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MADINAT  AL-ZAHRA

Localización: en el km 8 de la carretera A431, que une la ciudad de Córdoba con Palma del Río, se toma un camino señalizado a la derecha que conduce al yacimiento.

Grado de Accesibilidad: Bueno - Acceso señalizado - Centro de Recepción de Visitantes y Museo.

Cronología: siglos X al XII

Descripción: su construcción se relaciona con el nuevo orden surgido en al-Andalus en las primeras décadas del siglo X, cuya primera manifestación fue la adopción del título califal (amir al-muminin) por Abd al-Rahman al-Nasir (Abd al-Rahman III) en el año 929. El nuevo califa proclamaba así su independencia del califato abbasí de Bagdad y contrarrestaba la amenaza de los fatimíes norteafricanos que, en apenas veinte años, habían sometido bajo su control un extenso territorio. Esta expansión, que amenazaba de forma importante los intereses del estado omeya en el Magreb, exigió de Abd al-Rahman la puesta en práctica de todos los recursos políticos, económicos e ideológicos disponibles a fin de contrarrestar la ofensiva: la adopción del título califal, la reanudación de las acuñaciones de moneda en oro y la fundación de una nueva ciudad, "la ciudad brillante", que materializara de manera inmediata la autoridad del nuevo Estado.
Las fuentes escritas señalan que las obras se prolongaron durante 40 años: 25 correspondientes al reinado de Abd al-Rahrnan III (936-961) Y 15 correspondientes al de su hijo al-Hakam (961-976), bajo la dirección técnica del arquitecto Maslama Abd Allah. Durante este breve pero intenso período de esplendor la ciudad se convirtió en un fastuoso escenario para la recepción de embajadas extranjeras. Comitivas procedentes de los reinos cristianos del norte de la Península, de la corte imperial alemana, de Bizancio y, sobre todo, los dirigentes de las tribus Zanatas del Magreb, aliados de los omeyas en su lucha contra los fatimíes, desfilaron por sus salones de recepción convirtiéndose en los mejores propagadores, a nivel internacional, de la opulencia de la emblemática ciudad. La muerte de al-Hakam en el año 976 significó el inicio de su decadencia. Si bien el nuevo califa siguió viviendo en la ciudad, ésta quedó apartada de la actividad política ya que el poder político y militar de Hisam II era sólo nominal.
La serie de luchas internas que iniciaron la desintegración del califato omeya acaecida entre los años 1010 Y 1013, lo que se ha dado en llamar la segunda fitna, significó el comienzo del saqueo y destrucción definitiva de la ciudad.
En repetidas ocasiones fue utilizada como cuartel general de operaciones contra Córdoba, sobre todo por parte de los beréberes acaudillados por Sulayman al-Mustain. Éste, en sus deseos de legitimar su autoproclamada dignidad califal, llegó incluso a poner en marcha las instalaciones de la Ceca acuñando a su nombre monedas de oro y plata durante la primera mitad del año 1010. Según las fuentes escritas en mayo del año 1013 los beréberes abandonaron definitivamente Madinat al-Zahra para apoderarse de Córdoba, que había capitulado, no sin antes consumar su saqueo e incendio.
Las dominaciones almorávide (1091-1148) y, sobre todo, almohade (1148-1236) intensificaron el despojo de las ruinas y la dispersión de sus mejores materiales: la mezquita mayor de Granada, la mezquita al-Qarawiyyin de Fez, la Giralda de Sevilla, la Qasba de Marrakech, la torre de Hassan en Rabat y buena parte de los alcázares y residencias palaciegas de al-Andalus y el norte de África, constituyeron el lugar de destino de distintas piezas califales cuyo uso, al menos en época almohade, formaba parte del programa arquitectónico oficial de esos califas. Si bien a mediados del siglo XII aún vivía un corto número de familias entre las ruinas, con el paso del tiempo su recuerdo fue perdiendo claridad y precisión.
Edificio basilical superior: algunos rasgos permiten sugerir su identificación con la Dar al-Yund (casa del ejército) destinada a albergar los despachos de la gestión administrativa y lugar de espera de algunos de los grupos que posteriormente serían recibidos por el califa (la monumentalidad del edificio y su disposición hacen suponer que fue concebida para tal fin). La planta del salón es basilical, con cinco naves longitudinales de orientación norte-sur y una transversal que ocupa todo el ancho de las anteriores, rematando en una saleta cuadrada en cada extremo.
El gran Pórtico: hacia el Este se desarrolla una calle en rampa quebrada que conecta el conjunto de edificios descrito con la terraza inferior donde se encuentra el gran Pórtico, una entrada simbólica y ceremonial al sector más cualificado del palacio. Delante de la arquería se extiende un vasto espacio abierto identificado como Plaza de Armas, lugar en el que, si bien las fuentes escritas no señalan nada al respecto, se celebrarían paradas militares presididas por el califa.
edificio basilical superior el gran Pórtico
