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LA  VÍA  AUGUSTA  EN  LA  BAETICA

Descripción: en el siglo I d.C. la Vía Augusta era la ruta terrestre más importante de la provincia Baetica. Discurría de este a oeste, desde el Arco de Jano (situado en el Alto Guadalquivir, en las inmediaciones de Cástulo), hasta Gades. La vía tenía la misma orientación que el río Guadalquivir y unía los dos extremos de la Provincia a través de un trazado aceptablemente llano.
IANUS AUGUSTUS Venta del Arco (Jáen)
AD NOULAS VII Villanueva de la Reina (Jaén)
VCIA XX Marmolejo (Jaén)
EPORA XXXVIII Montoro (Córdoba)
AD DECUMUM LVI Puente Mocho (Córdoba)
CORDUBA LXVI Córdoba
AD ARAS XC La Carlota (Córdoba)
ASTIGI CII Écija (Sevilla)
OBULCULA CXVII La Monclova (Sevilla)
CARMO CXXXVII Carmona (Sevilla)
HISPALIS CLIX Sevilla
ORIPPO CLXVIII Torre de los Herberos (Sevilla)
VGIA CXCII Torres de Alocaz (Sevilla)
HASTA CCXVIIII Cerro de Vicos (Cádiz)
PORTUS GADITANUS CCXXXV Puerto Real (Cádiz)
AD PONTEM CCXLVIIII Caño Carbonero (Cádiz)
GADES CCLXI Cádiz
Paralela al Guadalquivir y receptora de los viejos caminos transversales que habían sido trazados como ejes de las centuriaciones agrícolas, representaba en el siglo I d.C. todo el valor simbólico que Roma quería hacer patente en las provincias del Imperio: seguridad, prosperidad y riqueza. Este carácter simbólico se reforzaba con la colocación de miliarios de piedra en los lugares más significativos, en los que se indicaba la distancia en millas (millia passus) a la ciudad o el punto que se consideraba cabecera del trazado, el nombre del emperador y sus títulos.
inscripción conmemorativa de la Vía Augusta miliario de Adriano miliario de Adriano vaso de Vicarello
  Estela de Guadalmazán y Miliarios de Adriano (Museo arqueológico de Sevilla) – Vaso de Vicarello (Museo Nazionale Romano - Roma)  
El trazado de la Vía Augusta se puede establecer por la correspondencia entre los textos de los miliarios y las fuentes escritas sobre las vías romanas de la región. En 1788, cuando se ejecutaban las obras del "Camino de Andalucía" dispuestas por el Conde de Floridablanca, apareció en el arroyo de Guadalmazán, cerca de La Carlota (Córdoba), un gran bloque de mármol negro. La pieza había sido labrada primero como dintel y luego transformada en una estela, que se debió colocar en el comienzo del pretil de un puente, para inscribir en ella los títulos del emperador Vespasiano y la relación de las obras realizadas por su mandato en la Vía Augusta: “viam Augustam ab Iano ad Oceanum refecit pontes fecit veteres restituit” (rehízo la Vía Augusta desde el Arco de Jano al Océano, construyó puentes y restauró los viejos). Estos textos permitieron atribuir, desde entonces, el nombre de Vía Augusta a la ruta principal de la Baetica. Además de la inscripción mencionada, esta vía ha proporcionado unos cuarenta miliarios en los que también se hace referencia a su nombre. La mayoría de estos miliarios se han encontrado en Córdoba y sus inmediaciones, puesto que los gobernadores deseaban hacer patente en la capital provincial su preocupación por el cuidado de la vía. El grupo más conocido es el que se conserva en el Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral, en el que se puede ver un repertorio casi completo (en estos miliarios están los datos más significativos sobre la Vía Augusta).
miliario miliario miliario miliario
Miliarios de la Vía Augusta (Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral)
En los miliarios de la época de Augusto se enuncia el recorrido de la vía “a Baete et Iano Augusto ad Oceanum” (desde el Betis y el Jano Augusto hasta el Océano); los de Tiberio utilizan la fórmula “ab Iano Augusto qui est ad Baetem usque ad Oceanum” (desde el Jano Augusto que está junto al Betis hasta el Océano); los de Calígula repiten el texto utilizado en los de Augusto; en los miliarios de Domiciano se lee “ab arcu unde incipit Baetica viam Augustam Militarem vetustate corruptam restituit” (restauró la Vía Augusta Militar, deshecha por los años, desde el arco en que se inicia la Baetica); en los de Nerva y Trajano se usa la fórmula: restauró las vías deshechas por los años; y en los de Caracalla y posteriores sólo se incluye la palabra “restauró”, sin dar ya nombre específico a la vía ni señalar su origen.
