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Localización: se encuentra
en el Cerro de La Encantada, situado a unos tres kilómetros
al norte del municipio de Granátula de Calatrava. En
el Km.9 de la carretera que conduce a Almagro se toma un carril
señalizado a derecha que conduce al yacimiento.
Grado de Accesibilidad: Bueno
– Senderos Señalizados – Cuadros explicativos.
Descripción: se encuadra
dentro de la Cultura del Bronce Manchego. Se trata de un asentamiento
en cerro, en altura sobre el valle o entorno, con un amplio
control visual del mismo: se dominan el valle del río
Jabalón y los pasos naturales que lo unen con la Sierra
de Alcaraz y los que permiten la comunicación con Sierra
Morena. El primer sistema defensivo que rodeaba el asentamiento
desde su momento más antiguo se documenta a partir de
la presencia de restos de varios lienzos de muralla en la zona
oriental del mismo, situados a media ladera, con cierres entre
los afloramientos de la roca natural. Estos cierres, sumados
a los paños de muralla, conformaban una línea
de fortificación potente, que se escalona en sus diferentes
tramos en varios aterrazamientos. De esta forma el poblado quedaba
muy bien protegido en sus flancos este y norte, lugares por
los que el acceso a la acrópolis era más fácil
al no existir la protección de la propia defensa natural
constituida por los elevados farallones de cuarcitas de las
laderas sur-suroeste, oeste y noroeste. Un mayor desarrollo
de los componentes del sistema defensivo, queda reflejado a
partir de la construcción de nuevas líneas de
murallas en las que se han localizado diferentes puertas de
acceso. Merece una especial mención a propósito
de estas puertas de acceso a intramuros, el hecho que, característicamente,
todas ellas aparecieron en el transcurso de su excavación
“selladas” con una hilada de grandes bloques de
cuarcita bien trabados con mortero, a excepción de una
localizada en el paramento de la muralla oriental. La aparición
de un tercer nivel de construcciones de carácter defensivo,
algunas de ellas construidas como refuerzo o reconstrucción
de las fortificaciones anteriores, y de otras de características
morfológicas muy particulares (denominadas “silos”
en entornos “fortificados”), confirman la importancia
estratégica y el carácter defensivo que debía
tener el asentamiento en su época. |
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| Las
viviendas de los primeros niveles y fases de la ocupación
fueron simples chozos construidos con postes de madera y otros
materiales perecederos, adaptándose sus pequeñas
plantas a la topografía natural del terreno. Las correspondientes
a la segunda fase de ocupación mantienen las características
generales de la fase anterior, pero con una mayor presencia
de viviendas construidas con paramentos a base de tapiales,
cuidadosamente revocados en el interior, sobre zócalos
de piedra. En la tercera fase las viviendas siguen manteniendo
las características descritas, aunque tomando más
peso las construcciones de tapial sobre basamentos y zócalos
de mampuestos y sillarejos. |
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| Mención
aparte merece, y por lo insólito en este tipo de yacimientos,
la presencia de un amplio conjunto de “silos”, tanto
aislados como concatenados (configurando lienzos de muralla)
y anidados, que aparecen en diferentes puntos del poblado. Si
bien una gran parte de estos silos fueron amortizados como lugares
de enterramiento, en algunos se han encontrado restos de empedrados
regulares, estucos en paredes y suelos, y grandes recipientes
cerámicos fragmentados. |
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