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Localización: se encuentra
en el margen izquierdo del río Azuer, a unos 10 Km. al
este de Daimiel. En el Km.282 de la carretera que conduce a
Manzanares se toma un desvío por un carril no señalizado
a la derecha que conduce al yacimiento.
Grado de Accesibilidad: Regular
– Acceso no señalizado - Recinto vallado - Visitas
solo en Jornadas de Puertas Abiertas.
Descripción: se encuadra
dentro de la Cultura del Bronce Manchego (2.200-1.500 a.C.).
En esta cultura se distinguen dos tipos de asentamientos con
características diferentes: las motillas y los poblados
altura. Los poblados en altura se localizan en zonas elevadas,
sobre pequeños cerros para controlar el espacio circundante.
Las motillas son asentamientos fortificados localizados en zonas
llanas y cercanos a cauces de ríos (se trata de yacimientos
de gran importancia ya que no existe ningún equivalente
o yacimiento similar en toda Europa). En Daimiel existen varios
de estos asentamientos: la Motilla de las Cañas, Motilla
de los Palacios, Motilla de la Máquina y Motilla de la
Vega Media. Entre ellas hay una distancia de unos cuatro o cinco
kilómetros y están ubicadas a lo largo del río
Guadiana y Azuer. En las motillas se almacenaría ganado
y productos agrícolas, a la vez que se ejercería
el control del agua, de todo ello se aprovecharían tanto
los habitantes de las motillas como los habitantes de los poblados
en altura. Estos últimos ejercerían una labor
de control de las motillas por lo que se piensa que la elite
social estaría ubicada en estos asentamientos, ésta
teoría ha podido ser constatada a través del ajuar
funerario aparecido en los enterramientos de los poblados en
altura.
El análisis realizado a partir de los datos de la excavación
permitió caracterizar a la Motilla del Azuer como un
asentamiento con fortificación de planta central rodeada
de un poblado y su correspondiente necrópolis localizada
en el área del hábitat. La fortificación
está integrada por un núcleo central formado por
una torre y dos recintos amurallados, con un sistema de circulación
interna, a partir de un complejo sistema de pasillos, que proporciona
un aspecto laberíntico al recinto. El núcleo central
interno está formado por una torre de planta cuadrada
y un pasillo con rampa que permitía el acceso a la misma.
El área oriental está ocupada casi en su totalidad
por un patio de planta trapezoidal en el que existe una estructura
hidráulica con un pozo que alcanzaría la capa
freática. En el área occidental se abren dos amplios
espacios separados por una línea intermedia de fortificación:
un recinto situado entre la torre y la muralla utilizado como
almacén de cereales y un segundo recinto entre las murallas
intermedias y exterior, en el que se han localizado numerosos
hornos, destinado a actividades de producción. La línea
de fortificación externa cierra con su trazado circular
el área fortificada. |
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Desde
el exterior de la fortificación se accede al patio a
través dos puertas situadas en sus esquinas sureste y
nordeste. El acceso situado en el ángulo suroriental,
que conduce hasta el pozo, presenta varios momentos de reconstrucción
durante fases antiguas e intermedias de la ocupación.
La última remodelación que experimentó
esta puerta modificó ligeramente su trazado y cambió
los sistemas de mampostería tradicionales por el uso
de sillarejos de mayor tamaño, que confieren al paramento
un aspecto “ciclópeo”. Por su parte, a la
puerta nordeste se accede a través de un pasillo en rampa
con escalones. Los accesos al patio se completan con una serie
de pasillos que se abren en sus fachadas meridional y septentrional
que comunicaban este espacio de vital importancia para el desarrollo
del asentamiento con las zonas más internas de la fortificación.
La estructura hidráulica que ocupa el interior del patio
presenta una gran complejidad. Debido a la profundidad a la
que se rebajó la terraza para llegar hasta el nivel freático
se hizo necesario que el área excavada tuviera forma
de embudo, con sucesivas plataformas y paramentos de mampostería
que reducen progresivamente su superficie (la construcción
superior tiene planta ovalada y la inferior circular). El descenso
a la parte inferior de la construcción se realizaba mediante
diferentes accesos y pasillos que conducían hasta el
nivel dónde se abrió un pozo vertical de diámetro
más reducido.
El poblado se extiende al exterior de la fortificación
en un radio de unos 50 metros. Dado que, hasta el momento, se
han realizado investigaciones de forma limitada mediante cortes
estratigráficos y sondeos, aún no se dispone de
una superficie excavada suficiente que permita conocer el urbanismo
del hábitat. Sin embargo sí se puede afirmar que
las viviendas ofrecen planta oval o rectangular, con tabiques
internos y a veces muros medianeros, y con paredes formadas
a partir de zócalos de mampostería con alzados
de barro y postes embutidos. La distribución de las necrópolis
coincide con el área de hábitat. Los enterramientos
se introdujeron en fosas simples que, en algunos casos, presentan
muretes de mampostería o lajas hincadas (en algunos casos
las fosas se encuentran adosadas a muros de casas o a los paramentos
exteriores de la fortificación). Para los enterramientos
infantiles se utilizaban vasijas de cerámica. En el ritual
funerario está presente en todos los casos la inhumación
individual con ajuares escasos y poco representativos. |
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