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PENÍNSULA
IBÉRICA - ISLAM y AL-ANDALUS |
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DESPOBLADO DE VASCOS (Siglos X-XI)
– Navalmoralejo – Toledo: como la
mayoría de las ciudades fundadas por los musulmanes,
se encuentra enclavada en una zona de difícil acceso,
asentada en un terreno de granitos hercinianos, y rodeada por
el profundo y escarpado cauce del río Huso en su parte
norte y este, que le sirve de defensa natural. Por su lado oeste
desciende un pequeño valle por el cual corre, en años
húmedos, el arroyo llamado de la Mora o de los Baños.
La parte sur, por la que actualmente se accede al yacimiento,
es la que se abre a un espacio más llano.
A diferencia de otros casos conocidos, y de una manera un tanto
sorprendente, las fuentes documentales escritas islámicas
apenas aportan datos acerca del momento de fundación
y abandono de esta ciudad, de su función y sentido originarios,
de las gentes que la habitaron y hasta de su auténtico
nombre. Todo lo cual ha supuesto que hayan sido muchas las hipótesis
que a este respecto se han elaborado, algunas no exentas de
cierta dosis de inverosimilitud.
Es posible que la fundación de Vascos se hubiese llevado
a cabo durante el gobierno de Abd al-Rahmán III. No obstante
no conviene olvidarse de esa ciudad de nombre desconocido, señalada
en algunos textos, que se construyó o reconstruyó
en la frontera de Toledo durante el mandato de su sucesor al-Hakam
II y de la que se conoce el nombre de su arquitecto (Ahmad b.
Nasr b. Jalid). Es posible que Vascos, como madina,
se fundase entre el año 930 y el 950 aproximadamente.
En cualquier caso, lo que parece evidente es que se trata de
una fundación omeya, con un sentido “oficial”,
asociada al poder cordobés. |
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Poblado:
mantiene una disposición irregular, habitual en las
ciudades andalusíes. |
El
motivo estratégico de la fundación de este poblado
habría que ponerlo en relación con la necesidad
defensiva de la línea del Tajo -en especial en su curso
medio-, política que inició el propio Abd al-Rahmán
III y luego continuaron sus sucesores, con la fortificación
de diversos núcleos a lo largo del río. Se trataba,
por consiguiente, de controlar los principales pasos naturales
hacia los cuales se habría de orientar cualquier incursión
cristiana. El supuesto político que podría haber
incidido en su fundación vendría señalado
por la situación de inestabilidad que en los primeros
años del siglo X todavía continuaba presentando
esta zona.
En ella, desde pronto, se habían establecido gentes de
origen bereber, pertenecientes a diversas tribus, entre las
cuales la de Nafza debió de tener un mayor protagonismo.
En general, los beréberes de al-Andalus no aceptaron
de buen grado la imposición del poder omeya, y se sublevaron
con frecuencia. El propio Abd-al Rahmán III, estando
en Toledo tras haber conseguido su pacificación en el
año 932, tuvo que enviar tropas a la zona de Talavera
donde se habían vuelto a sublevar los Nafza.
Si este supuesto político hubiese existido, no cabe duda
que también se combinaba con el supuesto estratégico
ya señalado, pues era evidente que desde Vascos se controlaba
una zona de implantación bereber, conflictiva, y un punto
concreto significativo como era el vado del Tajo. En cuanto
al supuesto económico, este hay que ponerlo en relación
con lo que tradicionalmente se ha venido señalando sobre
Vascos: que fue un centro metalúrgico de cierta envergadura,
en el que se trabajaban metales –especialmente preciosos-
procedentes de las minas de los cercanos Montes de Toledo.
En cuanto al nombre originario de Vascos, la tendencia más
generalizada, es a identificar este enclave con la ciudad de
Nafza, principal centro de asentamiento de la tribu bereber
del mismo nombre, dentro del distrito de Basak (en un texto
de Ibn Galib se señala que, la cercana ciudad de Talavera
de la Reina tenía tres distritos, uno de los cuales era
el de Basak).
En época emiral, en el siglo IX, debió de haber
un doblamiento asentado en el cerro de la alcazaba, aunque no
se ha determinado si este estaría formado por contingentes
musulmanes o por una población hispano-visigoda islamizada.
La siguiente etapa correspondería a época califal,
que sería en la que se levantaría la ciudad (Vascos
pasó de hisn a madina).
Otro momento significativo para Vascos pudieron haber sido los
años conflictivos de crisis política generalizada
en al-Andalus, conocido como segunda fitna (finales
del siglo X y primer tercio del siglo XI), que terminaría
con la dinastía omeya y, por ende, con el califato cordobés.
Es posible que la ciudad, centro vinculado al poder omeya, hubiese
sido escenario de conflictos violentos que hubiesen conllevado
destrucciones de edificios en su interior.
La siguiente y última fase de ocupación islámica
correspondería al siglo XI, es decir, a la época
de las taifas. Una vez superada la fitna se constituyó
la taifa o reino de Toledo, en el cual Vascos quedó integrado
en su extremo más occidental en una posición estratégica
relevante: contra la presión cristiana cada vez más
insistente y como avanzadilla frente al reino de Badajoz.
En esta época Vascos debió de llegar al máximo
de su crecimiento demográfico, habiendo estado el interior
de la madina posiblemente ocupado por completo, adosándose
edificios a la muralla sobre espacios anteriormente despejados.
Es posible que en aquel contexto, la ciudad, y en especial su
alcazaba, hubiese adquirido un cierto carácter de ribat,
al que acudiesen voluntarios musulmanes con el objetivo de defender
–bajo los planteamientos de la guerra santa- aquel punto
fronterizo de cualquier incursión cristiana que se pudiese
producir.
Se desconoce el momento exacto en que Vascos pasó a poder
cristiano, aunque tuvo que haber coincidido con el momento en
el que el rey castellano-leonés Alfonso VI ocupó
la ciudad de Toledo y su taifa, en el año 1085. Lo que
si parece constatado por las excavaciones es que no se debió
de producir una ocupación violenta de la ciudad.
Una vez pasado el peligro almorávide, al dejar de tener,
en el nuevo contexto político cristiano el sentido originario
que había tenido para los musulmanes, Vascos, que ya
no se encontraba en una zona de frontera ni tenía que
defender especialmente nada, quedó definitivamente abandonado.
Repobladotes cristianos si acudieron a la zona, pero prefirieron
establecerse en las vegas del Tajo, más aptas para los
cultivos agrícolas, y no en esta zona aislada, en la
que los recursos económicos solamente se podían
sustentar en una actividad pastoril. |
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Muralla
y torreones defensivos |
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