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PENÍNSULA
IBÉRICA - ROMÁNICO |
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Las oraciones de los monjes a los difuntos garantizaban la salvación
de los reyes y de los nobles, quienes a su vez les compensaban
dándoles renta, fincas y privilegios; de forma que los
unos garantizaban la vida confortable a los otros y los otros
garantizan la salvación eterna de las almas de sus benefactores.
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Real
Monasterio de Santa María (Iranzu – Navarra):
abadía cisterciense del siglo XII. |
| Cluny
no solamente era una multinacional en lo que respecta a la construcción
de nuevos monasterios (con el envío de dinero de los
distintos países), sino también para su mantenimiento,
ya que se sufragaba con el dinero que le enviaba cada monasterio
que estaba bajo su influencia. A cambio Cluny enviaba monjes
a los distintos monasterios que se convertían en elementos
de transmisión del conocimiento acumulado. |
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Monasterio
de Santa María de la Huerta (Santa María
de la Huerta – Soria): fue fundado por
monjes cistercienses en 1162. Protegido por Alfonso VIII,
la obra principal fue concluida en 1184. |
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Los
monasterios tenían cada vez más poder y más
control sobre el territorio lo que provocaba el descontento
de los campesinos, produciéndose en muchos casos sublevaciones.
A partir del “ora y trabaja” los monjes benedictinos
se fueron haciendo ricos. Entre donaciones, explotaciones de
fincas, molinos, etc. la pobreza se quedó un poco a un
lado y los monjes gastaban el dinero en lujos y ornamentación
de sus construcciones.
Para combatir todo esto vino la reforma cistersiense, en la
cual San Bernardo estableció unas bases que entre otras
cosas obligaban a quitar la ornamentación de los monasterios
(a cambio, la orden implantó en sus nuevas construcciones
religiosas la elevación, la grandeza y la simplicidad).
La reforma cisterciense contra los excesos benedictinos surgió
también en Francia. Los cistercienses vestían
de blanco, por lo que se los llamaba los “monjes blancos”.
El Cister seguía la regla de San Benito, lo que sucede
es que eran más rigurosos, tendían a aplicarla
estrictamente, y por eso volvieron a los orígenes (a
la pobreza y la obediencia), y lo que hicieron fue trabajar
más y estudiar menos para aprovechar el tiempo. |
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Monasterio
de Santa María (La Oliva – Navarra)
: fue fundado por García Ramírez
en 1149 con monjes del Cister. |
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La
multinacional cisterciense funcionaba como una federación.
Si bien cada monasterio tenía su autonomía, los
abades se reunían cada año para distribuir, de
común acuerdo, las cargas y los beneficios de toda la
orden y para ayudarse mutuamente.
El Cister contó muy
pronto con el apoyo de la nobleza y de la realeza, ya que los
reyes necesitaban lugares dignos para el recogimiento de las
solteras y las viudas de sus familias (con sus correspondientes
criadas), de ahí la importancia y la grandeza de los
nuevos monasterios.
También había otro motivo importante en el mecenazgo
asociado a la fundación de nuevos monasterios: obtener
el perdón de los pecados cometidos y un lugar con los
santos en el cielo (es decir, rey en la tierra y salvado en
el cielo). |
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Iglesia
de San Capracio (Santa Cruz de la Serós –
Huesca): núcleo de un monasterio masculino,
fue construida en estilo lombardo-catalán a comienzos
del siglo XI bajo el reinado de Sancho el Mayor. La sencilla
torre cuadrada es del siglo XII - Monasterio de
San Estevo (San Estevo de Ribas de Sil – Orense):
en el siglo X el eremita Franquila reunió a todos
los anacoretas que vivían en las tierras del Sil
para formar nuevamente una comunidad en el monasterio. |
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Los
cistercienses, en su búsqueda de Dios y de la soledad
para vivir la pureza de la regla, buscaron lugares muy apartados.
Cuando un monasterio cisterciense tenía éxito,
enviaba a doce monjes con un abad o abadesa, a imitación
de Jesucristo, a fundar otro monasterio (como eran devotos de
la virgen normalmente ponían a sus monasterios el nombre
de Santa María).
Con los cistercienses la historia se repitió, les sucedió
lo mismo que a los benedictinos. Trabajaban con eficiencia,
recibían donaciones de reyes y nobles y, en consecuencia,
se hicieron ricos. La vida inicial se relajó, las costumbres
se disiparon y vinieron otros, con el mismo rigor que antes
vinieron ellos, a reformarles o a encontrar un sitio en la sociedad
religiosa.
No solo surgió el Cister en Francia, también
surgieron los mostenses en el siglo XII, que seguían
la regla de San Agustín. Eran canónigos regulares,
cantaban y vivían fuera del monasterio, y se dedicaban
a la evangelización del común de las gentes. El
fundador de la orden fue San Norberto, que agrupó a los
canónigos agustinos que vivían dispersos atendiendo
a las parroquias, haciéndoles vivir una vida intermedia
entre lo monacal y lo exterior. |
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Castillo
Monasterio (Loarre – Huesca): si bien aparece
citado en el siglo X como vanguardia de los cristianos
pirenaicos frente a los musulmanes, será Sancho
Ramírez quién lo ponga definitivamente en
manos cristianas en el 1070. Mandó levantar una
iglesia dedicada al Salvador y a San Pedro; capilla real
asistida por una comunidad de agustinos - Colegiata
de Santa Juliana (Santillana del Mar – Cantabria):
nace alrededor de las reliquias de Santa Juliana, mártir
cristiana del Asia Menor bajo Diocleciano. Estuvo ocupada
por canónigos agustinos. |
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| La
orden mantuvo los tres votos y tuvo una gran dedicación
a la caridad, a la atención de las almas y a la atención
de los peregrinos, enfermos y desvalidos. Su expansión
en la Península se produjo a mediados o finales del siglo
XII y sus construcciones no tuvieron un estilo propio (copiaron
a los cistercienses). |
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Iglesia
de San Miguel (Eiré – Lugo): fundación
monástica femenina posiblemente del siglo XII.
Se sabe que en 1129 Alfonso VII hacía una donación
a la comunidad que ya se regía por la regla de
San Benito. |
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| También
estos fueron una multinacional (tenían una red de monasterios
conectados, llegando a ser entre abadías y prioratos
hasta 1300 en toda Europa). Con el tiempo la orden se relajó
y les pasó de nuevo lo que a los benedictinos y cistercienses:
vinieron otras órdenes puristas para sustituirles y aplicar
la regla con más rigor, o para predicar y abrirse a la
sociedad (los dominicos), o para dar ejemplo de pobreza (los
franciscanos), pero esto ocurrió ya después del
románico. |
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