Visión de los Cuatro Jinetes (Beato
de San Andrés del Arroyo)
Iglesia de San Martín y casa del
poblado (Rejas de San Esteban - Soria)
Si
bien Carlomagno intentó la unidad política para
luchar más eficazmente contra la invasión musulmana,
no tuvo éxito. Fueron los pequeños reinos cristianos
que proliferaban por Europa los que se unificaron en la creencia
bajo la primacía del Papa de Roma. Había unidad
en la Fe y en las creencias, sobre todo teológicas, y
había unidad en la liturgia, fundamentalmente a través
de la reforma cluniacense que se extendió por la Península
a partir del concilio de Burgos del año 1080.
Iglesia de la Asunción de María
(Duratón – Segovia)
La
religión cristiana predicaba fundamentalmente el carácter
sagrado de la persona (ante Cristo y ante los Sacramentos no
hay ni esclavo, ni siervo, ni dueño, todos los hombres
son iguales).
Virgenes sedentes con Niño, siglos
XII y XIII (Museo Arqueológico Nacional)
Este
carácter sagrado del individuo hizo que el románico
fuera un período eminentemente espiritual y que esta
espiritualidad se trasladara a todas las manifestaciones artísticas.
Con esto se consiguió un arte de una gran unidad (por
eso se puede decir que el románico es el primer arte
de la unidad europea).
Iglesia de San Miguel Arcángel (Sotosalbos
– Segovia)
En
el siglo VIII, con los reinos cristianos amenazados por el dominio
islámico, la unidad de la cristiandad en la Fe fue reivindicada
por el Beato de Liébana. En sus comentarios al Apocalipsis
de San Juan anunciaba el fin del mundo con la llegada de la
bestia (para él “el Islam”) y la lucha contra
los que se hacían pasar por verdaderos cristianos y no
seguían los textos sagrados (según el Beato, solo
la Fe que emana de las escrituras podía salvar a la cristiandad).
Los malos presagios de Beato, con el Apocalipsis en el horizonte
del año 1000, no se cumplieron. En Calatañazor
Almanzor perdió la batalla y dejó de ser una amenaza
para la cristiandad después de su muerte. El Islam ya
no podría llegar a Santiago de Compostela como hizo en
otros tiempos y el camino de Santiago quedó despejado
a las peregrinaciones.