Sitio web arqueomas.comarqueomas.comIr a InicioIr a DirectorioIr a BibliografíaIr a ContactaIr a RSS - Novedades
Península Ibérica
Icnitas
Paleolítico y Neolítico
Calcolítico y Los Millares
Arte Rupestre
El Megalitismo
Bronce y El Argar
Tartessos-Colonización
Cultura Ibérica
Cultura Talayótica
Cultura Celta - Vettones
Cultura Celta - Galaicos
Cultura Celtibérica
Romanización
Ingeniería Romana
Ruralización
Reino Visigodo
Islam y al-Andalus
Prerrománico
Románico
Egipto
Italia
Los Etruscos
Roma
África
Túnez - África Romana

Alojamientos amigos
Enlaces
DOLMEN  DE  SOTO

Localización: en la Tierra Llana el grupo más relevante lo constituye el conjunto dolménico de Soto o La Lobita situado en la margen derecha del arroyo Candón. El acceso se realiza desde la carretera N436 que une San Juan del Puerto con Badajoz. Desde el pueblo de Trigueros parte una pista señalizada a derecha que conduce al yacimiento.

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso señalizado – Posee cuadros explicativos.

Descripción: colosal por su tamaño, monumentalidad y alto valor simbólico el dolmen de Soto l fue la construcción principal del grupo. Cuenta con un túmulo de morfología semicircular de 70 m de diámetro máximo y 3,5 m de altura, conocido como El Zancarrón, un atrio externo abierto y una gran galería cubierta, orientada al este, de 21,5 m de longitud, cuya anchura y altura se incrementan de manera progresiva desde la entrada hacia la cabecera. La pared derecha está compuesta por 30 ortostatos, la izquierda por 33, y la cabecera cierra la estructura con una gran pieza de 3,4 m de altura, 3,1 m de anchura y unas 21 toneladas de peso. La mayor parte de los ortostatos y losas de cubierta proceden de diversos afloramientos situados a unos 4 km al norte, junto al cauce del arroyo Candón, aunque también se presentan materiales de medios geológicos más lejanos. Muchos de los ortostatos, al igual que algunas losas de cubierta, poseen un gran número de grabados y pinturas formando asociaciones complejas de motivos figurativos esquemáticos: elementos geométricos (ángulos, zigzags y serpentiformes), antropomorfos, bandas, cazoletas, círculos, líneas y armas. Si bien en el transcurso de los trabajos arqueológicos se documentó la existencia de enterramientos y ajuares funerarios diversos, su funcionalidad tuvo que ser más compleja que la estrictamente funeraria, puesto que la envergadura y carga simbólica de su construcción no se corresponde como contenedor reservado al enterramiento exclusivo de 8 individuos. Otra particularidad es que integra en su estructura un alto número de estelas y menhires que procederían del mismo lugar o de distintos sitios megalíticos del entorno (menhires o círculos de piedras), elaborados en momentos anteriores a la construcción del dolmen, por tanto, de posible cronología neolítica. Destaca el caso del denominado ortostato 21, una estela antropomorfa dotada de grabados que definen sus rasgos faciales y sexuales en relieve (ojos, cejas, nariz, pechos) y motivos diversos (cinturón), que se recolocó de manera invertida realizándose un nuevo grabado antropomorfo en la zona superior. La reutilización de estos materiales en las paredes y en el techo de la estructura megalítica aúna una doble funcionalidad: constructiva y simbólica. El hecho de integrar elementos pétreos de antiguas generaciones en la nueva construcción supone una mayor valorización y legitimación como estructura sagrada. Para su construcción se requirió contar con un gran número de personas procedentes de distintas aldeas del entorno y, seguramente, de ámbitos geográficos más distantes (ocupando posiblemente a miembros de varias generaciones de familias que trabajarían en el lugar durante períodos prolongados). Esta magna obra requeriría iniciativa y trabajo colectivo, con una planificación ordenada de los complejos procesos que se requieren para la construcción de grandes megalitos, sustentados en el convencimiento de una ideología y un sistema de creencias compartido, quizás con el objeto de erigir un gran monumento que perdure en el tiempo y que integre materiales de tiempos remotos, concebido como sitio de referencia territorial para las distintas comunidades que habitaron este territorio y espacio para la celebración de ritos y ceremonias. En definitiva, pudo ser un gran santuario del III milenio a.C. destinado al culto a la muerte, veneración de las divinidades y tributo a la memoria de sus ancestros, cuyo uso pudo perdurar incluso en el II milenio a.C.
dolmen dolmen grabados
grabados grabados grabados grabados
El dolmen de Soto II, situado a 250 m al noreste del anterior, se encuentra en la actualidad prácticamente destruido. De 14 m de largo por 1,5 m de anchura en la entrada y 2,5 m en la cabecera, contenía en su interior entre 18 y 20 individuos que fueron enterrados con sus correspondientes ajuares. Sus ortostatos también presentaban grabados. Destaca la losa de la cabecera con una figura humana sedente dotada de un hacha y asociada a motivos serpentiformes.
Ir arriba     Volver
2006-2015Ir a InicioIr a Acerca deIr a Aviso legalIr a RSS - Novedades