos VI y comienzos del VIII d.C. |
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