El texto más completo que contiene la descripción de la Vía Augusta es el de los llamados “Vasos de Vicarello”, cuatro cilindros de plata, en los que está grabada la lista de ciudades y mansiones por las que debían pasar los viajeros desde Gades hasta Roma y las millas entre cada una de ellas. Estos vasos de entre diez y quince centímetros de altura aparecieron en el año 1852 en Bagni di Vicarello, una localidad situada a 30 km al norte de Roma, en la que existió en la antigüedad un santuario dedicado a Apolo y a las ninfas llamado Aquae Apollinares. El recorrido de la vía representada en los vasos pasaba por las cuatro capitales de los conventus iuridici de la Baetica (Gades, Hispalis, Astigi y Corduba). Otra fuente escrita que describe el trazado de las vías del Imperio es el llamado "Itinerario de Antonino", redactado a fines del siglo III d.C. Éste incluye una relación de vías con la lista de sus paradas intermedias y las distancias entre ellas, en la que se incluye un inventario bastante completo de todas las provincias. En el itinerario la Vía Augusta en la Baetica no se registra como un recorrido continuo, sino que aparece dividida en cuatro: una vía de Castulo a Corduba, otra de Gades a Corduba por Anticaria, otra de Hispalis a Corduba (que no menciona a Carmona) y otra de Hispalis a Emerita. Este hecho indica que, en la época en que se redactó del Itinerario, la vía habría perdido su carácter unitario y, por tanto, que la Vía Augusta en la Baetica tuvo una corta vigencia histórica. La administración imperial no pudo mantener mucho tiempo la conservación unitaria de la ruta que pasó a depender de las iniciativas municipales y las comunicaciones regionales se reorganizaron por el interés de las conexiones locales más que por el de los enlaces rápidos con la capital del Imperio.
Un recorrido por la Vía Augusta de Baetica debería seguir el orden de marcha que indican sus miliarios, es decir, desde el Ianus Augustus hasta Gades; si bien los naturales de la región la entenderían mejor en el sentido contrario, de Cádiz hacia el este, tal y como se anotaron las mansiones en los Vasos de Vicarello, o dividida en dos tramos que tuvieran su origen común en Corduba. El recorrido comienza en la ciudad de Castulo, en la que se unían los caminos que atravesaban las sierras orientales de la región. Castulo, conquistada por Escipión el Africano el año 206 a.C., era la capital de Oretania, es decir, de toda la zona de Sierra Morena entre el Jándula y el Guadalimar, y la dueña de sus riquezas mineras, por lo que su dominio fue uno de los primeros objetivos económicos de la administración romana. Aunque durante toda la época republicana la Oretania había formado parte de la Provincia Ulterior o Baetica, la reforma administrativa de Augusto adscribió esta comarca a la Provincia Citerior o Tarraconense para conservar el control de la cuenca minera y sus rutas de transporte hasta Carthago Nova dentro de una misma provincia de administración imperial. De este modo, Castulo cambió de provincia y perdió el papel que le hubiera correspondido por su localización y su historia para ser el punto de partida de la Vía Augusta en la Baetica.
calzada romana de El Empedraíllo Puente de la Hiedra
Calzada romana de El Empedraíllo y Puente de la Hiedra (Parque Natural Despeñaperros - Jaén)
De Castulo partían los dos viejos caminos que recorrían la sierra de los oretanos, uno se dirigía hacia el norte, pasaba por el santuario ibérico del Collado de los Jardines, al pie de Despeñaperros, y penetraba en la Meseta para alcanzar Oretum (Granátula de Calatrava, Ciudad Real); el otro tomaba hacia el nordeste, en dirección al Santuario ibérico de Castellar de Santisteban y llegaba a la llanura manchega en Mentesa Oretanorum (Villanueva de la Fuente, Albacete). El primero era una vía vinculada esencialmente a las explotaciones mineras, aunque los exvotos de Despeñaperros dan testimonio del paso de todo tipo de viajeros desde el siglo VI a.C. En época romana se construyó otro camino minero en dirección noroeste para encauzar también hacia Castulo la producción de mercurio de la zona de Almadén (Sisapo).
