Sitio web arqueomas.comarqueomas.comIr a InicioIr a DirectorioIr a BibliografíaIr a ContactaIr a RSS - Novedades
Península Ibérica
Icnitas
Paleolítico y Neolítico
Calcolítico y Los Millares
Arte Rupestre
El Megalitismo
Bronce y El Argar
Tartessos-Colonización
Cultura Ibérica
Cultura Talayótica
Cultura Celta - Vettones
Cultura Celta - Galaicos
Cultura Celtibérica
Romanización
Ingeniería Romana
Ruralización
Reino Visigodo
Islam y al-Andalus
Prerrománico
Románico
Egipto
Italia
Los Etruscos
Roma
África
Túnez - África Romana

Alojamientos amigos
Enlaces
DESPOBLADO  DE  VASCOS

Localización: sobre un promontorio en la confluencia del Río Huso y el Arroyo de la Mora (Finca Las Cucañas – Navalmoralejo).

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso señalizado – Posee cuadros explicativos.

Cronología: siglos X y XI

Descripción: como la mayoría de las ciudades fundadas por los musulmanes, se encuentra enclavada en una zona de difícil acceso, asentada en un terreno de granitos hercinianos, y rodeada por el profundo y escarpado cauce del río Huso en su parte norte y este, que le sirve de defensa natural. Por su lado oeste desciende un pequeño valle por el cual corre, en años húmedos, el arroyo llamado de la Mora o de los Baños. La parte sur, por la que actualmente se accede al yacimiento, es la que se abre a un espacio más llano. A diferencia de otros casos conocidos, y de una manera un tanto sorprendente, las fuentes documentales escritas islámicas apenas aportan datos acerca del momento de fundación y abandono de esta ciudad, de su función y sentido originarios, de las gentes que la habitaron y hasta de su auténtico nombre. Todo lo cual ha supuesto que hayan sido muchas las hipótesis que a este respecto se han elaborado, algunas no exentas de cierta dosis de inverosimilitud. Es posible que la fundación de Vascos se hubiese llevado a cabo durante el gobierno de Abd al-Rahmán III. No obstante no conviene olvidarse de esa ciudad de nombre desconocido, señalada en algunos textos, que se construyó o reconstruyó en la frontera de Toledo durante el mandato de su sucesor al-Hakam II y de la que se conoce el nombre de su arquitecto (Ahmad b. Nasr b. Jalid). Es posible que Vascos, como madina, se fundase entre el año 930 y el 950 aproximadamente. En cualquier caso, lo que parece evidente es que se trata de una fundación omeya, con un sentido “oficial”, asociada al poder cordobés.
poblado poblado
poblado poblado poblado
poblado poblado
El motivo estratégico de la fundación de este poblado habría que ponerlo en relación con la necesidad defensiva de la línea del Tajo -en especial en su curso medio-, política que inició el propio Abd al-Rahmán III y luego continuaron sus sucesores, con la fortificación de diversos núcleos a lo largo del río. Se trataba, por consiguiente, de controlar los principales pasos naturales hacia los cuales se habría de orientar cualquier incursión cristiana. El supuesto político que podría haber incidido en su fundación vendría señalado por la situación de inestabilidad que en los primeros años del siglo X todavía continuaba presentando esta zona. En ella, desde pronto, se habían establecido gentes de origen beréber, pertenecientes a diversas tribus, entre las cuales la de Nafza debió de tener un mayor protagonismo. En general, los beréberes de al-Andalus no aceptaron de buen grado la imposición del poder omeya, y se sublevaron con frecuencia. El propio Abd al-Rahmán III, estando en Toledo tras haber conseguido su pacificación en el año 932, tuvo que enviar tropas a la zona de Talavera donde se habían vuelto a sublevar los Nafza. Si este supuesto político hubiese existido, no cabe duda que también se combinaba con el supuesto estratégico ya señalado, pues era evidente que desde Vascos se controlaba una zona de implantación beréber, conflictiva, y un punto concreto significativo como era el vado del Tajo. En cuanto al supuesto económico, este hay que ponerlo en relación con lo que tradicionalmente se ha venido señalando sobre Vascos: que fue un centro metalúrgico de cierta envergadura, en el que se trabajaban metales –especialmente preciosos- procedentes de las minas de los cercanos Montes de Toledo. En cuanto al nombre originario de Vascos, la tendencia más generalizada, es a identificar este enclave con la ciudad de Nafza, principal centro de asentamiento de la tribu beréber del mismo nombre, dentro del distrito de Basak (en un texto de Ibn Galib se señala que, la cercana ciudad de Talavera de la Reina tenía tres distritos, uno de los cuales era el de Basak).
