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PENÍNSULA
IBÉRICA - PRERROMÁNICO |
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ALFONSO III (866-910)
Muerto Ordoño I accede al trono su hijo Alfonso III el
Magno quién contaba con dieciocho años. Su reinado
constituirá la consolidación y el fortalecimiento
del reino de Asturias pasando a ocupar el mismo una posición
destacada en la geografía política de la Península.
Aún así, inmediatamente a su toma de posesión
como rey, Alfonso III es depuesto por el usurpador gallego conde
Froila Vermúdez.
Recupera el trono merced a la ayuda de parte de la nobleza que
le es fiel y del conde castellano Rodrigo. En política
exterior, Alfonso III continúa la labor de conquista
y repoblación iniciada ya por su padre. Llega hasta Portugal,
en el 868, apoderándose de Oporto, al mismo tiempo que
se ocupa y se inicia la repoblación del territorio comprendido
entre el río Miño y la región del río
Duero.
Diez años más tarde, en el 878, conquista la ciudad
de Coimbra dominando, de esta forma, las estratégica
zona del Vouga y del Mondego. Esta expansión astur por
la región portuguesa tiene un efecto positivo en las
pretensiones autonomistas de la nobleza galaica. En lo que al
territorio castellano se refiere, mantendría una alianza
con los rebeldes Beni Qasi, muladíes del río Ebro,
y con Ibn Marwan, de Mérida. |
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Iglesia
de San Julián de los Prados (Oviedo – Asturias):
construida en tiempos de Alfonso II, fue donada por Alfonso
III a la Catedral de Oviedo en el año 897. |
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| Ello
propicia que el despliegue de Córdoba para detener el
avance de Alfonso III se muestre infructuoso. Así, en
el 879, Muhammad I sufre una fuerte derrota en Polvoraria y,
en el 883, el ejército cordobés es derrotado en
Pancorvo y Castrojeriz. Por primera vez, el emir omeya ante
el avance militar de Alfonso III, se ve forzado a pedir la apertura
de conversaciones de paz con un rey asturiano. El emirato omeya
atraviesa una profunda crisis interna, que es aprovechada por
Alfonso III. En estos años repoblará Zamora, Simancas,
Toro y la totalidad de los Campos Góticos. La repoblación
supone la colonización y la concesión de cartas
pueblas y fueros a las comunidades recién creadas. Asimismo
se procede a la creación de monasterios, puestos bajo
la autoridad de un abad y con una dedicación a la actividad
agrícola. Por esos años, 883 y 884, se extenderá
una profecía en los ambientes mozárabes de al-Andalus,
llegando a la corte de Alfonso III y obteniendo gran repercusión. |
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Iglesia
de Santa María (Lebeña – Cantabria) |
La
profecía aparece recogida en la Crónica Profética
y fue gestada en círculos mozárabes, aunque redactada
en la capital del reino asturiano, tal vez por Dulcidio, clérigo
mozárabe amigo del rey. Según ella, y a partir
de la interpretación de un pasaje bíblico de Ezequiel,
se predice el final de la presencia y dominio árabe en
Hispania y el alzamiento triunfal de los cristianos, expulsando
a los musulmanes en una fecha concreta, la correspondiente al
día de San Martín del año 883, fecha en
la que “el glorioso señor Alfonso reinará
sobre toda Hispania”.
De acuerdo con la crónica, correspondería al rey
asturiano la restauración de la antigua monarquía
visigoda toledana. En los círculos palatinos de Alfonso
III se estaba produciendo la revolución ideológica
y política precisa para afirmar el concepto de una continuidad
y herencia del reino visigodo de Toledo en el reino de Asturias;
es la aplicación de la llamada traslatio regnum
de Toledo a Oviedo. Ello presupone la redefinición de
un complejo programa de actuación política en
el que se considera “tierra a reconquistar” toda
la zona dominada por la presencia musulmana.
Además, progresivamente, va sumándose un número
creciente de inmigrantes mozárabes, que irán adquiriendo
especial influencia en la corte y en posiciones eclesiásticas
y culturales. El prestigio alcanzado por Alfonso III se verá
reflejado en el título que, al final de sus años,
recibirá en los ámbitos palaciegos: Magnus
imperator e Imperator noster. Reafirmación monástica
que no va a impedir que, con el aumento de la fuerza y presión
de la nobleza, fruto de la expansión territorial en la
región leonesa y en la galaico-portuguesa, se produzca
en el seno de ésta, una progresiva tendencia a la independencia
del reino. |
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Iglesia de Santo Adriano (Tuñón
- Asturias): fue consagrada en el año 891
en presencia de tres obispos. |
Esta
situación se ve favorecida por el desequilibrio existente,
a nivel económico, en los diferentes territorios que
integran el reino. Con posterioridad al 901, la Crónica
de Sampiro nos relata la rebelión de sus hijos,
apoyados por Muño, el suegro de García, quienes
“expulsaron a su padre, que se estableció en el
pueblo de Boiges”.
Aún así, le fue permitido realizar una campaña
contra los musulmanes en Zamora, a cuya vuelta, victorioso,
en diciembre del 910, morirá. El reinado de Alfonso III
termina con una repartición del reino de Asturias entre
sus tres hijos, García, Ordoño y Fruela, quienes
se dividen el reino en tres zonas: Asturias, Galicia y León-Castilla.
La muerte de Alfonso III desencadenaría una profunda
crisis política. Oviedo no podía ser el centro
de un reino que se expandía incluso más allá
del río Duero, quedando así alejado de las nuevas
fronteras territoriales y de una posición estratégica
en la confrontación con el Islam; de ahí que la
corte se trasladase a León, lo que supondría el
aislamiento político de Asturias durante todo el siglo
X. Con la muerte de Alfonso III termina en Asturias el primer
ciclo de la monarquía occidental en el que la soberanía
y el caudillaje iban unidos. |
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Iglesia
de San Salvador (Valdediós – Asturias):
fue consagrada por siete obispos el 16 de septiembre del 893. |
| En
el campo artístico, el reinado de Alfonso III introdujo
una renovación arquitectónica y artística.
La iglesia de Valdediós representa uno de sus más
preclaros ejemplos. Constituye una síntesis entre las
formas orientales de Liño y la de la basílica
tradicional con techumbres de madera. |
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