puente de El Piélago Puente Mocho
Puente de Vadollano (El Piélago - Jaén) – Puente Mocho (Beas y Chiclana de Segura - Jáen)
El segundo de estos caminos fue convertido por los romanos en una vía recta, bordeada por tierras organizadas con el catastro reticular de las centuriaciones y tomó una gran importancia como la ruta más corta hacia la costa levantina (es el camino que aparece en los Vasos de Vicarello y el que utilizaba el correo oficial). Otras dos vías importantes salían de Castulo hacia Bastetania, la región que incluía las actuales provincias de Granada y Almería, así como una buena parte de la de Murcia. Hasta Basti (Baza), la capital de esta región, llegaba una vía que pasaba por Tugia (Toya) la ciudad por la que se daba a la Sierra de Cazorla el nombre de tugiensis saltus y continuaba hacia Cartbago Nova. Plinio el Viejo aclara en la Historia Natural que el nacimiento del Baetis no estaba en el castulonensis saltus sino en el tugiensis, junto con el del río Thader (Segura). Otra vía iba desde Castulo hasta Acci (Guadix), a través de Mentesa Bastetanorum (La Guardia, Jaén), y seguía hacia la costa almeriense para enlazar con la Vía Heraclea.
puente Romillán
Puente Romillán (Trujala - Jaén)
Una última vía entraba en la Baetica desde Castulo e iba paralela al río Guadalimar durante unos quince kilómetros, hasta sobrepasar la confluencia con el Guadalquivir y enfrentarse a lliturgi (Cortijo de Maquiz, Mengíbar), donde se separaban los dos posibles itinerarios hacia Corduba. El más antiguo era el que cruzaba el Guadalquivir hacia el sur para pasar junto a Iliturgi y de allí a Vrgao (Arjona), donde se accedía a la región de los túrdulos de Baetica cuya ciudad más importante era Obulco (Porcuna). Este camino era el más estable, por la naturaleza del terreno, y permitía seguir hacia Corduba o descender por las ricas ciudades ibéricas de la Subbética hasta Antequera.
puente sobre el Arroyo Saladillo puente sobre el Arroyo Salado de Porcuna
Puente sobre el Arroyo Saladillo (La Higuera - Jaén)– Puente sobre el Arroyo Salado de Porcuna (Porcuna - Jaén)
El otro camino cruzaba el Guadalquivir hacia el oeste y se aproximaba mucho más a su curso; es el que se enumera en los Vasos de Vicarello y el que tenía como punto de partida el arco dedicado a Ianus en el que daba comienzo la Vía Augusta en la Baetica.

Desde el lanus Augustus a Corduba: el Ianus Augustus, un arco monumental del que no conserva ningún resto material, era el monumento que sustituyó a Castulo como cabeza de la vía principal de Baetica, señalando el comienzo de la provincia. De este modo, la Vía Augusta iniciaba su recorrido por la Baetica en los parajes suavemente ondulados de la Alta Andalucía en los que el Guadalquivir, tras recibir las aguas del Guadalimar, adquiere el carácter de gran río. El yacimiento romano más importante de la zona es el de Los Villares de Andújar, una localidad industrial que, desde época ibérica, se dedicaba a la fabricación de cerámica (identificada con el municipio Isturgi Triumphales a raíz del hallazgo de varias inscripciones). Desde Isturgi hacia el oeste, el Guadalquivir estaba bordeado por centros importantes de fabricación de cerámica, silos de almacenaje y embarcaderos desde donde se transportaba la producción agrícola. Según las fuentes clásicas, el río era navegable incluso hasta Castulo, pero la circulación desde Córdoba se hacía sólo en pequeñas embarcaciones y estaría condicionada por el caudal estacional. Debido a ello los cereales y el aceite de la campiña giennense y cordobesa debían guardarse durante buena parte del año y servirse del mayor caudal del río a fines del invierno y primavera. Si bien la Vía Augusta nunca pudo proporcionar un medio de transporte tan económico como el que aprovechaba la fuerza de las aguas, a pesar de su proximidad al río, debió servir para conectar un buen número de caminos secundarios entre los campos y el río y articular el funcionamiento comercial de la región. La confluencia del Jándula y lo accidentado de la orilla derecha del río Guadalquivir entre Andújar y Montoro hacían necesario que la Vía Augusta se ajustase en lo posible a la orilla izquierda, tal y como sigue haciéndolo la Autovía de Andalucía. En la Historia Natural de Plinio se menciona una vía de enlace entre Obulco (Porcuna) y el Guadalquivir de catorce millas de longitud. Esta es la distancia entre Vcia y Obulco por el camino de las cuestas del Salado, de modo que esta vía debe ser también de origen romano y tendría una estructura firme como corresponde a la importancia de Obulco (la capital de los túrdulos).
