LA SITUACION DE LOS PUEBLOS DEL
NORTE ANTES DE LA INVASIÓN MUSULMANA
El escenario geográfico donde va a nacer el reino cristiano
de Asturias ocupa una larga y estrecha franja desde Galicia
al País Vasco y desde la cordillera Cantábrica
al mar. Estos pueblos del norte presentaban unas características
sociales, económicas y culturales definidas globalmente
por su arcaísmo y primitivismo, muy distintas de las
que los romanos habían extendido entre el resto de los
grupos étnicos peninsulares. Eran sociedades de organización
gentilicia, en las que el principal elemento que daba unidad
a sus miembros, agrupados en grandes clanes, eran los lazos
sanguíneos (la pertenencia a un mismo linaje).
Vistas
de los Picos de Europa (Asturias – Cantabria)
Ocupaban
unas regiones formadas por altos montes y profundos valles con
importantes zonas boscosas, en las que practicaban una economía
basada en la ganadería y en la recolección de
frutos del bosque, a la que a veces se unía una primitiva
explotación agrícola. En cuanto a la cultura,
se mantuvieron en un estadio bastante primitivo, fieles a sus
cultos paganos, sin que elementos de la cultura romana o de
la religión cristiana llegasen a penetrar en sus estructuras.
De oeste a este se encontraban los galaicos, los astures, los
cántabros y los vascones. Aunque de modo general se les
pueden aplicar las características señaladas,
cada uno de ellos tuvo una respuesta distinta ante las pautas
colonizadoras que venían del sur. Así, según
se avanza hacia las regiones occidentales (Galicia, sobre todo
en su zona meridional y la mitad occidental de Asturias) se
advierte una mayor aceptación e implantación de
los principios romanizadores (vinculación más
estable a la tierra, propiedad privada, explotaciones agrícolas,
etc.), mientras que en las orientales la penetración
es muy escasa.