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PENÍNSULA
IBÉRICA - PRERROMÁNICO |
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ORDOÑO I (850-866)
A la muerte sin hijos de Ramiro I en el 850 accede al trono
su hijo Ordoño. Es el primer rey que hereda el trono
por sucesión directa. Ordoño I se encuentra con
un reino pacificado y un ejército cuyos efectivos y organización
se habían fortalecido extremadamente. Bajo su reinado
se establecen lazos de unión y alianzas con la numerosa
población mozárabe, españoles hispano romanos
en al-Andalus que seguían practicando su religión,
y los muladíes de Toledo y Mérida, quienes se
encontraban en una constante rebeldía contra el poder
de Muhammad. Estas circunstancias favorecen al reino asturiano,
pues impiden las expediciones musulmanas.
Aun así tendrá que enfrentarse a los influyentes
Banu Qasi, gobernadores de una gran parte de la zona del río
Ebro, integrada por las ciudades de Tudela, Zaragoza, Borja
y Huesca. La expansión militar de Ordoño I se
podría dividir en dos etapas. En la primera, según
nos relatan las crónicas, Ordoño I repuebla ciudades
desiertas de la meseta, que pasan a ser habitadas de nuevo y
rodeadas de murallas. Sus habitantes son gentes del reino de
Asturias y población mozárabe procedente del dominio
musulmán. |
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Iglesia
de Santa Cristina de Lena (Pola de Lena – Asturias):
Carece de inscripción fundacional o de consagración |
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De
esta forma se repueblan Tuy y Astorga en el 854, Amaya en el
860 y León en el 856. En el año 859, se fija la
batalla de Albelda. Esta confrontación con el poderoso
Musa ibn Musa, “en la que los musulmanes perdieron más
de diez mil hombres”, supuso para Ordoño I la posibilidad
de repoblar toda la zona sur y oriental de la cordillera cantábrica,
aparte de asegurar la zona oriental del reino astur, merced
a las buenas relaciones adquiridas con el reino de Pamplona.
Tras la derrota de Albelda, el hijo de Musa ibn Musa, Lope,
gobernador de Toledo reconocería la autoridad del rey
Ordoño I. Pero en el 865, Muhammad prepara una incursión
bélica contra el reino de Asturias. El ejército
cordobés derrota a las tropas de Ordoño I, dirigidas
en esta ocasión por el conde castellano Rodrigo, al cual
sorprenden en el valle de Miranda, en la hoz de la Morcuera.
Esta derrota supone un freno en la repoblación de la
meseta castellana, tarea que tendrá que proseguir su
hijo Alfonso III, quién se enfrentará además
con un sector de la nobleza asturiana cuyas ambiciones de poder
no se habían apagado. |
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