Salón de Abd al-Rahman III: el conjunto que forman el salón de recepciones políticas, conocido como de Abd al-Rahman III o Salón Rico, el Pabellón Central y el Jardín Alto extendido a sus pies constituye, sin duda, el espacio más cualificado y más rico en simbología de toda Madinat al-Zahra. Fue mandado construir por el califa Abd al-Rahman III entre los años 953-4/956-7, como atestigua la abundante epigrafía aparecida en su interior en basas y pilastras, interrumpiendo un primitivo camino de ronda y condenando un viejo edificio que subsiste parcialmente en su costado oriental, en una cota más elevada. Su planta responde al esquema basilical, con un núcleo principal o espacio estricto de audiencia formado por tres naves longitudinales y una transversal, y unas estancias de flanqueo en su perímetro. A diferencia del edificio basilical de la terraza superior, el núcleo destinado a la celebración de audiencias se concibe de forma unitaria: dos baterías de arcos de herradura de magnífica proporción califal separan las tres naves principales que rematan sus cabeceras con arcos ciegos, de los cuales el central es denominado mihrab en las fuentes escritas. En el edificio sorprenden dos de sus características esenciales: el desarrollo de una técnica decorativa basada en la labra sobre una piedra distinta a la de los paramentos constructivos y la extensión del decorado a la totalidad de los muros. De este extraordinario programa ornamental destacan, por su novedad y calidad artística, los tableros, cuyo riquísimo y variado repertorio de formas vegetales organizadas sobre estructuras arborescentes convierten a este conjunto en uno de los más singulares y hermosos de toda la plástica islámica.
salón de Abd al-Rahman III salón de Abd al-Rahman III
salón de Abd al-Rahman III salón de Abd al-Rahman III
salón de Abd al-Rahman III salón de Abd al-Rahman III salón de Abd al-Rahman III
salón de Abd al-Rahman III salón de Abd al-Rahman III
Patio de la Pila: en el costado oriental del salón se construyó un bloque de estancias importantes pavimentadas de mármol blanco y un baño de reducidas dimensiones en su extremo. El conjunto, integrado por habitaciones techadas y patios, como el llamado “Patio de la Pila” que antecede al baño, sugiere un uso probablemente residencial y de ocio donde el soberano desarrollaría buena parte de su actividad diaria. Los materiales epigráficos encontrados in situ adscriben esta edificación al califa Abd al-Rahman III, debiendo ser coetánea o posterior en muy pocos años a la construcción del Salón.
La Mezquita: se sitúa en la amplia barrancada existente al Este del Jardín Alto. Este emplazamiento, exterior al palacio aunque contiguo al mismo, posibilitó un uso compartido tanto por la población del Alcázar como por los residentes de la medina. Las fuentes literarias señalan que se construyó en cuarenta y ocho días, finalizándose en el año 941, aunque los escasos restos epigráficos de la lápida conmemorativa principal indican el 944-45. Por la intensidad del expolio de sus materiales constructivos, la mezquita es uno de los edificios más arruinados de Madinat al-Zahra y, en consecuencia, también de los más desconocidos. Se encuentra perfectamente orientada hacia la Meca, siendo la primera mezquita en al-Andalus “cuya qibla se reputaba como exacta en su época”, corrigiendo las conocidas desviaciones de la aljama de Córdoba. Su planta dibuja un rectángulo formado por el patio, con galerías cubiertas en tres de sus lados, y una sala de oración de cinco naves perpendiculares al muro de qibla, separadas por arquerías de ocho arcos de herradura. Sólo el espacio correspondiente a la maqsura se pavimentó con baldosas de barro, cubriéndose con esteras de esparto el suelo terrizo del resto del oratorio, y con losas de caliza violácea el patio. Como en Córdoba, el mihtab debió constituir un nicho profundo, señalado al exterior, del que no se conservan restos. Probablemente en los últimos años del reinado de Abd al-Rahman III o los primeros de al-Hakam II se añadió al edificio un pasadizo o sabat, por el que el califa penetraba en la sala de oración (los desplazamientos del soberano desde la terraza donde se encuentra el Salón de Abd al-Rahman III hasta el oratorio son bien conocidos).
patio de la pila la Mezquita
La casa de Ya'far: al sur se disponen dos de las más importantes residencias excavadas hasta el momento y un baño de uso compartido por los inquilinos de las mismas. La vivienda oriental ha sido identificada como la residencia del hayib (primer ministro) de al-Hakarn II, Ya'far ibn Abd al-Rahman, personaje clave en los años centrales del califato (murió en el año 971). Se sabe que dirigió las obras del Pabellón Central en Madinat al-Zahra y la ampliación de la Mezquita de Córdoba patrocinada por el califa al-Hakam, tal como señala la inscripción del mihrab. Aunque la vivienda carece de restos epigráficos debió ser construida a partir del 961 d.C., año de su nombramiento como hayib, teniendo que adaptar su organización a un espacio delimitado por construcciones anteriores, que fueron condenadas en unos casos, o transformadas en otros. Su estructura resulta del mayor interés, articulándose en tres ámbitos distintos, oficial, privado y de servicio, organizados en torno a sendos patios. El ámbito oficial lo constituye un edificio de planta asimilable a la basilical, con tres naves longitudinales comunicadas entre sí por puertas con arcos de herradura y una transversal abierta al patio, donde se ha roto la correspondencia entre las naves longitudinales y la fachada, por la necesaria adaptación de ésta al espacio resultante de la construcción del baño contiguo. La fachada se organiza mediante un triple arco de herradura soportado por columnas, decorado profusamente con temática vegetal y geométrica. Todo el edificio se pavimentó con gruesas losas de mármol blanco, en contraste con el patio que presenta losas de caliza violácea. En el costado trasero de este ámbito se disponen una letrina y un corredor de tránsito, escalonado en profundidad, hacia el sector privado o íntimo de la vivienda que culmina en la alcoba, precedida por un patio con una pila de mármol situada en el centro. Las dependencias anejas occidentales, existentes con anterioridad a la construcción de esta vivienda, debieron quedar incorporadas a la misma como zona de servicio. Nada hay en toda esta organización que lleve a pensar en el hábitat de una unidad familiar, por tanto se trataría de la vivienda de un personaje de altísimo rango que vive solo.
la casa de Ya'far
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