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Localización: seguir
las indicaciones desde la Villa de Laguardia.
Grado de Accesibilidad: Bueno
– Acceso señalizado – Posee cuadros explicativos
- Museo y Centro de Interpretación.
Cronología: siglo XV
a.C. al siglo III a.C.
Descripción: el yacimiento,
que ocupa una superficie de 4 ha, se encuentra situado en un
terreno llano, sin defensa natural, en un cruce de caminos que
unía las tierras ribereñas del Ebro, en la Rioja
Alavesa, con las septentrionales de la Montaña Alavesa
y con los caminos que discurren en dirección este-oeste,
al pie de la Sierra de Cantabria. El primer asentamiento data
del siglo XV a.C., donde pobladores indoeuropeos toman contacto
con las culturas megalíticas existentes en la zona. En
esta primera fase el trazado urbano se configura de manera perimetral,
adosándose a la muralla por su interior, con una empalizada
de defensa y edificios de habitación construidos en madera.
En un segundo momento, durante el Hierro Antiguo y Medio, estas
estructuras se consolidan, utilizando en la edificación
una fórmula mixta de piedra, madera y adobes. Los trazados
de estas casas presentan plantas de tipo anguloso, tendiendo
a formas rectangulares, con los hogares ubicados en el centro
de la habitación y con bancos o poyos de piedra junto
a las paredes. Un tercer momento, de grandes cambios, se produjo
a partir de la ocupación violenta del poblado en el sigo
IV a.C. por parte de celtíberos procedentes de la meseta.
Fue durante aquellos momentos cuando se estructuró y
consolidó el trazado urbano del poblado con plazas y
calles pavimentadas, de una anchura en algunos casos de 5,5
m y con aceras de 1 m, ocupando la totalidad del espacio interior,
en un trazado reticular. La muralla se reafirmó sobre
la anterior, quedando definitivamente trazada y delimitada la
superficie de este conjunto, en el que las viviendas y otros
espacios de uso comunitario se establecieron mediante una organización
de medianiles, formando manzanas y barriadas de casas. Si la
organización urbana varió, no ocurrió lo
mismo con las técnicas constructivas aplicadas en las
viviendas, que mantuvieron las mismas fórmulas del anterior
momento, presentando una variante en los hogares que pasaron
a adosarse a las paredes. Junto a los recintos con una clara
función de viviendas, en este período aparecen
espacios dedicados a otros fines, como lugares de culto o reuniones,
tiendas, sauna, etc. Son varios los datos que permiten conocer
el desarrollo económico del asentamiento, que indican
como pasaron de una economía principalmente ganadera
y pastoril a otra donde, a esta dedicación tradicional,
se unió la de una potente agricultura. Este núcleo
se convirtió en un centro comercial, con la implantación
de tiendas y ferias donde se adquirían diversos productos
tanto alimentarios como de útiles y objetos varios. Bolas
de piedra moduladas, ponderales y otros elementos, están
indicando unos sistemas de medidas y pesas que concuerdan con
esta dedicación comercial. Fue precisamente, durante
una de estas ferias cuando el poblado sufrió un ataque,
incendiando al menos una importante superficie y matando a parte
de su población, cuyos restos fueron apareciendo sepultados
por los escombros. |
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