Sitio web arqueomas.comarqueomas.comIr a InicioIr a DirectorioIr a BibliografíaIr a ContactaIr a RSS - Novedades
Península Ibérica
Paleolítico y Neolítico
Calcolítico y Los Millares
Arte Rupestre
El Megalitismo
Bronce y El Argar
Tartessos-Colonización
Cultura Ibérica
Cultura Talayótica
Cultura Celta - Vettones
Cultura Celta - Galaicos
Cultura Celtibérica
Romanización
Ingeniería Romana
Ruralización
Reino Visigodo
Islam y al-Andalus
Prerrománico
Románico
Egipto
Italia
Los Etruscos
Roma
África
Túnez - África Romana

Alojamientos amigos
Enlaces
PENÍNSULA IBÉRICA  -  CULTURA CELTA  -  GALAICOS

LA SOCIEDAD

Dentro de la sociedad y su organización, se puede partir del elemento básico y más conocido que es la familia, entendida en el sentido más amplio, es decir, una familia que abarcaría a varios núcleos unifamiliares que tenían como vínculo de unión un antepasado común. La suma de todos los habitantes del castro, es decir, del conjunto de varias familias conformaba la civitates o castela. Finalmente, la entidad mayor era la tribu o populi, que se constituía a partir de la unión de varias civitates que compartían el mismo territorio. La sociedad castrexa tenía una distribución desigual de la riqueza, y por lo tanto existiría una cierta estratificación social con rasgos de jerarquización interna. La presencia de joyas, como los torques, símbolos de mando y autoridad e indicadores de poderío social, debió ser algo común en el conjunto de la Cultura Castrexa.

A pesar de la escasez de armamento encontrado en el noroeste peninsular, es posible tener una idea más o menos clara de cómo eran los guerreros galaicos a partir de los restos arqueológicos, las representaciones escultóricas (posteriores a la conquista romana) y las fuentes literarias (principalmente Estrabón). Según se desprende de las “estatuas de guerreros galaicos”, éstos lucían túnicas de manga corta, con cuello en V, que les llegaban encima de las rodillas. Al parecer se cubrían con una capa o sagum que se sujetaba por encima del hombro con una fíbula y se ornaban con brazaletes, pulseras y torques. Aunque Estrabón dijera que “combatían con el pelo largo, ceñido con una diadema”, las estatuas muestran mayoritariamente a guerreros con la cabeza descubierta (en algún caso con casco), con el pelo corto y luciendo un frondoso bigote y una cuidada barba.

Los tipos básicos de armamento defensivo eran: la caetra, que los guerreros además de sujetarla con las asas la amarraban con una correa del antebrazo, y el casco de forma cónica o semiesférica, que solía elaborarse a partir de elementos orgánicos (piel, cuero, etc.) y en algunos casos en bronce. El armamento ofensivo estaba compuesto por espadas de escasa longitud (se han encontrado algunas falcatas), puñales de antenas (con el mango terminado en U) y lanzas. Según Estrabón, estos pueblos se adiestraban tanto en el combate de emboscadas y escaramuzas como en el combate en formación cerrada, aunque es de suponer que, en este caso, estarían muy lejos de la complejidad y precisión de la estructura romana. Según Silio Itálico, los Galaicos que acompañaron a Aníbal en sus campañas eran muy ruidosos, ya que entonaban cantos en sus lenguas mientras llevaban el ritmo golpeando con los pies el suelo y haciendo sonar sus caetras.
Ir arriba     Volver
2006-2012Ir a InicioIr a Acerca deIr a Aviso legalIr a RSS - Novedades