En el siglo IX debió de haber un asentamiento en el cerro de la alcazaba, aunque no se ha determinado si este estaría formado por contingentes musulmanes o por una población hispano-visigoda islamizada. La siguiente etapa correspondería a época califal, que sería en la que se levantaría la ciudad (Vascos pasó de hisn a madina). Otro momento significativo para Vascos pudieron haber sido los años conflictivos de crisis política generalizada en al-Andalus, conocido como segunda fitna (finales del siglo X y primer tercio del siglo XI), que terminaría con la dinastía omeya y, por ende, con el califato cordobés. Es posible que la ciudad, centro vinculado al poder omeya, hubiese sido escenario de conflictos violentos que hubiesen conllevado destrucciones de edificios en su interior. La siguiente y última fase de ocupación islámica correspondería al siglo XI, es decir, a la época de las taifas. Una vez superada la fitna se constituyó la taifa o reino de Toledo, en el cual Vascos quedó integrado en su extremo más occidental en una posición estratégica relevante: contra la presión cristiana cada vez más insistente y como avanzadilla frente al reino de Badajoz. En esta época Vascos debió de llegar al máximo de su crecimiento demográfico, habiendo estado el interior de la madina posiblemente ocupado por completo, adosándose edificios a la muralla sobre espacios anteriormente despejados. Es posible que en aquel contexto, la ciudad, y en especial su alcazaba, hubiese adquirido un cierto carácter de ribat, al que acudiesen voluntarios musulmanes con el objetivo de defender –bajo los planteamientos de la guerra santa- aquel punto fronterizo de cualquier incursión cristiana que se pudiese producir.
Se desconoce el momento exacto en que Vascos pasó a poder cristiano, aunque tuvo que haber coincidido con el momento en el que el rey castellano-leonés Alfonso VI ocupó la ciudad de Toledo y su taifa, en el año 1085. Lo que si parece constatado por las excavaciones es que no se debió de producir una ocupación violenta. Una vez pasado el peligro almorávide, al dejar de tener en el nuevo contexto político cristiano el sentido originario que había tenido para los musulmanes, Vascos, que ya no se encontraba en una zona de frontera ni tenía que defender especialmente nada, quedó definitivamente abandonado. Repobladores cristianos acudieron a la zona, pero prefirieron establecerse en las vegas del Tajo, más aptas para los cultivos agrícolas, y no en esta zona aislada, en la que los recursos económicos solamente se podían sustentar en una actividad pastoril.
muralla muralla
puerta de la muralla puerta de la muralla
Los vestigios mejor conservados, y los que dotan al conjunto de su carácter monumental, son aquellos que constituyen los elementos defensivos y militares de la ciudad: la sólida muralla que la circunda y el complejo de la alcazaba. Extramuros existen un arrabal y dos cementerios. El trazado de la muralla, que se adapta al terreno bordeando los lugares más escarpados, presenta una forma ligeramente ovalada, con dirección norte-sur, y delimita un espacio interior –la madina- de unas ocho hectáreas de extensión, en el que se pueden observar, en superficie, restos de algunas construcciones. La muralla tiene una anchura media de 1,5 m y se encuentra bien conservada, sobre todo en los sectores oeste y sur. Se asienta directamente sobre la roca, sin ningún tipo de cimentación, y solamente presenta, en algunos tramos, pequeños escalones de reforzamiento. Al exterior, con una distancia de separación muy desigual –debido a la topografía del terreno-, tiene varios torreones de planta cuadrada. Se conservan los restos de dos puertas –la sur y la oeste– y de cinco portillos.
