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NECRÓPOLIS  DE  COROMINAS

Localización: el yacimiento se situaba sobre un espolón labrado por el cauce del arroyo Enmedio, proyectado hacia el sur del Cerro Corominas. Descubierto a raíz de las prospecciones arqueológicas previas a la construcción del tramo Estepona-Guadiaro de la autopista de la Costa del Sol, ante la importancia de los dólmenes y la inviabilidad de conservarlos situ, fueron reubicados en el Parque de Los Pedregales de Estepona (manteniendo la topografía original).

Grado de Accesibilidad: Bueno - Recinto Cerrado – Visitas guiadas (Ayuntamiento de Estepona).

Descripción: constituye el mejor exponente de la tradición megalítica en el litoral de la provincia de Málaga. Los cinco sepulcros excavados han permitido el estudio de un yacimiento de gran interés, con una secuencia que abarca desde el Neolítico a época campaniforme. La zona del yacimiento tuvo una primera ocupación marcada por la actividad extractora y transformadora de sílex. La abundancia de restos de talla y la gran dispersión que presentan sobre el terreno parecen indicar la explotación y transformación in situ efectuada durante un período temporal muy prolongado que comprendería las etapas terminales del Neolítico y las fases más tempranas de la Edad del Cobre. No se ha podido fijar un establecimiento ocasional o permanente en el entorno que pudieran haber ocupado los responsables de la talla. Esta circunstancia, aunque no es descartable, parece improbable, dada la proximidad del asentamiento recientemente localizado en la Loma de la Alberica, ubicado a un kilómetro escaso al sur de la zona de talla y con quien comparte cronología y territorio inmediato.
Sepulcro 1: se trata de un pequeño sepulcro de corredor (4,5 m de longitud por 0,95 m de anchura media), con cámara diferenciada y cabecera de morfología cuadrangular, con puerta de acceso definida por dos estrechos ortostatos verticales que constituyen las jambas que dan acceso a una verdadera cámara funeraria diferenciada a cota de suelo por una pieza monolítica dispuesta como umbral, calzada por dos fragmentos en cada extremo. Por lo que respecta a las losas de cubierta, han desaparecido y, sólo se tiene indicio real de una pequeña parte de la cobija correspondiente a la cabecera, que apareció fracturada y vencida en el interior del sepulcro. Todas las evidencias indican que las restantes losas fueron expoliadas de antiguo. Técnicamente se trata de un sepulcro ortostático, aunque parcialmente, la zona de corredor, presenta alzados laterales de mampostería a seco que revisten una primera fábrica ortostática. Para su construcción se aprovechó una ancha diaclasa que se abre en la roca base, adaptándose los ortostatos al perímetro interno de la fisura. Tanto el suelo del corredor como el de la cámara se encontraban pavimentados con grandes losas de material calcáreo, presentando el corredor cierta inclinación para generar una rampa descendente desde el acceso a la pieza que ejerce las funciones de umbral de acceso a la cámara, quedando el piso de la misma ligeramente más elevado. En lo que respecta al ritual funerario, se trata de inhumaciones múltiples secundarias o terciarias, alojándose los restos óseos toda vez que ya se había efectuado el descarnado previo de los cadáveres. En cualquier caso los enterramientos se efectuaron en la cámara, situando los cráneos de forma perimetral y apilando los huesos largos correspondientes a las extremidades cuidadosamente dispuestos en abanico contra los laterales y los ángulos de la cabecera. El espacio central se destinó a los restos óseos más cortos.
sepulcro 1 sepulcro 1
Sepulcro 2: se trata de una pequeña galería ortostática (4,8 m de longitud por 0,8m de anchura) de planta rectangular. La cabecera aparece segmentada por la presencia de dos ortostatos dispuestos transversalmente al eje longitudinal del sepulcro, lo que diferenciaría el área destinada a actuar como cámara, coincidiendo a su vez con la zona de máxima concentración de material óseo. Conservaba dos de las losas de cubierta, las que cerraban el ámbito de la cabecera y la zona central de la tumba. La cubrición del acceso se hallaba perdida por completo, posiblemente como consecuencia de un saqueo antiguo. Esto parece evidente ya que la losa que actuó como puerta permanece en su sitio, al igual que la oclusión exterior de la misma generada por apilamiento intencional de grandes bloques y cantos. Para su construcción se efectuó una excavación del terreno, con morfología similar a la que debía presentar la planta definitiva de la estructura, generándose toda una serie de ranuras perimetrales en las que se insertaron las lajas ortostáticas de caliza local, largas y estrechas, muy frágiles, máxime si se comparan con el espesor de las calizas masivas en las que se labraron las losas de la cubierta. El proceso de excavación, demostró que los niveles funerarios y ajuares han sido alterados posteriormente a su deposición original. Los restos óseos, correspondientes, por el momento, a un mínimo de cuatro o cinco individuos, presentan una mayor concentración en torno a la cabecera y aparecen irregularmente distribuidos de muro a techo.
