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Localización: en el
Barranc del Malafí. El acceso se realiza a través
de una pista señalizada que, partiendo del km 7 de la
carretera de Benichembla a Castell de Castells, comunica la
partida donde se encuentran los abrigos con el término
de la Vall d´Ebo. A partir de ese punto se toma un sendero
acondicionado que conduce a los abrigos. Grado
de Accesibilidad: Bueno – Abrigos vallados (las
pinturas se ven bien desde la reja). Posee cuadros explicativos.
Descripción: las
pinturas se distribuyen en una espectacular pared rocosa a modo
de anfiteatro natural, con una especial orientación para
difundir el sonido y una serie de pequeños abrigos con
paredes de color amarillento rojizo que contrastan con el gris
del resto de la roca. La pared se presenta como un retablo organizado
a partir de una hornacina central en la que se pintó
un orante que, desde su altura, preside todo el conjunto.
Abrigo V: se representa un
orante. Del cuerpo, conformado por una ancha barra vertical,
parten los brazos y las piernas, pudiéndose observar
los dedos en manos y pies. La cabeza, dotada de rayos, sugiere
su relación con un culto celeste y los trazos curvos
a un lado y a otro de la figura principal se pueden poner en
relación con la sacralización de la vegetación.
Por encima de este orante se observa otra figura humana en actitud
de movimiento con un objeto que cuelga en su brazo derecho.
Abrigo IV: las figuras humanas
que aparecen en este abrigo se han interpretado como la representación
de la familia. Destaca una figura central que presenta un triángulo
elaborado a partir de grandes puntos encima de su cabeza, con
otras figuras humanas a cada uno de sus lados. Estas tres figuras
parecen querer salir del abrigo, pudiéndose considerar
a la gran mancha de la derecha como la representación
de una de las paredes de la cueva santuario. En todo el Mediterráneo
se utilizaban imágenes de mujeres, en ocasiones en actitud
de orante, como protectoras de la fertilidad de las tierras,
animales y personas. |
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Abrigo
VII: se trata de una representación del ciclo
agrícola sacralizado. Todo el motivo que se observa en
esta abrigo parte de dos pseudo círculos inferiores que
se han interpretado como la semilla o el germen creador. De
ellos surge con fuerza el vegetal que acaba de la misma manera
que los brazos del orante del abrigo central, lo que sugiere,
desde el simbolismo, una estrecha relación entre el ciclo
agrícola y el hombre. Llaman la atención los círculos
que se disponen a un lado y otro del trazo central. Abrigo
VIII: en la religión de los primeros agricultores
y pastores la fecundidad y la fertilidad constituyen los valores
principales. A la vez que se sacraliza el ciclo agrícola
las figuras femeninas vinculan en todo el Mediterráneo
a la mujer con la fertilidad. Junto a la misma algunos animales
representan valores concretos, constituyendo el toro la imagen
más precisa de la fecundidad. En este abrigo, a la derecha,
se representa de manera muy esquemática la cabeza de
un toro visto de frente, destacando sus ojos y cuernos (los
trazos del extremo derecho se interpretan como una representación
del cuello del animal). A la izquierda se representa a una mujer
vestida con una larga falda, una diosa o sacerdotisa, de la
que no se conserva la cabeza. |
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| Abrigo
I: se representa a un ciervo de estilo levantino que
dolorido tras haber sido herido por flechas vuelve la cabeza. |
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