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PENÍNSULA  IBÉRICA  -  ROMANIZACIÓN

EL CULTO A LAS DIVINIDADES ROMANAS
mosaico del Océano mosaico de la diosa Thetis mosaico del Juicio de Paris
mosaico del Triunfo de Baco mosaico del Triunfo de Baco
  Mosaicos del Océano (Alcazar de Córdoba), de la diosa Thetis (Museo Arqueológico de Jaén), del Juicio de Paris (Museo Arqueológico de Sevilla) y del Triunfo de Baco (Museo Arqueológico Nacional y de Sevilla): El dios Océano y la diosa del mar Tethis están representados con pinzas de cangrejo y rodeados de fauna marina. En el mosaico del juicio se representa al joven Paris en el momento en que tiene que decidir cual de las tres diosas: Juno, Minerva o Venus, es la más bella. Según la mitología, la diosa Discordia había exigido a Júpiter que le entregara una manzana a la más bella de las diosas y dado lo peligroso de la tarea, Júpiter envió al dios Mercurio, para que buscara un mortal que hiciera la elección. El mosaico del triunfo está dedicado al dios Baco, representado en un carro tirado por tigres al regresar victorioso de la India.
En la Hispania del sur y del este, más profundamente romanizada, la religión romana fue la dominante durante todo el Imperio. Se han encontrado testimonios de culto a Hércules y Mercurio como protectores del comercio, de Juno y de Diana como protectoras de la fecundidad femenina, de Marte como dios protector de la agricultura, de Minerva como protectora del artesanato, etc. Más aún, algunos de éstos dioses tuvieron templos propios en las ciudades y a veces sacerdotes específicos, distintos de los pontífices.
Santa Eulalia de Bóveda ninfeo Santa Eulalia de Bóveda ninfeo Santa Eulalia de Bóveda ninfeo
Santa Eulalia de Bóveda ninfeo Santa Eulalia de Bóveda ninfeo Santa Eulalia de Bóveda ninfeo
  Ninfeo (Santa Eulalia de Bóveda - Lugo): de época tardo-romana (siglos III y IV d.C.), dispone de un estanque de escasa profundidad lo que ha hecho pensar en un uso basado en las propiedades salutíferas de sus aguas. Lo más importante del conjunto es la decoración pictórica de la bóveda, en la que pueden verse representados los más variados tipos de aves.
Incluso se perciben actitudes análogas a las de otras zonas romanizadas del Imperio, en las que los esclavos, separados de los cultos públicos, se vinculaban sobre todo a la devoción de los Lares domésticos o de Silvano, dios menor relacionado originariamente con los bosques. También en esa Hispania más romanizada se reflejaron tendencias monoteístas, como la surgida en torno al dios pantheus, considerado como una divinidad superior de la que los demás dioses no eran más que manifestaciones de su único poder.
mosaico de Apolo y Marsias mosaico de Apolo y Marsias mosaico de Apolo y Marsias
  Mosaico de la competición musical entre Apolo y Marsias (Museo Arqueológico de Jaén): Representa a Apolo, con la lira como atributo, después de haber vencido a Marsias, que se representa suspendido de un árbol con las manos atadas.
En medios rurales, así como en amplias zonas del noroeste, la penetración del culto a los dioses romanos fue el resultado de un sincretismo con los dioses indígenas. Testimonios como Iupiter Candamus en el área cántabra, de Tutela Bolgensis en el Bierzo, de Lares Cusicelenses o de Lares Erredici en Chaves (Portugal), están demostrando la existencia de una divinidad prerromana que al ser asimilada por la romana (Júpiter, Tutela, Lares, etc.) quedó como epíteto o advocación de la misma.
santuario romano de Cibeles santuario romano de Cibeles
  Santuario Romano de Cibeles (Santa Mariña de Augas Santas - Orense): durante los primeros siglos de nuestra era Cibeles fue la principal divinidad en Hispania y su culto estuvo extendido en todo el territorio peninsular.
La fuerza del sustrato religioso también se advierte en la mayor aceptación que tuvieron algunos dioses romanos en zonas muy concretas (por ejemplo la fuerte implantación del culto a los Lares Viales en el ámbito del convento jurídico lucense, dónde existía una gran tradición de creencias relacionadas con la encrucijada). Durante el siglo II d.C. hubo un gran auge de las devociones a los dioses de la salud. Mientras Apolo, Esculapio, Salud o Fortuna recibieron culto en los lugares de aguas salutíferas del sur y del este peninsular, las Ninfas pasaron a ser las protectoras de enclaves semejantes en la Hispania celtizada.
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