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Localización: seguir
las indicaciones desde el pueblo de Botorrita.
Grado de Accesibilidad: Regular
– Acceso señalizado – Posee cuadros explicativos.
Cronología: siglo III
a.C. al siglo III d.C.
Descripción: el yacimiento,
que ocupa unas 20 ha, se encuentra situado en el Cabezo de las
Minas sobre el río Huerva, en una buena posición
respecto de importantes vías de comunicación,
en el limite entre los ámbitos culturales celtíbero
e ibero. El momento de mayor esplendor de la ciudad tuvo lugar
durante el siglo II a.C. y el primer cuarto del siglo I a.C.,
coincidiendo con el florecimiento y máxima expansión
de lo que constituyó su actividad económica fundamental:
la industria de tenerías. Las instalaciones dedicadas
a la elaboración de la piel se extienden por la cima
y buena parte de las laderas del Cabezo de las Minas, así
como por otros puntos del núcleo urbano. Contrebia,
según evidencian los hallazgos monetarios, cerámicos,
y otros, mantuvo estrechas relaciones con los núcleos
urbanos próximos de las riberas del Jalón: Nertobis,
Bilbilis y Sekaisa.
Igualmente, se observa con nitidez su integración en
un eje comercial y cultural dirigido hacia el sudeste y la costa
levantina (Arse, Ebusus),
y la ausencia de intercambios importantes con las ciudades situadas
a su oriente, en el Valle del Ebro y zona costera catalana.
La ciudad celtibérica comenzó su declive, seguramente,
como consecuencia de las guerras sertorianas y, posteriormente,
como consecuencia de la actuación militar de César
en la Península. Ya en época imperial el núcleo
entró plenamente en el ámbito de influencia de
Caesaraugusta.
En la zona más meridional de la cima del Cabezo de las
Minas se ubica una gran construcción asentada sobre un
emparrillado de sillares calizos de notable tamaño. La
obra se halla rodeada por hileras de estos elementos pétreos,
mientras que otros refuerzan la cimentación cruzando
bajo el edificio en dirección transversal a sus muros.
Todo ello impide que los desplazamientos del terreno arcilloso
del cabezo afecten a la estabilidad de la construcción.
Esta, que ocupa en planta aproximadamente 225 m2, se levantó
con paredes formadas por adobes de notable tamaño y dureza,
asentados sobre bloques de piedra caliza relativamente regulares,
escuadrados deficientemente. En planta, el edificio se compone
de cinco estancias estrechas y alargadas, no totalmente paralelas,
sino abiertas ligeramente en abanico de norte a sur, especialmente
las dos más orientales. El muro más occidental
del conjunto no se conserva, si bien ha sido perfectamente posible
reconstruir su trazado. Los cinco corredores se abren al exterior
por otras tantas puertas, doblando los muros en ángulo
recto a la altura de los umbrales. El cierre de los vanos, seguramente
adintelados, se efectuó mediante elementos de madera
guarnecidos con herrajes, los cuales se apoyaban en umbrales
de piedra que se integran en la estructura de cimentación.
Las superficies de los muros estaban revestidas con barro, y
los suelos con una capa de yeso. En la nave A, adosada a su
muro occidental, se encontró una cubeta revestida de
yeso como las que se encuentran en las instalaciones de curtidos.
A una altura de casi 3 m sobre los suelos, se han encontrado
algunos mechinales de forma circular y triangular para apoyar
vigas de madera de 0,25 m de diámetro. En consecuencia,
cabe deducir que éste sería el techo del primer
piso, y suelo del segundo, que tendría menos elevación
que el inferior. Las puertas de las cinco naves se abren a una
estrecha zona porticada, cerrada por cuatro columnas dispuestas
asimétricamente respecto de la fachada. Se trataría,
pues, de un gran mercado territorial (y no sólo urbano),
ubicado muy cerca de las extensas instalaciones de tenerías,
en un lugar destacado y resguardado de la ciudad, en el que
una parte muy importante de las transacciones se basaría
en las pieles y tejidos elaborados en Contrebia.
Esto explicaría la presencia de cerámicas de almacén,
elementos de trabajo, objetos religiosos y la naturaleza monumental
de la construcción. El abandono de este edificio de adobe
tuvo lugar en época de Sertorio, coincidiendo con el
inicio del declive de la ciudad y de su industria de curtidos.
En consecuencia, se puede decir que la estructura estuvo en
uso durante todo el período de apogeo de la población,
finalizando su fase principal con el comienzo de la decadencia
de ésta. Posteriormente fue reutilizada en parte, levantándose
algunos muros que compartimentaban pequeños espacios
y efectuando otras alteraciones, detectadas y de escasa importancia. |
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