puente sobre el Arroyo Salado de Porcuna puente de Pedro Abad
Puente sobre el Arroyo Salado de Porcuna (Villa del Río - Córdoba) – Puente (Pedro Abad - Córdoba)
La vía cruza el Arroyo Salado de Porcuna al este de Villa del Río a través de un puente de tipo alomado, con arcos de medio punto alternados con aliviaderos sobre las pilas, que refleja la regularidad y solidez características de la arquitectura romana. Desde Villa del Río la calzada se dirigía a El Carpio, pasando por Epora (Montoro), ciudad federada de Roma, y Pedro Abad. La aparición de un miliario que hace referencia a la restauración de la vía en tiempos de Caracalla y un miliario honorífico dedicado a dos de los hijos de Constantino indica que los eporenses cuidaron siempre de que el trazado de la vía siguiera pasando por su ciudad. La vía se acercaba hasta la zona en la que se encuentra la Plaza de Toros de Montoro y quebraba allí hacia el sudoeste para acercarse a Pedro Abad. Al norte de esta localidad, la vía se vuelve al oeste para cruzar la dehesa de Alcorrucén, asiento actual de una famosa ganadería brava y antiguo lugar de la ciudad de Sacili Martialium (en la meseta de Alcorrucén se encontró un miliario de época de Nerón). Desde Sacili, la vía debía cruzar el Guadalquivir a la altura de la actual presa de El Carpio para seguir recta hacia Villafranca de Córdoba, aunque no se conocen restos de ningún puente. Sacili no se menciona en los Vasos de Vicarello ni en el Itinerario de Antonino, por lo que puede suponerse que este sector de la vía sólo estuvo en uso durante un breve período de tiempo y que la ruina del puente o las transformaciones de los meandros hicieron que se volviera a usar el trazado sur hasta El Carpio. El trazado de la vía por la orilla norte, a través de Villafranca de Córdoba se aprecia bien en varios sectores y alcanza el paso del Guadalmellato, cerca del que se encontraba Ad decumum. A partir de aquí la vía ofrece la mayor concentración de restos de monumentalización, como corresponde a la proximidad a Corduba, capital de la provincia. La mansión Ad decumum hace referencia al décimo miliario desde Córdoba lo que indica que la vía se había medido y señalizado primero tomando a la capital como punto de origen (en el año 2 a.C. se colocaron los miliarios que contaban las distancias desde el Ianus Augustus y Corduba cedió a este monumento su papel representativo en el sistema de comunicaciones de la región). El puente del Guadalmellato se ha conocido hasta nuestros días como "Puente Mocho", por los deterioros que ha sufrido en las avenidas que han obligado a restaurarlo muchas veces hasta perder gran parte de sus materiales antiguos aunque conserva una fisonomía romana tradicional. Más adelante se conocen restos de otros dos puentes sencillos, de un solo arco, sobre los arroyos de Buena Agua y Yegüeros y se alcanza el paraje del Puente de Alcolea, donde está el paso del Guadalquivir por el Camino de Andalucía. Este puente puede tener origen romano, ya que en el Cerro del Chancillarejo, situado poco más al sur, se encontró una inscripción de tiempos de Claudio que conmemoraba una restauración viaria. Más allá de Alcolea la vía llega a la Dehesa de Rabanales donde hay un puente de tablero plano y cinco arcos entre pilastras de estilo más reciente que los restantes de la vía, como si correspondiera a las restauraciones efectuadas en tiempos de Caracalla a las que pertenecen dos miliarios encontrados en esta zona. De aquí son también varios miliarios de Augusto, Tiberio y Calígula, algunos perdidos y otros trasladados al patio de la Mezquita Catedral de Córdoba, en los que se leen las cifras de LXII Y LXIIII (millas desde el Ianus Augustus). La vía continuaba el mismo recorrido de la carretera actual hasta llegar al Arroyo de Los Pedroches en el que existen los restos de un puente de tres arcos, más pequeño y peor conservado que el de Villa del Río, pero con rasgos constructivos muy similares (por lo que puede atribuirse a la misma época).
templo de la calle Claudio Marcelo cávea del teatro de Córdoba
Templo de Culto Imperial (calle Claudio Marcelo - Córdoba) y Cávea del Teatro (Museo Arqueológico de Córdoba)
La entrada a Córdoba de la Vía Augusta permitía divisar desde lejos el templo conocido como de la calle Claudio Marcelo, situado junto a la muralla y dedicado al culto imperial. La puerta de la ciudad, en la que se cumplían sesenta y seis millas desde el Ianus Augustus, debía tener un tratamiento monumental, reforzada por la existencia de un gran circo. En el interior de la ciudad la vía discurría por el decumano máximo hasta el Foro Provincial y allí se volvía hacia el sur, por el cardo máximo, pasando junto al teatro y el anfiteatro, enfilando hacia el puente del Guadalquivir. La importancia histórica de Córdoba tiene una relación esencial con el Guadalquivir, puesto que allí se producía en la Antigüedad un cambio notable en su régimen de navegación, de modo que el tránsito estacional en pequeñas barcas, que era posible aguas arriba, se convertía ya en una circulación comercial regular; aunque se necesitara el trasbordo a embarcaciones mayores en Alcalá del Río o en Sevilla.