sepulcro 2 sepulcro 2
Sepulcro 3: se trata de un pequeño sepulcro de corredor (4 m de longitud por 0,7m de anchura). La mitad septentrional del sepulcro conservaba las cubiertas, mientras que el acceso y su zona central aparecieron despejados mostrando los ortostatos verticales que delinean su planta, así como el sistema de pequeños bloques que actuaban como calzos laterales y refuerzo de las losas de cerramiento. Técnicamente, el sistema constructivo es similar al anterior, aunque en este caso el material de cantera muestra una mayor resistencia. El proceso de excavación ha permitido comprobar que el interior del sepulcro presenta, al menos, dos segmentaciones. Una marca dos tramos de galería como tal, coincidiendo con el segmento acodado, y la segunda delimita un pequeño espacio junto a la cabecera constituido por una delgada losa transversal al eje de la estructura. La planta del sepulcro presenta cierto acodamiento en su extremo norte que parece indicar que los constructores de la tumba prefirieron desviar el eje de la edificación ante la proximidad del acceso al sepulcro 5, lo que muy posiblemente constituya un indicador de que este había sido erigido con anterioridad, fijando en tal caso cierto orden en la evolución interna de la necrópolis. En lo que respecta a los restos funerarios, un mínimo de seis individuos aparecen irregularmente distribuidos a lo largo de la galería, al menos cuatro en la cabecera.
sepulcro 3 sepulcro 3
Sepulcro 4: se trata de un pequeño sepulcro de corredor (5 m de longitud por 0,85 m de anchura). Se trata de una clásica galería malagueña, al igual que el número 3, pero con un grado de conservación más deficiente. Es el único que presenta una planta ligeramente trapezoidal marcada por la tendencia al ensanchamiento desde el acceso a la cabecera, diferenciada por una losa transversal que segmenta la galería funeraria. En este caso, las cubiertas se han conservado casi de forma íntegra y sólo se aprecia la pérdida del cerramiento superior en la zona del acceso. Igualmente, la gran presión de las losas superiores y una técnica constructiva similar a las descritas, ciertamente inapropiada para el tipo de terreno y material lítico utilizado en la construcción, provocaron el colapso casi generalizado de los ortostatos laterales. La excavación del espacio destinado a realizar las inhumaciones demostró la alteración de los niveles funerarios y la reutilización del espacio funerario inicial a lo largo de las etapas terminales del Período Calcolítico.
sepulcro 4 sepulcro 4
Sepulcro 5: se trata de un pequeño sepulcro de corredor (2,8 m de longitud por 0,65 m de anchura). Se localiza justamente entre los sepulcros 2 y 3, encontrándose parcialmente cubierto por la base tumular del sepulcro 3, circunstancia que implicó su excavación en último lugar. Estructuralmente se define también por una galería de tendencia ligeramente trapezoidal generada por la progresiva convergencia de los laterales desde la cabecera en dirección al acceso. También en este caso la construcción se realizó utilizando bloques ortostáticos exclusivamente. En el caso de este sepulcro no se han identificado alteraciones posteriores a su primera utilización, circunstancia que parece poder explicarse por la instalación cercana de las estructuras de los sepulcros 2 y 3. La zona del acceso, resuelta mediante un pequeño pozo con plano inclinado hacia el interior, se conservó bastante bien, presentando la losa de cierre, sujeta por una pequeña laja que actuó como dintel y que aún permanecía en su posición original. El pozo de entrada se condenó mediante el apilamiento de grandes bloques y cantos rodados. Todas estas alteraciones posteriores a la deposición inicial del enterramiento colectivo, sólo permiten contemplar una única fase, circunstancia que podría estar ratificada por la homogeneidad de materiales líticos encontrados.
sepulcro 5 sepulcro 5
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