De todas las especies han destacado siempre, por su importancia
para el aprovechamiento industrial, los escómbridos (Scombridae),
entre los cuales se puede situar al atún rojo (Thunnus
Thynnus), la caballa (Scomber Scombrus), el bonito
(Sarda Sarda) o la melva (Auxis Rochei), si
bien los análisis arqueo-zoológicos en yacimientos
aún están en estado embrionario, a pesar de la
cantidad de datos conocidos. No obstante, la explotación
de los recursos del mar no se limitaba en época romana
a la pesca, sino que todos los productos alimenticios disponibles
eran objeto de explotación directa o subsidiaria de la
misma.
Mosaicos
con representaciones de fauna marina del Museo del Bardo (Túnez)
Un
viaje por los mosaicos con temas marinos es fiel exponente de
esta dinámica: cefalópodos, especialmente pulpos;
crustáceos, entre los que se identifican habitualmente
centollos y langostas; y moluscos, entre los que las ostras
y las almejas eran las más apreciadas. No falta un sinfín
de especies como los equinodermos (erizos) o las rayas que denotan
la riqueza de las capturas y la diversidad de productos propios
de la dieta hispano romana.
Mosaicos
con representaciones de fauna marina de la villa romana
de Almenara (Valladolid), de la villa romana de Milreu
(Faro - Portugal) y del Museo del Bardo (Túnez)
Otros
ejemplos ilustrativos de esta amplia variedad piscícola
son la recurrencia tipológica en la moneda del sur de
Hispania y la referencia de Plinio en su Historia Natural
en la que hace referencia a la existencia en Carteia de un cefalópodo
gigante: “... en Carteya, en las cetáreas,
había uno (pulpo) que acostumbraba a salir del mar hacia
las balsas que había abiertas, acabando allí con
las salazones... (cuya) cabeza (era) del tamaño de un
total de quince ánforas de capacidad”.
Mosaicos
con representaciones de delfines de la villa romana de
Milreu (Faro - Portugal) y del Museo Arqueológico
de Mérida.
No
se puede dejar de citar al delfín, posiblemente el pez
más representado en la iconografía romana por
su relación con la navegación y su carácter
apotropaico o protector.
Mosaicos con representaciones de fauna marina del Museo Arqueológico
de Sevilla.