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PENÍNSULA
IBÉRICA - RURALIZACIÓN |
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LA PESCA A GRAN ESCALA
Si una actividad ha caracterizado a las costas andaluzas, frente
a otros lugares del litoral del Mare Nostrum, es la
existencia de una importante pesca de altura, realizada con
artes de pesca específicas como las almadrabas. |
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Mosaicos
con representaciones de escenas de pesca del Museo del Bardo
(Túnez) |
| Según
Opiano, tras el avistamiento de los cardúmenes desde
el thynoscopeion u observatorio: "...se despliegan
todas las redes a modo de ciudad entre las olas, pues la red
tiene sus porteros y en su interior puertas y más recónditos
recintos. Rápidamente los atunes avanzan en filas, como
falanges de hombres que marchan por tribus, unos más
jóvenes, otros más viejos, otros de mediana edad:
infinitos se derraman dentro de las redes, todo el tiempo que
ellos desean y la cantidad que admita la capacidad de la red.
Y rica y excelente es la pesca”. En ocasiones las
redes eran jaladas desde las propias embarcaciones si bien también
se recogían desde la costa. Resulta significativo ilustrar
la matanza de los ejemplares de mayor tamaño cuando la
“cámara de la muerte” estaba a punto de ser
izada, utilizando garrotes de grandes dimensiones. |
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Mosaicos
con representaciones de escenas de pesca de la Casa de
Hippolytus (Alcalá de Henares - Madrid) y del Museo del Bardo (Túnez) |
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| Los
testimonios arqueológicos de estas grandes y complejas
redes de pesca se suelen limitar a dos tipos de evidencias frecuentes
en los yacimientos hispano-romanos del litoral. Agujas de red,
tan necesarias para la reparación de estas artes, realizadas
en bronce y que se ajustan a una tipología específica,
con puntas ahorquilladas a ambos lados o agujas con uno o dos
ojos de grandes dimensiones. De las redes en si mismas se suelen
conservar evidencias de las pesas, lastres que suelen ser cerámicos,
con una amplia tipología que ofrece modelos tanto circulares
como fusiformes, o plúmbeos, estos últimos habitualmente
compuestos por placas rectangulares de plomo enrolladas sobre
si mismas a modo de lastres cilíndricos. De las boyas
no se conservan testimonios, al haberse utilizado corcho o madera
en su confección, si bien su utilización, imprescindible
para dotar de la necesaria verticalidad a las artes de la pesca,
está bien documentada en mosaicos. |
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Mosaicos con representaciones de escenas
de pesca del Museo del Bardo (Túnez) |
| También
la práctica tradicional de la pesca nocturna, con luces
para atraer a los peces, ha sido documentada por Eliano: “...es
menester que el mar esté en calma y, si sucede así,
fijan a la proa de las barcas braseros huecos con pujante fuego
dentro; son transparentes, de manera que contienen el fuego
y no ocultan la luz. Las llaman linternas. Pues bien, los peces
se asustan del resplandor y quedan deslumbrados. Y algunos,
ignorantes del significado de lo que ven, se acercan porque
quieren saber lo que les provoca su miedo... y son capturados
en grandes cantidades”. Destacar, por último,
el empleo de nasas, todas ellas realizadas en cestería,
según Opiano, unos artilugios que se fondean y, que frente
al duro trabajo de jalar las redes “proporcionan gran
alegría a sus dueños mientras duermen tranquilamente
y espléndida ganancia les espera con pequeño esfuerzo”.
De ellas se conocen distintos tipos que van desde las fusiformes
o piriformes atadas a un cabo a cestas individuales, en este
último caso quizás usadas también como
sitios para mantener las capturas vivas. |
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Mosaicos con representaciones de escenas
de pesca del Museo del Bardo (Túnez) |
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