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PENÍNSULA
IBÉRICA - ROMÁNICO |
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EL SURGIMIENTO DE LOS MONASTERIOS
y LAS ÓRDENES MONÁSTICAS
Como se ha dicho, en las tierras del norte peninsular, donde
estaba la resistencia frente al Islam, hubo un extraordinario
florecimiento de la vida monástica que tuvo probablemente
su origen en los eremitorios. Esta vida monástica fue
muy importante, tanto para la repoblación, como para
la divulgación del arte románico. |
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Monasterio
de Santa Cristina (Santa Cristina de Ribas de Sil –
Orense): en el siglo XI existía un eremitorio
cuya pequeña comunidad termina por adoptar la regla
benedictina. La iglesia actual fue construida en la segunda
mitad del siglo XII o a comienzos del XIII. Destaca el
capitel de Adán y Eva con cuerpo de ave. |
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Monasterio
de San Juan de la Peña (San Juan de la Peña
– Huesca): la gran oquedad originada por
el macizo rocoso del monte Pano, protege al monasterio
del siglo XI. Fue donado por Sancho Ramírez a la
orden de Cluny. |
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desconoce como eran los primeros monasterios, previos a la edad
media, ya que de ellos no queda prácticamente nada. Lo
que sí se conoce con certeza es que los eremitas, para
poder celebrar el culto, construían la iglesia, normalmente
una gran cueva excavada en la roca, que era el lugar más
confortable y solemne del entorno. El esfuerzo que hicieron
el conjunto de los monjes fue posible porque todos auto aceptaban
una norma de vida en común; que es la base de la eficiencia
de la regla benedictina. |
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Monasterio
de Santo Domingo (Santo Domingo de Silos – Burgos):
tras las campañas de Almanzor que asolaron la región,
en el 1041 llegó a Silos el monje Domingo, procedente
del monasterio de San Millán de la Cogolla. Desde
entonces y hasta su muerte en el 1073, un aura de santidad
rodea al abad, que ejerce su misión fuera y dentro
del monasterio. |
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| Con
el inicio del siglo XI hubo un gran florecimiento de los monasterios
impulsado por los propios reyes que querían modernizar
el reino a través de una conexión con Europa.
Así pues adoptaron inmediatamente para sus monasterios
la reforma que hizo Cluny de la regla benedictina. |
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Monasterio de San Pedro (Arlanza – Burgos) : del siglo
XI, obra de los maestros Guillermo y Etostem. |
Los
monasterios fueron fundamentales para los reyes durante toda
la reconquista. Se trataba de una excelente estructura de colonización
del territorio, máxime los benedictinos que venían
con un espíritu muy europeo.
No en vano Cluny fue la primera multinacional de occidente:
cientos de monasterios con la misma regla y con el mismo espíritu
a lo largo del territorio, proporcionando a los reyes una logística
de la que carecían.
Si bien el emplazamiento del Monasterio de Silos (en un descampado
y rodeado de tierras pobres), no favorecía el desarrollo,
su eficacia organizativa hizo que aquellas tierras puestas en
producción fueran rentables, lo que rápidamente
trajo aparejado el surgimiento del poblado a su alrededor.
Fue por esta eficiencia repobladora que los monasterios tuvieron
tanto apoyo de los reyes (eran la punta de lanza de la colonización
de los territorios reconquistados), recibiendo importantes donaciones
y derechos (sobre las tierras, molinos, etc.), que les dieron
un gran poder material (este poder material de los monasterios
le servía a su vez a los reyes como contrapeso frente
al poder que tenían los nobles).
La mayoría de los monasterios importantes se convirtieron
en panteones reales. Para la vida de los monasterios era fundamental
el mecenazgo, es decir, la relación directa con la nobleza
y, sobre todo, con la realeza. |
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Monasterio
de San Salvador (Leyre – Navarra): del
siglo XI. El saqueo de Pamplona en el 924, hace que la
monarquía y el obispado se refugien en el monasterio.
Los reyes navarros hacen de Leyre su corte y su templo. |
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