La Alcazaba –residencia del gobernador y de la tropa que estaría a su mando- se asienta en un pequeño cerro localizado en el extremo noroeste de la ciudad, en una posición estratégica, dominando gran parte de ésta y de los alrededores. Por su lado norte era prácticamente inaccesible, pues se encuentra protegida por un profundo barranco de abrupta caída al río Huso. El recinto principal, y más antiguo, está ubicado en la parte más alta del cerro y originariamente tuvo una barbacana defensiva en su parte delantera. Es de forma ligeramente triangular y tiene una superficie de unos 2.000 m2. Se encuentra rodeado por una muralla, construida de sillares en su cara exterior y de mampostería en la interior; cuyo trazado, en su mayor parte, todavía se conserva. Tiene un total de once torreones, todos ellos localizados en los tramos oeste y sur. En su parte delantera este recinto estaba protegido por una barbacana cerrada, constituida por un alto muro de bloques de piedra, rematado en tapial de buena calidad. A esta barbacana se accedía a por una puerta que se abre en el lado oeste, desde la que arrancaba una rampa que conducía a la puerta del recinto principal, al que se entraba tras subir cinco escalones. Esta puerta está flanqueada y defendida por dos altos torreones, y se encontraría rematada por un arco de herradura –hoy derrumbado-. En la parte norte de este recinto existe un portillo que, por su ubicación, no serviría tanto para descender al río, que se encuentra en un desnivel muy acusado, sino mas bien para poder salir de la alcazaba en caso de tener que abandonarla precipitadamente.
alcazaba alcazaba
alcazaba alcazaba
De las dos mezquitas excavadas en Vascos, una, de pequeñas dimensiones, se encuentra en la vaguada al pie de la alcazaba, junto a una serie de edificios que allí se levantaron, y la otra, de amplitud mucho mayor, en el recinto delantero de la alcazaba que previamente pudo haber constituido una barbacana. La mezquita mayor, de mejor calidad constructiva, se encuentra dentro del complejo de la alcazaba, en el espacio frente al recinto principal. Se compone de tres partes: un pequeño zaguán, un patio para las abluciones y la sala de oración. El acceso a la misma se hacía por una puerta ubicada en su extremo noroeste, que se abre al pasillo en rampa que asciende hacia la puerta de entrada al recinto principal de la alcazaba. Todo el interior de la mezquita y sus suelos debieron estar recubiertos de cal y en algunas zonas –como en los zócalos- pudo haber presentado alguna decoración pintada de color rojizo.
Los baños de Vascos, típicamente musulmanes (con dependencias características de este tipo de establecimientos) se encuentran en el arrabal muy cerca de la puerta oeste, junto al denominado arroyo de la Mora que originalmente les surtiría de agua.
cementerio cementerio
cementerio cementerio
Como todos los cementerios de las ciudades musulmanas, los dos cementerios de Vascos se localizan extramuros, no muy alejados y se distinguen por los restos de muchas sepulturas que todavía se pueden observar en superficie, entre los que destacan los cipos, es decir, las piedras alargadas colocadas verticalmente en las esquinas de algunas tumbas. El cementerio de la zona sur parece de extensión considerable, aunque está en gran parte destruido por las labores de arado. El de la zona oeste es más reducido, pero, al localizarse en una zona de difícil acceso, los enterramientos se encuentran mejor conservados. Desde la ladera del cerro en la que éste se ubica se divisa la ciudad. Por las inmediaciones de ambos cementerios pasarían los dos caminos principales, hoy perdidos, que conducirían a las puertas de la ciudad.
Ir arriba     Volver
2006-2015Ir a InicioIr a Acerca deIr a Aviso legalIr a RSS - Novedades