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CALATRAVA  LA  VIEJA

Localización: a unos 5 km al norte de Carrión de Calatrava.

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso señalizado – Punto de Recepción de Visitantes.

Cronología: siglos VIII al XIII

Descripción: de indudable valor geopolítico y estratégico hasta el siglo XIII, la antigua Qal'at Rabah ocupa un cerro amesetado de unas 5 ha de extensión situado en la margen izquierda del río Guadiana junto a un importante cruce de caminos. En época omeya desempeñó un papel decisivo tanto en las luchas civiles que enfrentaron a los muladíes de Toledo con el poder central cordobés, como en las diversas rebeliones beréberes. Su importancia aumentó a raíz de su destrucción a manos de los rebeldes toledanos en el año 853, y de su inmediata reconstrucción por orden del emir Muhammad I. A partir de esa fecha, como capital de una extensa región dividida en numerosos distritos, se convirtió en el principal punto de apoyo del poder central cordobés en la zona. Si bien tras la abolición del califato de Córdoba gozó de un período de cierta autonomía, cayó posteriormente en la órbita de la taifa de Toledo. Tomada por Alfonso VII en 1147 pasó a ser la plaza cristiana más avanzada frente al Islam. En el 1158 fue concedida por Sancho III a la orden del Cister, dando lugar al nacimiento de la primera orden militar autóctona de la Península Ibérica que adoptaría el nombre propio de la plaza. Los almohades la recuperaron para el Islam tras la victoria en la batalla de Alarcos en 1195 y Alfonso VIII la retomó definitivamente en 1212 (unos días antes de la batalla de las Navas de Tolosa). Su situación alejada de la nueva frontera, en un lugar en el que el carácter pantanoso del río era fuente de enfermedades y malos olores, provocó que se despoblara con rapidez tras el traslado de la Orden de Calatrava al Castillo de Dueñas en 1217.
coracha murallas del alcázar puerta del alcázar
murallas del alcázar interior del alcázar
Si bien el cerro en el que se ubica el poblado proporciona un amplio dominio visual sobre el entorno, carece de buenas cualidades defensivas (la única defensa natural importante la proporcionaba el cauce del río Guadiana). Para solventar este inconveniente se construyeron sólidas murallas, en su mayor parte en época omeya, jalonadas por casi medio centenar de torres de flanqueo, de entre las que destacan dos albarranas en el frente sur del alcázar, dos de planta pentagonal en su espolón oriental, y la que alberga la puerta en recodo de acceso al alcázar situada junto al río Guadiana. A excepción de las dos torres pentagonales, todas las demás son de planta cuadrangular, aunque de módulos muy diferentes: en el frente en el que se abre la puerta de acceso a la medina las torres son de mayor tamaño y aparecen espaciadas, mientras que las del espolón oeste, mejor defendido por el escarpe del terreno, son más pequeñas y se encuentran más próximas entre sí. A excepción del frente norte, menos guarnecido pero bien defendido por el cauce del río, el recinto se encuentra rodeado por un foso artificial, en su mayor parte excavado en la propia roca del cerro, de 750 m de longitud y 10 m de profundidad media, alimentado por las aguas del río que, tras recorrer por gravedad todo el perímetro de la ciudad, se reincorporaban al cauce aguas abajo. El recinto descrito, de algo menos de 5 ha de extensión, se divide en dos zonas claramente diferenciadas separadas entre sí por una muralla de considerables proporciones: el alcázar , en el extremo oriental, y la medina. De planta sensiblemente triangular, el alcázar ocupa una extensión aproximada de 3.500 m2. En torno a él se concentran los elementos defensivos más destacados de la plaza, no sólo porque estaba destinado a albergar los centros de poder de la ciudad, sino también porque las defensas naturales de este sector del cerro son de escasa entidad. Del conjunto destaca el gran “arco triunfal” que antecede a la puerta de comunicación con la medina, la puerta en recodo de acceso desde la zona del río, el aljibe, la sala de audiencias (que conserva restos de seis arcos de herradura y dos nichos abovedados), los cimientos de la iglesia templaria, la iglesia de los calatravos, tres hornos de producción de cerámica, una fragua, y un conjunto heterogéneo de edificios domésticos y administrativos pertenecientes a la Encomienda de Calatrava. La medina, en la actualidad un erial sin restos constructivos visibles, constituía el núcleo principal de la vida urbana y en ella habitaba la población civil. Situada al oeste del alcázar, con una extensión de algo más de 4 ha, ocupa la mayor parte del cerro. Desde un primer momento la ciudad fue equipada con complejos sistemas hidráulicos de abastecimiento y defensa inspirados en modelos orientales. Ejemplo de ello son las corachas, grandes brazos de muralla provistos de ruedas hidráulicas elevadoras, que se adentraban en el cauce del río garantizando el abastecimiento de la ciudad.
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