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EREMITORIOS  DE  LA  RIOJA
Siglos  V al X
- Los Palomares de Nalda
- Cuevas del Castillo de Nájera
- Cuevas de Arnedo

LOS PALOMARES DE NALDA

Localización: el sendero de acceso comienza en el Camino de Pinilla, en el término municipal de Nalda, al que se accede desde la carretera comarcal LR255, en el tramo que va de Albelda a Nalda, casi alcanzando el empalme de acceso a esta última localidad. Un cartel a la entrada de un camino de tierra da información sobre las cuevas e indica la dirección a seguir.

Grado de Accesibilidad: Bueno–Acceso señalizado–No posee cuadros explicativos.

Descripción: se trata de un cenobio rupestre, el mayor conjunto de cuantos salpican el Valle del río Iregua, cuyo origen se situaría entre los siglos V y VII d.C. Fue excavado en el paredón suroeste de un cerro, con vistas al propio río Iregua, en las proximidades de la Vía Romana que unía a las ciudades de Varea y Numancia.
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CUEVAS DEL CASTILLO DE NÁJERA

Localización: en el casco urbano de Nájera, junto a la orilla izquierda del río Najerilla.

Grado de Accesibilidad: Bueno (recintos cerrados a visitas) – Acceso señalizado – No posee cuadros explicativos.

Descripción: cenobio rupestre, excavado en el paredón del Cerro del Castillo, compuesto por un conjunto formado por cinco galerías situadas a distinta altura en elevación progresiva, cuyo origen se situaría en torno al siglo X. La primera galería tiene una altura de 2,3 m. Su eje lo constituye un pasillo que, al igual que los cubículos, se va torciendo siguiendo la configuración natural del cerro. En la primera zona del pasillo se van sucediendo cuatro aberturas de anchuras variables que dan al exterior y a su derecha se van abriendo los cubículos. En la segunda zona aparecen dos estancias, una de las cuales se bifurca al final en dos cubículos (la galería alcanza su mayor profundidad en el de la derecha 9,25 m). La segunda galería tiene una altura de 2,1 m. Su planta está constituida por una primera estancia que sirve de entrada a la galería y por otra estancia que, a su vez, comunica con una mayor a la que se abren dos cubículos (punto de mayor profundidad 13,83 m). A la tercera galería se accede por las peñas exteriores, por donde se llega a dos abrigos que dan directamente al precipicio y, atravesando una gran abertura precedida por peldaños, se llega a las restantes cuevas de la galería de 1,7 m de altura. Su planta se compone de tres cubículos rectangulares de distintas dimensiones a la izquierda, otro rectangular muy alargado a la derecha y otro cerrado sólo por dos de sus lados. Por una abertura artificial abierta en el techo de uno de los cubículos se llega a la cuarta galería que tiene una altura media de 2,13 m. Se compone de tres cuevas de grandes dimensiones que se abren al exterior a través de cuatro grandes aberturas (la cueva central es la de mayor profundidad 11,1 m).
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CUEVAS DE ARNEDO

Localización: en la margen izquierda del río Cidacos, en las partes altas de los cerros que rodean la zona norte de la ciudad de Arnedo (Cerro de San Miguel o del Calvario, Cerro del Castillo y Cerro de San Fruchos).

Grado de Accesibilidad: Dificultoso – Los accesos no están señalizados – No poseen cuadros explicativos.

Descripción: en los cerros que rodean la ciudad se distribuyen un conjunto de habitáculos rupestres artificiales, horadados en la roca arenisca, que responden al fenómeno eremítico que se desarrolló en estas tierras a partir del siglo V d.C. Todas las cuevas se ubican en roquedos escarpados formando un grupo numeroso que ocupa las zonas más altas. La iluminación y ventilación del interior es natural y se realiza mediante huecos excavados en la roca de reducidas dimensiones. Los techos y los paramentos de los espacios son planos, con gran cantidad de nichos horadados en su superficie.
El Cerro de San Miguel alberga el que sin duda es el complejo rupestre más intrincado y complejo de todo el valle del río Cidacos. Este conjunto incluye una gran cantidad de cámaras y galerías que, comunicadas entre sí, aprovechan hasta el límite el interior de la colina adoptando el merecido nombre de Cuevas de los Cien Pilares.
Cuevas de los Cien Pilares Cuevas de los Cien Pilares
El Cerro de San Fruchos alberga otro importante complejo rupestre de características semejantes al anterior.
Cuevas de San Fruchos Cuevas de San Fruchos
La práctica totalidad de los conjuntos presentan modificaciones en su interior como consecuencia de su adaptación a nuevas necesidades, o bien de su adecuación tras los derrumbes parciales que, debido a las características del terreno en el que están ubicadas, se producen de forma habitual, por lo que las personas que reutilizan estos habitáculos los reestructuran para su reaprovechamiento.
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