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PENÍNSULA
IBÉRICA - PRERROMÁNICO |
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AURELIO (768-774), SILO (774-783),
MAUREGATO (783-788) y VERMUDO (788-791)
A la muerte de Fruela I le sucede su primo Aurelio, quién
tendrá un breve reinado y, según las crónicas
“no hizo guerra alguna porque tuvo paz con los árabes”.
En efecto, su reinado se caracteriza por la paz con el emir
de Córdoba Abd al-Rahman I, si bien tendrá que
afrontar la gran tensión social creada en el reino astur,
por la sublevación de siervos y libertos. Su habilidad
los sometió de nuevo a su status.
Un miembro de la aristocracia indígena, Silo, sustituye
a Aurelio a su muerte, en el 774. Los años de reinado
de Silo, casado con Adosinda, hija de Alfonso I, estarán
presididos por la no beligerancia con los musulmanes, siendo
una de las causas primordiales el que Adb al-Rahmán I
tuviera que hacer frente a rebeliones internas. Su reinado coincide
con la intervención de Carlomagno en España, en
778, y con la campaña que el propio Adb al-Rahmán
I emprende hacia el valle del río Ebro, como expedición
de represalia por la invasión franca y de sometimiento
de vasconia. Por su parte el rey astur tiene que hacer frente
a la revuelta de la zona galaica, a la cual somete en Monte
Cupeiro, en las proximidades de Lugo. |
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Iglesia
de San Juan (Santianes de Pravia): construida
por el rey Silo fue concebida como iglesia palatina y
panteón real. |
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Silo
traslada la corte a Pravia (la antigua Flavium Avia del emperador
Flavio Vespaciano, capital hispano-romana de los paésicos),
un lugar con una posición estratégica defensiva
más adecuada al encontrarse en el centro de antiguas
comunicaciones de vías romanas, fundamentalmente de la
vía militar romana de La Mesa, la cual permitía
su conexión con la urbs de Astúrica Augusta. Esta
circunstancia le permitirá una buena comunicación
con el resto de los territorios asturianos.
Durante el reinado de Silo, se inicia la compleja y larga disputa
del adopcionismo, de gran trascendencia teológica y muy
reveladora de la apertura de la cultura asturiana. El debate
lo protagoniza fundamentalmente Beato, monje presbítero
del monasterio de San Martín en el valle de Liébana
en el 785, existiendo fundados motivos para vincularlos con
su estancia, por aquellos años en la corte de Pravia.
Beato y Etherio de Osma, desde su scriptorium lebaniego,
escribirán el conocido Tractatus Apologeticus,
tratado epistolar o manifiesto, por medio del cual la iglesia
del reino asturiano propone la defensa de la ortodoxia frente
a la heterodoxia de la iglesia toledana, encabezada por el obispo
Elipando, independizándose de la misma. |
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El
Reino de la bestia de las siete cabezas (Beato de Girona)
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A
la muerte de Silo, Adosinda y los magnates de la aristocracia
alzan al poder a Alfonso II, hijo de Fruela y de Munia. No obstante,
la extrema juventud del nuevo rey provoca una fuerte oposición
dirigida por Mauregato, quién accede al trono. Su reinado
está libre de enfrentamientos serios con al-Andalus,
pero, en su transcurso, se extiende la herejía del adopcionismo
y se produce la separación de la iglesia asturiana de
la de Toledo. Paralelamente surgen las primeras menciones a
la evangelización de la Península por parte de
Santiago el Mayor, que serían recogidas en el Tractatus
Apologeticus de Beato, libro que alcanzaría elevada
difusión en los años finales del siglo VIII (su
aparición se fecha en el 786).
La noticia de la evangelización de Hispania por Santiago
ya había sido recogida en el año 600, en el Breviarium
Apostolorum y en la obra de Isidoro de Sevilla De Ortu
et Obitu Patrum, si bien eran muy poco conocidas. Surge
en esta época la figura, ya mencionada, del presbítero
Beato, monje y abad de un monasterio dedicado a San Martín,
en Torieno, llamado después Santo Toribio, un lugar del
valle de Liébana. |
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El
Juicio Final (Beato de San Andrés del Arroyo) |
Beato
finaliza, en el año 776, la redacción del Comentario
al Apocalipsis escrito en un contexto teológico
muy específico cual era el resurgimiento de una antigua
herejía, el adopcionismo, que negaba el carácter
divino del Verbo considerándolo hijo adoptivo del Padre.
Beato concibe el Apocalipsis de Juan realmente como un tratado
sobre el Anticristo y el fin del mundo; sus páginas están
marcadas por inquietudes escatológicas y milenaristas.
El libro, en realidad, no es una obra de creación; a
los textos del Apocalipsis de Juan les suceden textos de los
Santos Padres. El conjunto de la obra está elaborado
siguiendo el criterio de utilización de citas enlazadas
de los Santos Padres, un sistema de escritura conocido por el
nombre de catenae. Así, en la obra se puede
hallar un alto porcentaje de escritos de San Isidoro a partir
de sus Etimologías, si bien se pueden descubrir
textos de Fulgencio, Ambrosio, Gregorio, Jerónimo, Ticonio,
Agustín e Ireneo. El Comentario al Apocalipsis
se basaba, en realidad, en otro texto del siglo V, original
de Apringio, obispo de Béjar. A Beato se le atribuye
el himno acróstico O Dei Verbum, dedicado a
defender la figura de Mauregato.
Muerto Mauregato en el 788, accede al trono Vermudo, hijo de
Fruela, hermano de Alfonso I. La situación política
experimenta un cambio radical con la subida al poder en Córdoba
de Hisham I, que envía expediciones a los reductos cristianos
del norte, Galicia y Álava, como reacción a los
avances cristianos. La derrota, en la zona del Bierzo de las
tropas de Vermudo provoca su abdicación accediendo al
trono un nuevo rey: Alfonso II. |
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