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ISLAS
BALEARES - CULTURA TALAYÓTICA |
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ACTIVIDADES DE PRODUCCIÓN
Se tienen muy pocas evidencias arqueológicas sobre elementos
arquitectónicos relacionados con la transformación
y explotación de excedentes agropecuarios o con la producción
artesanal e industrial (por ejemplo hornos metalúrgicos
o cerámicos). En lo que respecta a la alfarería
talayótica menorquina solo reviste una especial importancia
la mención del yacimiento de Torrepetxina, en el que
se excavó una estructura destinada a la cocción
de la cerámica, seguramente un horno, del que se encontraron,
además, restos de toberas de arcilla.
Lo que si se ha documentado ampliamente en Menorca son las obras
de ingeniería hidráulica, verdaderamente excepcionales,
que demuestran que este era un recurso de gran interés
para las poblaciones de este período. Hasta el momento
se han registrado dos tipos de ingenios hidráulicos:
los pozos en rampa y el aprovechamiento de diaclasas naturales.
Los pozos mejor conocidos son los de Cales Coves, Macarella
y Alcaidús. Se trata de pozos excavados diagonal o verticalmente
en la roca, a los que se accede a través de rampas escalonadas
(excavadas en la roca). El segundo tipo de pozo documentado
es el que se encuentra en Na Patarrá, utilizado por la
comunidad de Torralba, que aprovecha diaclasas naturales abiertas
en la roca, en las que se tallaron escalones en las paredes
formando hasta nueve tramos de complejas escaleras helicoidales.
Otro sistema hidráulico, esta vez empleado en la recogida
de agua de escorrentía, es el que se localizó
al sur del poblado de Torre d´en Galmés. Allí,
un conjunto silos de pequeño tamaño repletos de
canto rodado, conocidos como "cocons", permitían
decantar y filtrar el agua que se escurría desde lo alto
del poblado después de las lluvias. Posteriormente, el
agua era conducida mediante unos pequeños canales hasta
cisternas de mayor capacidad, en las que se almacenaba para
su uso. |
La explotación agrícola
y ganadera
Todos los datos permiten pensar que el principal componente
del rebaño talayótico eran las ovejas y las cabras
que representan, de media, un 70% del total de la fauna de los
registros arqueológicos de la Edad del Hierro. Cabras
y ovejas, al igual que el resto de los animales domésticos
de las islas, corresponden a especies de talla inferior a las
actuales e incluso a sus contemporáneas continentales
(algunos especialistas explican este fenómeno como fruto
de dos factores convergentes: poco intercambio genético
con otras poblaciones y condiciones ecológicas propias
de las islas). Los bóvidos tienen una presencia porcentual
muy inferior a los ovicápridos, aunque dicho porcentaje
varía mucho entre los distintos yacimientos (seguramente
esto se debe a que este tipo de ganadería requiere condiciones
ecológicas más exigentes). Éstos, además
de proveer de carne y productos secundarios como la leche y
el cuero, eran utilizados como fuerza de trabajo (así
lo sugiere la presencia de restos de individuos muy viejos).
Resulta interesante destacar que los bóvidos alcanzaron
una estima social que superaba su valor económico. En
este sentido merece la pena citar que el toro, en el imaginario
simbólico y mítico, tenía una representación
extraordinaria en la iconografía religiosa de la Edad
del Hierro baleárica, mientras que se desconoce alguna
referencia a otros animales domésticos. Además,
seguramente, la posesión de rebaños de bóvidos,
o un número significativo de ellos, era considerado un
signo de rango y estatus social del linaje que los pastoreaba.
La tercera de las especies clásicas presente en la cabaña
ganadera es el cerdo, aunque los estudios de arqueo-fauna indican
que su presencia representaba entre un 10 y un 14% del total.
El hecho de que su sacrificio se realizara a edades muy tempranas,
generalmente entre año y año y medio, sugiere
que constituiría el aporte de carne habitual de la comunidad.
La caza, la pesca y el marisqueo no tuvieron apenas significación
económica y, en muchos casos, su práctica debe
considerarse como un aprovechamiento oportunista, más
que como una actividad destinada a complementar la dieta.
Resulta difícil el valorar el peso real de la agricultura
en la economía talayótica, debido a la escasa
presencia de estructuras dedicadas al almacenamiento de cantidades
importantes de cereal en este período, y a la también
muy escasa presencia de herramientas metálicas que pudieran
asociarse claramente a prácticas agrícolas. Sin
embargo están muy bien representados las hachas de diversos
tipos y los escoplos, es decir, las herramientas asociadas a
la explotación forestal. |
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