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PENÍNSULA
IBÉRICA - BRONCE y EL
ARGAR |
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LA SOCIEDAD
A partir de la jerarquización de asentamientos y de
los ajuares, investigadores como Lull para la sociedad argárica
y Nocete para el Bronce de la Campiña defienden la
caracterización de los grupos argáricos como
sociedades estatales, paraestatales o de transición
al estado, aceptando la presencia de no productores y productores
y por lo tanto la existencia de unas relaciones de explotación.
Lull, para explicar la aparición del estado pone énfasis
en el mayor peso de la metalurgia en las actividades económicas
para atender a la demanda de las elites y también comerciales,
lo que implicaría una desviación de la mano
de obra campesina para estas actividades. La importancia de
la metalurgia explicaría la aparición de poblados
en las zonas mineras de Sierra Morena de características
plenamente argáricas. Esta creciente dedicación,
junto con otros factores como la degradación del medio
como consecuencia de la deforestación para atender
a los trabajos minero metalúrgicos, el agotamiento
de los filones superficiales y la ausencia de nuevas estrategias
para intensificar la producción agrícola, provocaría
la aparición de conflictos y tensiones que harían
fracasar la estructura política argárica visible
arqueológicamente en el abandono de los poblados o
en la continuidad de ocupación pero bajo unos nuevos
criterios económicos, con tipos diferentes de casas
y con una cultura material diferente, iniciándose una
etapa, la del Bronce Final, todavía mal caracterizada
en el Sudeste peninsular. Otros autores, como Chapman y Gilman,
proponen la aparición de las jefaturas y de una explotación
de clase sobre la base de la necesidad de una intensificación
de la producción en un ambiente cada vez más
árido.
Investigadores como Molina, Lizcano, Contreras o Cámara,
entre otros y con algunas diferencias de matiz, han elaborado
nuevas explicaciones sobre la organización estatal
de las comunidades argáricas de Granada y Jaén.
La reestructuración poblacional sería resultado
de las medidas tomadas para ejercer un control político
del territorio de producción y las relaciones jerárquicas
en el interior de cada poblado, y entre estos y el núcleo
central, se realizarían en forma de tributo, desempeñando
en este sentido un papel importante tanto el metal como el
ganado por su capacidad acumulable.
A falta de un conocimiento suficiente del registro arqueológico,
se propone que la sociedad del Sudoeste y territorios portugueses
no desarrolló el grado de complejidad de la argárica,
lo que no significa la inexistencia de desigualdades que,
por las razones que sean, no suelen quedar tan explicitadas.
Pero algunos ajuares y sobre todo la interpretación
simbólica de algunos temas del arte megalítico
y de los grabados rupestres sugieren una diferente constatación
de los atributos de poder. Por otra parte, la identificación
de circulación de materias primas y manufacturas, así
como la progresiva incorporación a las corrientes metalúrgicas
atlánticas, también se explican como expresiones
del control de estas actividades por parte de unos pocos como
medio para reafirmar las desigualdades. |
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