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PENÍNSULA  IBÉRICA  -  ISLAM  y  AL-ANDALUS

Los historiadores árabes pusieron de relieve su actividad de constructor, y todavía en la actualidad se vincula su nombre sobre todo con la erección de Madinat al-Zahra y con la decoración de la mezquita mayor de Córdoba. Si bien las edificaciones más suntuosas de la época de los califas surgieron en Córdoba y sus alrededores, en este período de riqueza y paz interna las construcciones crecieron a todo lo largo y ancho de al-Andalus.
Toledo Mezquita de al-Bab al-Mardum Toledo Mezquita de al-Bab al-Mardum Toledo Mezquita de al-Bab al-Mardum
Mezquita de al-Bab al-Mardum (Toledo): de construcción privada, fue fundada entre el 999 y el 1000.
Hisham, el único hijo de al-Hakam, prestó juramento de fidelidad a la temprana edad de once años, poco antes de la muerte de su padre. La investidura de un niño encontró resistencia y su reconocimiento solo pudo ser impuesto con mucha dificultad por su madre y sus confidentes, ya que otra facción omeya quería colocar en el trono a al-Mughira, un hermano de al-Hakam, sin embargo, sus opositores lo encarcelaron y poco tiempo después lo asesinaron. La época de esplendor de la dinastía había terminado y con ella también entró en decadencia la ciudad de Córdoba.
rábita califal de Las Dunas rábita califal de Las Dunas
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  Rábita califal de Las Dunas (Guardamar del Segura - Alicante): conjunto monacal islámico del período Omeya andalusí (siglo X - XI), abandonado a mitad del siglo XI producto de la guerra civil sucesoria que sufre el califato. Está compuesta por 22 celdas-oratorio, con su propio Mihrab cada una, entorno a dos calles principales. En este monasterio convivían religiosos, fieles realizando el Ribat y peregrinos.
Hisham fue incapaz, afeminado y un juguete en manos de su madre y de Ibn Abi Amir, su administrador de bienes, que muy pronto se convirtió en hajib ocupando el cargo estatal más importante. Ibn Abi Amir provenía de una vieja familia terrateniente árabe de los alrededores de Algeciras y había recibido una formación jurídica profunda. En las fuentes aparece como extraordinariamente inteligente, enérgico y totalmente inescrupuloso. Sus buenas relaciones con la madre de Hisham y con la capa de juristas conservadores de Córdoba, fueron la base del rápido crecimiento de su poder.

Ibn Abi Amir llegó incluso a adjudicarse el nombre honorífico de Al Mansur billah, “el victorioso por la gracia de Dios”, que pasó a la leyenda cristiana con el nombre de Almanzor. Pero no obstante su desmedida ambición de poder Ibn Abi Amir jamás usurpó el título de califa.
Cáceres aljibe de la casa de las Veletas Cáceres aljibe de la casa de las Veletas
Aljibe de la casa de las Veletas (Cáceres): fechado entre los siglos IX y XI
En el 1002 heredó su propio título a su hijo Abd al-Malik que gobernó por seis años. En época de los dos primeros amiríes se emprendieron varias campañas militares victoriosas contra los cristianos y en África del Norte, de modo que, visto desde lejos, el prestigio de el al-Andalus Omeya parecía inquebrantable. A Abd al-Malik le siguió su incapaz hermano menor, Abd al-Rahman, que carecía de todo sentido de la realidad y comenzó su corta carrera reclamando la sucesión al califato. Este tercer amirí fue asesinado en el 1008 después de una fracasada campaña de invierno.

Luego comenzó un largo período de disturbios y guerras civiles. Hisham II, siempre incapaz de imponer su voluntad, fue obligado a abdicar en el 1009. A partir de entonces, numerosos pretendientes al trono lucharon entre sí y cubrieron al-Andalus con guerras sangrientas. Simultáneamente despertaron por todas partes una vez más las aspiraciones de independencia, que en realidad nunca habían sido abandonadas. En cada ciudad de importancia apareció por lo menos una familia prominente que deseaba derrocar la supremacía del califa o quería llevar al trono a su propio candidato para califa.

En el año 1031 un grupo de ciudadanos en Córdoba decidió sin más ni más poner fin al califato e instauró una especie de gobierno de la ciudad, que naturalmente solo tenía algo que decir en Córdoba y sus alrededores. Así comenzó para la historiografía el dominio de los reyes de taifa “Muluk al-tawaif”, que duró hasta la toma del poder por parte de la dinastía almorávide del Norte de África.
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