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Localización: en el
término municipal de Galera, a 1 km. aproximadamente
del núcleo urbano, en la margen izquierda del río
Galera, dominando una fértil vega, dentro de la depresión
de Baza-Huéscar. Grado
de Accesibilidad: Bueno - Centro de Interpretación
y Recepción de Visitantes – Visitas Guiadas (Museo
de Galera). Descripción:
se encuadra dentro de la Cultura de El Argar, durante un período
avanzado del Bronce Pleno (1.900-1.600 a.C.).
Se han documentado tres fases constructivas del poblado: la
primera, extendida por toda la superficie del cerro, termina
con un incendio generalizado, tras el que se realizan una serie
de reorganizaciones de viviendas. Esta segunda fase también
termina con un incendio, tras el que el hábitat sólo
se reconstruye en zonas puntuales. Dicho hábitat se sitúa
en dos grandes unidades conectadas entre sí: el cabezo
o espolón con sus tres terrazas naturales (Superior,
Intermedia e Inferior) y la ladera del cerro contiguo. La propia
topografía del cerro sobre el que se asienta el poblado
lo convierte en un lugar inexpugnable con acantilados en vertical
de más de 20 m de altura. La única zona accesible
se encuentra en la parte norte del poblado dónde se ha
localizado un muro que reviste un corte artificial en la roca,
muro que cerraría el asentamiento por este lugar. |
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| En
estas terrazas se corta la roca virgen de forma artificial para
construir plataformas horizontales donde se sitúan las
viviendas, edificadas con zócalos de mampostería
sobre los que se alzan paredes construidas con ramaje y barro.
Las plantas de las casas son rectangulares, aunque en algunas
ocasiones para adaptarse al terreno son poligonales. El acceso
a las viviendas se realiza a través de escaleras, que
conectan las terrazas, y estrechas calles. |
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parte más alta de la Terraza Superior se encuentra separada
del resto del poblado por un muro perimetral, conformando una
zona de acrópolis donde vivían las élites
del poblado, con elementos fundamentales para la supervivencia
como la Cisterna. |
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| La
mayoría de las unidades habitacionales del poblado tienen
una o dos sepulturas en su interior. Se han documentado alrededor
de 130 sepulturas (una cuarentena violadas por excavadores clandestinos).
Las sepulturas, salvo las inhumaciones infantiles en vasijas
funerarias o pithoi, son covachas artificiales realizadas en
el muro o cortes de la roca que formaba la parte posterior de
las cabañas. Una abertura o boca de forma ovoide daba
paso a una cuevecilla de planta oval de tamaño variable
(aunque suelen rondar el metro en el lado más largo).
Las bocas aparecen selladas en su mayoría por grandes
losas de piedra, a veces con un murete de piedras trabajado
con yeso antepuesto y, en ocasiones, tablas de madera. La presencia
de numerosas sepulturas con inhumación doble nos revela
las importantes relaciones familiares, máxime cuando
la mayoría son de parejas de mujer-hombre. En la sepultura
121, localizada en la Terraza Inferior del poblado, se han encontrado
los restos de un individuo masculino entre 27 y 29 años
parcialmente momificado, junto con restos de un niño
en posición secundaria (actualmente en el Museo de Galera). |
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| La
magnífica conservación del registro arqueológico
del Castellón Alto, especialmente los restos orgánicos,
ha permitido obtener un importante conocimiento del medio ambiente
de la época, en la que se comienza ver la degradación
del bosque mediterráneo y el inicio de la desertificación
que actualmente domina la zona. La explotación económica,
basada en una agricultura intensiva con la cebada vestida, como
principal especie cultivada, junto con el trigo desnudo y algunas
leguminosas, se complementa con una importante ganadería
de ovejas, cabras y cerdos. También se han documentado
las bases tecnológicas de esta comunidad, analizando
las principales manufacturas que tenían lugar en el poblado,
desde la fabricación de los vasos cerámicos hasta
el trabajo de la piedra, hueso, esparto, lino y lana. |
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