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PENÍNSULA
IBÉRICA - CULTURA CELTIBÉRICA |
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LOS ASENTAMIENTOS
En el año 206 a.C., finalizada la segunda Guerra Púnica,
los romanos al mando de Escipión permanecen en Hispania
e inician la conquista del valle del río Ebro, momento
en el que comienzan a entrar en contacto y mencionar ciudades
y etnias hasta entonces desconocidas, y entre las que los celtíberos
se cuentan como una más. Así Tito Livio refiriéndose
a los lacetanos Indíbil y Mandonio señala: “levantando
sus pueblos y excitando a la juventud de los celtíberos,
devastan con ensañamiento los campos de los suecetanos
y de los sedetanos, aliados del mundo romano”.
A inicios del siglo II a.C., con el avance romano hacia el interior
de la Península aparecen nuevas referencias a los celtíberos,
con la misma entidad que los vacceos y vettones y una Celtiberia
como una región pareja a la Carpetania. Así Tito
Livio señala en el año 193 a.C.: “M.
Fulbio realizó cosas más notables, luchó
cerca de la ciudad de Toletum contra los vacceos, los vettones
y los celtíberos”. Junto a estas citas,
en las que los celtíberos aparecen como una etnia más,
encontramos menciones en que se les muestra como “grupo
étnico” dividido en etnias, que agrupan varias
ciudades. Así Apiano al narrar el inicio de la guerra
celtibérica señala: “Segeda
es una ciudad de los celtíberos, de los llamados Belos,
grande y poderosa”.
El territorio donde se sitúan estos celtíberos
es el sistema Ibérico Central y las zonas próximas.
Una cita de Tito Livio correspondiente al año 180 a.C.
en la que se menciona la región ulterior de la Celtiberia
es la base por la que buena parte de los historiadores actuales
han defendido la existencia de dos Celtiberias, una Citerior
y otra Ulterior: “En aquel
mismo año el procónsul de Hispania Fulvio Flaco,
viendo que su sucesor tardaba en llegar a la provincia, sacando
el ejército de sus campamentos de invierno se dedicó
a devastar la región Ulterior de la Celtiberia aún
no sometida, cosa que irritó más que atemorizó
a los bárbaros. Estos reuniendo secretamente sus fuerzas,
ocuparon el desfiladero de Manlio, por dónde sabían
habían de pasar los romanos”. Schulten realiza
una interpretación geográfica y étnica
de este texto, trasladando al mismo información de otros
escritores clásicos. De esta manera señala como
celtíberos citeriores a los habitantes de los valles
de los ríos Jiloca y Jalón (Lusones, Titos y Belos)
y ulteriores a los del valle del río Duero (Arévacos
y Pelendones).
En el cambio de era los celtíberos se encuentran integrados
en la estructura política y modos de vida romanos. Su
belicosidad forma ya parte de la leyenda, el nombre de Celtiberia
y el de algunas de sus antiguas etnias designan regiones geográficas
de carácter histórico. Sin embargo van a ser los
autores de la etapa imperial, Estrabón, Plinio y Ptolomeo,
quienes nos ofrezcan los datos más valiosos para comprender
el proceso histórico seguido por los celtíberos.
Estrabón, redactó en griego su obra Geografía
en tiempos de Augusto. En el libro dedicado a la Península
Ibérica define a la celtiberia como: “de
los celtíberos mismos, que están divididos en
cuatro partes, los más fuertes son los Arévacos,
que están hacia el este y el sur y lindan con los Carpetanos
y las fuentes del Tagus. Su ciudad más célebre
es Numancia… Por el este (de Celtiberia) están
los Lusones, que igualmente llegan hasta las fuentes del Tagus…
A los Arévacos pertenece también Segeda y Pallantia…
También Segóbriga es ciudad de los celtíberos
y Bílbilis, alrededor de las cuales Metelo y Sertorio
combatieron”. También Plinio el Viejo recoge
antiguos testimonios sobre la adscripción étnica
de Arévacos y Pelendones a los celtíberos. |
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