puente en la Calzada de Corduba a Emerita Augusta Calzada de Corduba a Emerita Augusta puente en la Calzada del Pretorio
Calzada de Corduba a Emerita Augusta (Santuario de Linares - Córdoba) - Puente sobre el río Guadanuño en la Calzada del Pretorio (Córdoba)
Como centro de las comunicaciones regionales, Córdoba recibía la producción minera de una buena parte de Sierra Morena a través de la vía que sirvió para la colonización del Valle de los Pedroches (que en época de Augusto se prolongó hasta Mérida para unir las capitales de la Baetica y Lusitania) y de las vías meridionales que llevaban hasta Córdoba la producción agrícola de la campiña. Sin embargo, las facilidades para la navegación por el Guadalquivir hacían innecesario que las vías terrestres prosiguieran hacia el oeste y permitían que la Vía Augusta no tuviera que continuar su difícil tránsito por la ribera, que obligaría a construir y mantener muchos puentes.

Desde Corduba a Astigi: la Vía Augusta salía de Córdoba por el puente del Guadalquivir en el que confluían la vía antigua que se dirigía a Carteia, la vía meridional hacia Castulo y la que llegaba a Antequera y Málaga. La dependencia de la ciudad y el puente ha sido causa de sus muchas destrucciones en los asedios de la ciudad y de sus inmediatas reparaciones. Al oeste de Corduba se han encontrado otra veintena de miliarios, de los que el de hallazgo más reciente corresponde a uno de época de Nerón que estaba caído junto a la carretera, quizá en su sitio original, a unas dos millas y media de la salida del puente. Otro con el número LXVIIII, de época de Domiciano, aparecido en el Cortijo de la Barquera, contiene completa la fórmula de renovación de la "Vía Augusta Militar desde el arco en que comienza Bética". Poco más adelante la vía cruzaba el río Guadajoz por un puente que ha subsistido bajo las reformas del moderno al que presta su composición, y proseguía hacia Écija por un camino recto y llano que seguía el mismo trazado de la vía que llegaba a Carteia a través de Munda. Esta imagen de la recta línea del camino que fija el eje de los campos reticulados era la que Roma quería hacer patente como símbolo de su orden universal y la que ha seguido siendo percibida como signo de civilización por los viajeros de todos los tiempos. El obstáculo topográfico más notable de esta parte de la vía es el de la Cuesta del Espino que sigue siendo hoy día una zona que precisa reparaciones constantes por la inestabilidad del terreno y lo pronunciado de sus pendientes. Existe la posibilidad de bordear la cuesta por el oeste y seguir el "Camino de la Plata" hasta unirse de nuevo con la que hoy es carretera nacional en Arrecife o atravesar la Venta de Mangonegro, al sur de la Cuesta del Espino, en la que se han encontrado varios miliarios. Es probable que en época romana se utilizaran ambas opciones del recorrido, de acuerdo con su estado. El occidental ofrece el testimonio de un topónimo clásico en las vías romanas de España, "Camino de la Plata", que procede del mozarabismo balat formado sobre el latino platea. Aparte de la famosa "Vía de la Plata", que cruza toda la parte occidental de la Península desde Sevilla hasta Gijón, el nombre se repite con mucha frecuencia en Andalucía, donde fue más larga la presencia islámica, y es un indicio muy seguro de la existencia de un camino ancho, llano y bien pavimentado, anterior a la Edad Media. Entre Arrecife y La Carlota se pasa el arroyo de Guadalmazán donde se encontró la inscripción de Vespasiano que conmemora la reparación de la vía y la reconstrucción de sus puentes. Pasada La Carlota, en las proximidades del arroyo de El Garabato, donde se encuentra el límite actual de las provincias de Córdoba y Sevilla, debe situarse la mansión Ad aras (en o hacia los altares), que podría reconocerse por la existencia de un pequeño santuario o lugar sagrado. La ausencia de entidades de población importantes entre Córdoba y Écija debió llevar a fijar esta parada del camino en el punto donde también debían lindar en época romana los términos de Corduba y Astigi (Écija). Astigi ocupaba una posición sobre el Genil similar a la de Córdoba sobre el Guadalquivir, pero su desarrollo urbano sólo fue posible tras la destrucción a manos de las tropas de César de la ciudad de Munda en el año 45 a.C. (último reducto los hijos de Pompeyo). La vía antigua de Corduba a Carteia seguía más allá del Genil la dirección suroeste hacia Munda pero la nueva concepción de la provincia establecida por Augusto aconsejó fundar en Astigi una nueva colonia que agradeció su elección como capital de un conventus iuridicus con la adopción del título Augusta Firma que declaraba su firme e inquebrantable fidelidad al emperador. De este modo, Astigi desempeñó un papel colonizador en la región y se convirtió en un nuevo centro de comunicaciones y de control de la producción de aceite de la cuenca del Genil. La estructura de la ciudad, de calles perpendiculares, era una trasposición de la organización territorial. En el Foro (la actual Plaza Mayor) se cruzaba la Vía Augusta, como decumano máximo, con el cardo máximo en cuyos extremos se encontraban la vía hacia Emerita al norte y la de Anticaria al Sur. Astigi mantuvo su importancia en los siglos III y IV d.C., período en el que se colocaron los miliarios de Caracalla, Aureliano y Constantino en la Vía Augusta.

