|
|
|
 |
 |
 |
|
PENÍNSULA
IBÉRICA - ARTE RUPESTRE |
|
 |
 |
 |
|
ARTE RUPESTRE PALEOLÍTICO
En contra de lo extendido de esta idea, el arte parietal
paleolítico no es exclusivamente un “Arte de
las Cavernas”. Un reciente estudio ha demostrado que
si bien en ochenta y ocho yacimientos franceses las manifestaciones
artísticas se encontraban en la oscuridad, en sesenta
y cinco casos éstas estaban expuestas a la luz del
día. De hecho pueden distinguirse tres situaciones
diferentes: las cavernas profundas (que implican el uso de
iluminación artificial), los abrigos iluminados de
forma natural y los yacimientos al aire libre.
En los abrigos iluminados de forma natural se constata casi
siempre la presencia de hábitat en los alrededores
inmediatos de las paredes pintadas, hecho que demuestra que
la gente vivía allí y realizaba sus actividades
cotidianas en contacto directo con las pinturas. No ocurre
lo mismo con las cuevas profundas que, generalmente, no estaban
habitadas. Esto demuestra, sin lugar a dudas, que el arte
no gozaba de la misma consideración en uno y otro caso,
pues en el fondo de las cavernas las pinturas casi nunca se
destruían, borraban o estropeaban mientras que, en
los abrigos iluminados, las capas arqueológicas (detritus
del grupo) acababan recubriendo y afectando a los muros decorados.
A la luz o en la oscuridad los motivos representados son siempre
los mismos y manifiestan concepciones idénticas aún
cuando las técnicas hayan podido variar en función
del lugar. El arte paleolítico es, fundamentalmente,
desde el comienzo hasta el fin, un arte animalista en el que
la mayoría de los animales representados son herbívoros
de gran tamaño. En general predominan las representaciones
de caballos, sean cuales sean los períodos, las regiones,
las formas y las técnicas utilizadas, aunque localmente
puedan verse superados en número por bisontes ó
ciervos. Los animales se dibujaban de perfil, sin prestar
atención a su escala, de cuerpo entero o reducidos
a la cabeza (muc
| |