Sitio web arqueomas.comarqueomas.comIr a InicioIr a DirectorioIr a BibliografíaIr a ContactaIr a RSS - Novedades
Península Ibérica
Paleolítico y Neolítico
Calcolítico y Los Millares
Arte Rupestre
El Megalitismo
Bronce y El Argar
Tartessos-Colonización
Cultura Ibérica
Cultura Talayótica
Cultura Celta - Vettones
Cultura Celta - Galaicos
Cultura Celtibérica
Romanización
Ingeniería Romana
Ruralización
Reino Visigodo
Islam y al-Andalus
Prerrománico
Románico
Egipto
Italia
Los Etruscos
Roma
África
Túnez - África Romana

Alojamientos amigos
Enlaces
CONTREBIA  LEUCADE

Localización: a 3 Km de la población de Aguilar por la carretera que une esta localidad con Cervera del Río Alhama.

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso señalizado – Posee cuadros explicativos - Museo y Centro de Interpretación.

Cronología: siglo VII a.C. al siglo X d.C. (con períodos de abandono).

Descripción: el yacimiento se encuentra situado sobre dos cerros, en la margen derecha del río Alhama, ocupando una superficie de 12 ha. Por su posición, a una distancia aproximada equidistante de Gracurris (Alfaro), fundada por los romanos como base de operaciones militares, y de Numancia, la capital arévaca que capitalizó la resistencia contra Roma, controlaba una de las vías de comunicación más directas con el Ebro y la Meseta. La combinación de elementos naturales, como los acantilados que ciñen la mitad occidental del perímetro, y de construcciones artificiales como fosos, murallas y torres, hicieron de Contrebia un bastión prácticamente inexpugnable. En la ladera norte de la ciudad, carente de defensas naturales, se aprecia una superposición de murallas pertenecientes a dos períodos distintos: la construida en época celtibérica y la correspondiente a la etapa imperial romana. La muralla romana está formada por un potente muro revestido de sillería, en cuyo frente se intercalan seis torres de planta semicircular, dos de los cuales flanquean y defienden la puerta de acceso al poblado. Esta contaba con un único vano cubierto con arco, que se cerraba mediante dos sólidas hojas de madera, cuyos encajes y dispositivos de giro se conservan. Tras la puerta se accede a un corredor provisto de apoyos que sostenían una estructura de madera que permitía atacar desde todos los flancos a los posibles asaltantes. Superada la entrada se accede directamente a la vaguada central que separa los dos cerros sobre los que se asienta la ciudad y que puede considerarse como el principal eje viario de la misma. Al interior de las murallas las casas, parcialmente excavadas en la roca y alineadas según las curvas de nivel, ocupan todo el espacio disponible aprovechando al máximo la superficie de las laderas de acusada pendiente, a partir de la construcción de terrazas escalonadas. Son de planta rectangular y su espacio está dividido en habitaciones destinadas a distintas funciones. A la entrada se sitúa un vestíbulo de reducidas dimensiones, en el que se guardaban materiales de uso cotidiano o de consumo inmediato. En uno de sus lados, o excepcionalmente en los dos, se encuentra un depósito excavado en la roca y revestido de yeso, destinado a contener sustancias líquidas. Tras el vestíbulo se encuentra la habitación principal en la que se hallaba el hogar y se desarrollaban la mayor parte de las actividades domésticas. Muchas casas cuentan con una tercera habitación, totalmente excavada en la roca y con el techo dispuesto a doble vertiente, que cumplía las funciones de almacén. En las paredes talladas en la roca se observan marcas que permiten saber que muchas casas contaban con varias plantas. Delante de las alineaciones de casas se sitúan las calles, en unos casos talladas en la roca natural (en las que aún se distinguen las huellas de rodadura de los carros), y en otros sobre terrazas sostenidas por muros, con varios canales de evacuación de agua situados perpendicularmente a las alineaciones de casas y calles. Se ha localizado un pozo destinado al abastecimiento de agua, al que se accedía desde el interior de la ciudad, a través de unas escaleras talladas en la roca. El lado sur es el que mejor refleja la estratégica posición y la valía militar de la ciudad. La mitad occidental está defendida por profundos cortados verticales sobre el río y la oriental por un complejo sistema defensivo que deja ver el alto nivel de desarrollo y organización de sus constructores. Sin duda, el elemento más sorprendente es el gran foso que, desde los acantilados meridionales, ciñe la mitad oriental de la ciudad. Su longitud ronda los 700 m, su anchura se sitúa entre los 7 y 9 m y su profundidad alcanza los 8 m, dimensiones que lo convierten en el de mayor entidad y espectacularidad de toda la Celtiberia. Ajustándose al foso se sitúa la muralla cuyo trazado se adecua a las pendientes del terreno. Inicialmente, la muralla no contaba con torres, pero poco después de su construcción se le añadieron grandes torreones rectangulares dispuestas a distancias regulares. Otro de los elementos esenciales de esta parte del sistema defensivo es la puerta, en un primer momento formada por una simple abertura en la muralla convenientemente engrosada en este punto, a la que más tarde se la añadieron dos torres para acentuar sus posibilidades defensivas. Tres grupos de casas son visibles en este sector: el primero se sitúa perpendicular a la muralla que cierra la parte superior de la vaguada y consta de un gran número de casas de las que sólo se han excavado las más próximas a la muralla. Aunque las casas son mayores que las situadas en la ladera norte, presentan las mismas características formales y la misma compartimentación interior en vestíbulo, habitación principal y en muchos casos un almacén totalmente excavado en la roca. El Segundo grupo se sitúa a un nivel superior y también consta de un número indeterminado de casas. Al tercer grupo pertenecen dos grandes habitaciones completamente talladas en la roca con el techo a doble vertiente.
poblado muralla
vivienda vivienda
Ir arriba     Volver
2006-2011Ir a InicioIr a Acerca deIr a Aviso legalIr a RSS - Novedades