Desde Astigi a Hispalis: en las primeras alturas que dominan Écija por el oeste, se separaba la Vía Augusta de la antigua vía de Carteia que seguía recta hacia Munda y Lucurgentum, para bordear la Serranía por Iptuci (Cabezo Hortales en Prado del Rey) y Lascuta (Alcalá de los Gazules), donde se volvía hacia el este y bajaba por el Guadarranque hasta la Bahía de Algeciras. Desde Astigi hasta Carrno (Carmona), la vía romana, el camino medieval y la carretera moderna coinciden sin grandes variaciones, aunque no se superponen exactamente. A quince millas de Astigi se encontraba Obulcula, es decir, la pequeña Obulco, que debía ser un enclave de los túrdulos cordobeses dentro de la Turdetania. Hoy ocupa su lugar el Castillo de La Monclova, al sur de la carretera, mientras que al norte se extiende un extenso yacimiento romano. Parece que la vía pasaba entre la antigua población ibérica y una ampliación importante llevada a cabo en época imperial. Desde Obulcula se cuentan veinte millas hasta Carmo, que gozaba de un merecido prestigio como ciudad inexpugnable (Julio César, que vivió varios años en la Baetica y fue gobernador provincial, la calificaba como longe firmissirna totius provinciae civitas). La subida desde el Corbones hasta Carmona ha planteado siempre dificultades importantes, que los romanos solucionaron con la construcción de terraplenes y puentes, como el de cinco ojo con arcos de ladrillo que se conserva a media ladera. La vía formaba el decumano máximo en el interior de la ciudad y estaba pavimentada con grandes losas de piedra. La salida occidental, por la Puerta de Sevilla, pasaba junto al anfiteatro, recortado en la piedra natural, y la necrópolis. Todos estos elementos conferían a Carmo una representatividad especial en la romanización de la Baetica, por su eminente posición en el centro del Valle del Guadalquivir y el papel de mirador privilegiado hacia las dos capitales a las que están dedicadas sus puertas principales.
puente romano del Corbones anfiteatro romano de Carmo
Puente del Corbones y Anfiteatro de Carmo (Carmona - Sevilla)
Entre Carmona y Sevilla la vía hacía el mismo recorrido que la carretera nacional, aunque no llegaba a Sevilla, sino que mantenía su dirección por la Barriada Torreblanca, pasaba el Guadaira a la altura de la actual Universidad Pablo de Olavide y seguía en esta misma línea hasta Orippo (Torre de los Herberos, Dos Hermanas). La Vía Augusta estableció un recorrido que se aproximaba considerablemente a Hispalis, pero dejaba la ciudad a cinco kilómetros de distancia para aprovechar el puente sobre el Guadaira de una antigua vía ibérica (Puente Horadada). Desde la venta del Pino, en la carretera de Sevilla a Carmona, hasta Torreblanca y la Puente Horadada, se conservan más de nueve kilómetros de la vía romana como un agger, elevado casi un metro sobre el terreno inmediato y con un firme muy consistente de tierra compactada, que ofrecen la imagen más próxima a lo que debió ser la fisonomía original de la vía en todo su recorrido. En cualquier caso, la aproximación a Sevilla satisfacía el propósito de unir con una misma vía las cuatro capitales de los conventus iuridici de la Baetica y creaba un nuevo punto de enlace con la vía fluvial del Guadalquivir. Aquí se unían la vía de Mérida, las de la sierra minera y la de la desembocadura del Guadiana, que proporcionaban una comunicación completa entre la Baetica y Lusitania. La entrada en Hispalis del ramal de conexión con la Vía Augusta se realizaba por una puerta cercana al Alcázar y se enfrentaba a la zona más elevada de la ciudad en la que se construyó una gran plaza pública a la que pertenecieron las columnas monolíticas de la calle Mármoles.

