Sitio web arqueomas.comarqueomas.comIr a InicioIr a DirectorioIr a BibliografíaIr a ContactaIr a RSS - Novedades
Península Ibérica
Paleolítico y Neolítico
Calcolítico y Los Millares
Arte Rupestre
El Megalitismo
Bronce y El Argar
Tartessos-Colonización
Cultura Ibérica
Cultura Talayótica
Cultura Celta - Vettones
Cultura Celta - Galaicos
Cultura Celtibérica
Romanización
Ingeniería Romana
Ruralización
Reino Visigodo
Islam y al-Andalus
Prerrománico
Románico
Egipto
Italia
Los Etruscos
Roma
África
Túnez - África Romana

Alojamientos amigos
Enlaces
PENÍNSULA  IBÉRICA  -  CALCOLÍTICO  y  LOS  MILLARES

METALURGIA

Aunque en los yacimientos peninsulares no se ha documentado la etapa supuestamente previa (cobre nativo) al desarrollo de una verdadera minería y metalurgia, suele aceptarse que fue un foco independiente surgido entorno al III milenio a.C. El autoctonismo de la metalurgia peninsular se defiende por tres razones: faltan evidencias claras de contactos entre la Península y los centros metalúrgicos del Mediterráneo Oriental, aparece en contextos culturales en que prima la idea de continuidad cultural, finalmente la tecnología metalúrgica peninsular primitiva, no se puede comparar con las tecnologías y tipologías desarrolladas del Mediterráneo Oriental, incluso del central, donde ya en el tercer milenio se utilizaban verdaderos bronces, es decir, con aleaciones intencionadas de estaño.

La tradición investigadora, la abundancia y naturaleza de los hallazgos y los mapas metalogenéticos actuales han primado la consideración de las áreas meridionales, en especial el SE y el SO, como originarias de la metalurgia y, efectivamente, sigue siendo incuestionable la primacía cronológica de sus actividades metalúrgicas desde comienzos del III milenio a.C. en los contextos culturales de Los Millares, Vilanova de San Pedro y el cobre del SO. Además de la presencia de objetos metálicos tanto en poblados como en necrópolis, relativamente abundantes si se compara con otras áreas peninsulares, los hallazgos de minerales, gotas de fundición, escorias, fragmentos de vasijas con adherencias, moldes y crisoles son reflejo de las actividades de transformación desarrolladas en los poblados; por otra parte, la proximidad de algunos poblados a mineralizaciones de cobre permite proponer que este factor pudo desempeñar un papel importante a la hora de elegir su ubicación. Si bien esta cronología calcolítica es indudable, recientes excavaciones realizadas en el asentamiento al aire libre de Cerro Virtud (Almería); considerado del Neolítico medio, aproximadamente de la segunda mitad del V milenio a.C. en fechas calibradas, han proporcionado evidencias de actividad metalúrgica, por lo que se trataría de la cronología para actividad metalúrgica más antigua de Occidente. Para el resto de la Península Ibérica, siempre se ha aceptado que los inicios de la metalurgia son posteriores, de finales del III milenio a.C., coincidiendo con la presencia del vaso campaniforme, tal como se documenta en algunos asentamientos meseteños, como El Ventorro. No obstante, algunos hallazgos en el norte de Portugal y en algunos yacimientos de la Meseta parecen apuntar ya actividades metalúrgicas algo antes de la aparición de esta cerámica, pero en todo caso en la segunda mitad del III milenio a.C. En la Península no se conocen complejos mineros de envergadura, por lo que la obtención del mineral debió hacerse con técnicas extractivas sencillas, a cielo abierto, en trinchera o covacha, que se han documentado en el SO, en Huelva, y en las cercanías de algunos poblados calcolíticos del SE como El Malagón, Herrerías o Almizaraque, aunque se supone que debieron ser bastante más numerosas. Esta técnica extractiva implica trabajos poco complejos de productividad baja, aunque suficiente para una demanda que probablemente no debió de ser al principio muy elevada (a pesar de su baja productividad, la abundancia de afloramientos podía favorecer un aumento de la producción en caso necesario). Los estudios que se han realizado sobre esta metalurgia coinciden en calificarla como una actividad poco desarrollada tecnológicamente, consistente en el aprovechamiento de los recursos locales, razón que puede ser responsable de las distintas composiciones de los minerales utilizados por las comunidades calcolíticas; incluso se señala el "despilfarro" que caracterizó a estos primeros metalurgos, dada la abundancia de minerales no utilizados en mina y la cantidad de gotas de fundición que se recuperan, lo que sería indicio de una demanda baja, en relación a los recursos, que no obligaba a optimizar su explotación.

Las actividades de transformación y producción de objetos metálicos se realizaban en el interior de los poblados, que por otra parte presentan por lo general evidencias de actividades de producción relacionadas con la subsistencia, de manera que no se puede hablar de grupos mineros y metalurgos totalmente especializados y desligados de las actividades primarias. En cuanto a las aleaciones durante el calcolítico, es un tema de debate. Mientras Arribas y Molina defienden que la presencia de arsénico en algunos cobres del SE son fruto de aleaciones intencionadas y de una tecnología metalúrgica desarrollada, Montera y Rovira insisten en el desconocimiento del proceso de aleación y justifican la presencia de arsénico por la explotación, no necesariamente intencionada, de minerales de cobre que ya lo llevan en su composición.

A partir del conocimiento de los lugares de explotación y del estudio somero del instrumental lítico se puede afirmar que el inicio de la metalurgia del cobre no supuso el desplazamiento del instrumental lítico en la mayoría de las actividades de producción.
Ir arriba     Volver
2006-2010Ir a InicioIr a Acerca deIr a Aviso legalIr a RSS - Novedades