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TEMPLO  DE  DEBOD

Localización: Calle de Ferraz 1 - Madrid.

Descripción: el templo de Debod estaba situado al sur de Egipto, en la Baja Nubia, muy cerca de la primera catarata y del gran centro religioso dedicado a la diosa Isis, en la isla de Filé. Esta región, fronteriza con el poderoso reino de Meroe, fue objeto de disputa entre los gobernantes egipcios y meroitas hasta el siglo I a.C., cuando el emperador romano Augusto estableció definitivamente la frontera. A partir del siglo III d.C., la región quedó en manos de los nómadas del desierto, fuera del control romano. La construcción del templo la inició, a comienzos del siglo II a.C., el rey de Meroe Adijalamani, quién levantó una capilla dedicada a los dioses Amón e Isis. La capilla, decorada con relieves, es uno de los pocos lugares donde se documenta a este monarca. Posteriormente, distintos reyes de la dinastía ptolemaica construyeron nuevas estancias alrededor del núcleo original hasta darle un aspecto cercano al actual. Luego de ser anexionado Egipto al Imperio Romano, fueron los emperadores Augusto, Tiberio y tal vez Adriano, quienes culminaron la construcción y decoración del edificio. Con el cierre de los santuarios de Isis en Filé, en el siglo VI, el templo quedó abandonado.
Templo de Debod Templo de Debod
Adijalamani mandó construir una capilla dedicada a Amón, dios principal de los panteones egipcio y meroita y a Isis, diosa de la magia, esposa y hermana de Osiris, cuyo santuario principal estaba en la isla de Filé, a pocos kilómetros al norte de Debod. Los posteriores monarcas egipcios de la dinastía ptolemaica y los emperadores romanos construyeron nuevas estancias alrededor de la pequeña capilla original, añadiendo pilonos, patios, una vía procesional y un embarcadero junto al Nilo. Para los egipcios el templo era “la casa del dios”, el lugar donde la divinidad vivía físicamente. Un espacio puro, concebido para acomodar y proteger al dios. Una representación a escala del universo, tal y como fue creado el primer día del mundo. El faraón era el único capacitado para dirigirse a las divinidades y realizar los ritos prescritos, aunque en la práctica, esta tarea recaía en los sacerdotes, “los servidores del dios”, los únicos que junto al rey podían acceder al interior del templo.
relieves de la capilla de Adijalamani relieves de la capilla de Adijalamani
En Debod, como en los demás templos egipcios, los ritos más importantes tenían lugar todos los días al amanecer. El sumo sacerdote penetraba en el santuario y en el momento en el que el sol se elevaba en el horizonte, abría los naos, en los cuales habían permanecido encerradas las estatuas de Amón y de Isis desde el día anterior. Daba inicio así un complejo ritual en el que las imágenes eran lavadas, perfumadas, purificadas, vestidas y adornadas. Las ofrendas de comida y bebida formaban parte importante del culto. Pan, vino, cerveza, carnes y pescados eran puestos en pequeños altares ante las estatuas de los dioses. Con posterioridad eran retirados y distribuidos entre los sacerdotes y el personal del templo. Finalmente se ofrecía a Amón una estatuilla de Maat, hija de Ra, el dios solar. Maat representaba el orden y la justicia y constituía el verdadero alimento de los dioses. Acabada la ceremonia, las estatuas eran devueltas a sus naos. El sacerdote abandonaba la estancia, cuidando de limpiar todos los restos de la ceremonia, incluso sus propias huellas. Al mediodía y al atardecer se realizaban otras dos ceremonias más sencillas en las capillas laterales, donde se guardaban las imágenes de los otros dioses residentes en el templo. A lo largo del año tenían lugar fiestas importantes, que incluían procesiones y visitas de las estatuas de otros dioses de santuarios cercanos. Durante los días del año nuevo, las estatuas de los dioses eran conducidas a la terraza del templo para recibir los rayos del sol. En otras ocasiones se celebraban en el mammissi los ritos del nacimiento del dios niño.
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