Desde Hispalis a Gades: de la Puente Horadada del río Guadaira, donde se unen los términos municipales de Sevilla, Alcalá de Guadaira y Dos Hermanas, la vía seguía recta por Villanueva del Pítamo, Bellavista , Fuente del Rey, Valme y Campamento a la Torre de los Herberos donde se situaba la ciudad turdetana de Orippo, en la margen izquierda de un antiguo meandro del río Guadalquivir, sobre una loma alargada. Éste era el lugar donde la Vía Augusta recuperaba su contacto directo con el río: se podía cruzar a Caura (Coria del Río) o embarcarse para continuar la ruta fluvial hasta Cádiz. Luego la vía se dirigía hacia el sudeste, de modo que Orippo quedaba en el vértice de dos tramos del camino por los que podía recibir una gran parte de la producción agrícola de la comarca. El tramo que une Orippo con Vgia tiene también un claro trazado rectilíneo y en agger. Desde Torre de los Herberos al poblado de Adriano el agger de la vía se conserva revestido de nuevas pavimentaciones bajo el camino local. Pasado este poblado la vía bordeaba la marisma del Caño de la Vera, alrededor de Los Palacios y Villafranca y continuaba paralela a la carretera moderna por Maribáñez, bajo cuyos cultivos se descubre la traza en las fotografías aéreas hasta llegar al puente sobre el Mayo del Salado, el paso más firme en una zona inundable. Conocido como Puente de la Alcantarilla, porque su aspecto bajo entre las márgenes de la marisma parece de poca importancia (aunque en época romana, cuando la colmatación de los campos inmediatos era mucho menor, debía destacar claramente sobre el paisaje); hoy sólo se mantiene en pie una de las torres defensivas y tanto el terreno como las nuevas carreteras lo han reducido al centro de una charca hundida de aguas casi estancadas. El puente tiene una organización muy singular, ya que se compone de sólo dos arcos de dimensiones iguales y su pila principal está en el centro de la corriente, sin estribos ni tajamares, puesto que no debía resistir avenidas de gran velocidad sino la lenta inundación estacional de la marisma. El perfil del puente era de tablero plano con rampas en los extremos de modo que su imagen sería similar a la de una puerta o arco triunfal de dos vanos. A esta fisonomía le corresponde muy bien la colocación de cartelas epigráficas en los frentes de la pila central, de las que aún se ven los restos en ambas caras y en las que se colocó una inscripción en tres líneas de la que sólo es legible en la primera AVGVSTVS PONTEM y ...VIO COS al final de la tercera. Posiblemente conmemoraba la dedicación del puente por Augusto en el año correspondiente al consulado de dos personajes cuyos nombres son irrecuperables. Esta fórmula tan simple puede corresponder a los primeros años del principado de Augusto, antes de la construcción del Ianus Augustus y de la organización definitiva de todo el camino. Desde allí la vía continuaba por las tierras de El Torbiscal y Guadalema de los Quintero hacia las Torres de Alocaz donde se situaba Vgia, una ciudad especialmente adicta a Julio César que llevó los títulos de Castrum Iulium y Caesaris Salutariensis ("Campamento de Julio" y "la de los que aclaman a César"), por lo que puede suponerse que César la favoreció de algún modo especial durante su gobierno de la provincia. De Vgia se dirigía la vía a Hasta, la población en que se puede reconocer el papel de capitalidad que hoy desempeña Jerez de la Frontera dentro de la región. Si bien Hasta fue identificada con el gran yacimiento arqueológico que se conoce como Las Mesas de Asta, situado entre las marismas de El Bujón, Las Mesas, Tabajete y Rajaldabas, su situación geográfica, el hallazgo en sus inmediaciones de restos de barcos y la falta de vestigios que pueden identificarse con la vía en el recorrido que la uniría con Torres de Alocaz, invitan a buscar el trazado del camino en otra dirección. Existe una vía, cuya traza es similar al resto del recorrido de la Vía Augusta, que se dirige desde Torres Alocaz hacia el sur y discurre por el "camino viejo" de Espera, pasa al este de la Sierra de Gibalbín, bordea el poblado y el arroyo de La Plata, y desciende hacia el Guadalete por el Cortijo de Vicos para atravesar el río en la zona más estrecha del cauce, entre la ermita del Salto al Cielo y el poblado de San Isidro del Guadalete, en el que se encuentran varias alfarerías romanas. Estos centros de fabricación de ánforas destinadas a la exportación del vino y el aceite de la comarca necesitaban que el Guadalete pudiera ser navegable hasta ellos por lo que no es probable que existiera ningún puente ni obstáculo a la navegación aguas abajo. La vía directa de Torres Alocaz al Guadalete enlaza perfectamente con el resto de las mansiones de la Vía Augusta, pero deja sin resolver el problema de la situación de Hasta. Se ha propuesto la interpretación de un antiguo enlace fluvial entre el Guadalquivir y el Guadalete que conectaría las Mesas de Asta con esta zona, pero también es posible que la referencia de los itinerarios aluda a otro núcleo de población con el mismo nombre de Hasta, distinto de la colonia Hasta Regia de las marismas del Guadalquivir, ya que el territorio de la ciudad era muy extenso. Las medidas de la vía en el recorrido de Torres Alocaz al Guadalete invitan a buscar Hasta en el Cerro de Vicos, donde hay suficientes restos de época romana y en cuya ladera la vía conserva un amplio muro de hormigón romano que evita el desplazamiento del agger hacia la zona inundable. Desde el paso de la vía frente a San Isidro del Guadalete existen dos posibles itinerarios que lleguen a la siguiente parada en el Portus Gaditanus, puerto construido por Balbo el Joven cuyos restos se corresponden seguramente con el gran conjunto de alfares y embarcaderos que delimitan las márgenes del término de Puerto Real hacía la Bahía y hacia la antigua desembocadura del Guadalete. Parece que la vía se trazó primero en línea recta hacia la orilla oriental de la Bahía cuando aún no había empezado a desarrollarse el Puerto Gaditano y que, más adelante, el desarrollo del Puerto aconsejó llevar la vía hasta allí. Esta nueva vía se volvería hacia la Laguna de Medina para pasar junto a los alfares de la Mesa de Bolaños, Olivar de Valencianos, Torre Alta, Pinar de Villanueva y jarana, que rodean el gran depósito de arcillas de Las Canteras de Puerto Real, y en el centro de este recorrido se debe situar la mansión del Portus Gaditanus. Unidas ambas vías recorrían el litoral oriental de la Bahía por los alfares inmediatos a Chiclana de la Frontera y concluían su destino en la unión con la Vía Heraclea, procedente de la costa, con la que se enfrentaban al Templo de Hércules Gaditano. En el final de este trayecto, los restos de un puente de sillería que aún se observan sobre el Caño Carbonero son los posibles indicios de la mansión Ad Pontem del Itinerario de Antonino. El paso del Caño de Sancti Petri debió hacerse siempre en barca, ya que no es probable que ninguna vía romana hubiera logrado atravesar el amplio espacio que separa al litoral de la Bahía de la Isla de León, donde hoy se encuentra San Fernando. Alcanzado el Templo de Hércules, la vía cumplía su objetivo de llegar hasta el Océano en las doscientas cincuenta millas que anotaba Plinio para la anchura de la Baetica. El antiguo santuario fenicio de Melkart, asociado al Heracles griego y al Hércules romano, ocupaba una extensa área de muy poca altura sobre el mar, que el oleaje ha reducido al peñón aislado donde aún se conserva una torre faro de origen medieval y un reducido baluarte. En la Antigüedad, el islote de Sancti Petri estaba unido a la Punta del Retamar, y en el espacio por el que hoy discurre el Canal del Boquerón podían verse, sobre una extensa planicie, reliquias famosísimas como el olivo de Pigmalión, el drago nacido sobre la tumba de Gerión y las dos columnas metálicas que marcaban la entrada del propio santuario, repleto de exvotos traídos allí durante diez siglos por navegantes anónimos y por personajes tan famosos como Aníbal, Escipión o Julio César (entre las dos columnas había unas puertas de bronce en las que estaban representados los trabajos de Hércules). La contemplación de este conjunto sería la meta final de los viajeros y su mayor motivo de admiración. El tramo restante de la vía era una larga y recta avenida de dieciocho kilómetros de longitud, con carácter de paseo marítimo urbano, que unía la ciudad de Gades con su templo principal. Hay restos de la vía en el extremo de la Playa de la Barrosa que mira a Sancti Petri, en la Playa de Campo Soto y en Torre Gorda. La entrada a la ciudad romana debía estar un poco más adentro que las actuales Puertas de Tierra. En las proximidades del teatro debió estar colocado el modelo áureo de los Vasos de Vicarello, la última columna simbólica de la Vía Augusta de la Baetica que declaraba la conciencia de los gaditanos de ser un extremo del mundo unido al centro del Imperio.
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