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ABRIGOS
DEL NÚCLEO BICORP-MILLARES |
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CUEVAS DE LA ARAÑA
Localización: punto
de encuentro con los guías de la Dirección General
de Patrimonio Cultural Valenciano en el casco urbano de Bicorp.
Las cuevas de la Araña están muy alejadas de toda
vía importante de comunicación, en un sitio recóndito
y escabroso en unas vertientes abruptas del Macizo del Caroig.
Grado de Accesibilidad: Bueno
– Abrigo vallado (visitas guiadas desde el Ayuntamiento
de Bicorp).
Descripción: se trata
de una serie de covachas y abrigos distribuidos a lo largo de
150 m Existen tres abrigos pintados en un trayecto de unos 50
m, siendo el central el más importante por el mayor número
de figuras y los diversos estilos que contiene.
Abrigo I: las pinturas ocupan
una extensión longitudinal de tres metros por uno de
altura, existiendo grandes espacios desprovistos totalmente
de manifestación pictórica alguna. En este abrigo
se distinguen un nutrido número de arqueros filiformes
muy estilizados, en general en mal estado de conservación,
y representaciones de animales entre las que destaca la figura
de un corzo de color rojo intenso por su buen estado de conservación. |
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| Abrigo
II: se trata de un abrigo orientado al SE, de 7 m de
ancho por 3 m de alto y poco más de 1 m de profundidad.
Se aprecian en este abrigo una gran cantidad y variedad de figuras,
entre las que destacan las agrupaciones de animales como la
pareja de ciervos, macho y hembra, acompañados de una
cabra montés y las escenas de gran complejidad como cacerías
o la recolección de la miel de una colmena situada en
un alto tajo. |
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Escena
de la recolección de la miel: para comprender
el significado de la escena pictórica debe tenerse en
cuenta que en las grietas de las peñas de los altos tajos,
que tanto abundan en la zona, anidan abejas. Actualmente, en
los días de invierno, cuando las abejas están
adormecidas por el frío y no pican, acostumbran los campesinos
de las cercanías a coger los panales valiéndose
de escalas y cuerdas (de manera semejante a los hombres prehistóricos
aquí representados).
En el extremo superior de la escena se observan dos trazos transversales
cruzados representando dos palos fuertes, unidos por el centro,
que se suponen bien afianzados y sujetos del borde alto del
tajo rocoso. De estos palos cuelgan tres largas cuerdas, que
descienden hasta la base del paredón, pasando por delante
de la abertura donde está el nido de abejas. Un detalle
curioso de esta representación es que para reflejar la
oquedad donde habitan las abejas, el artista utilizó
un pequeño y profundo agujero natural del lienzo rocoso.
A la altura del agujero se ha representado a un personaje que,
tras haber ascendido por las cuerdas, se encuentra detenido
junto al nido, sujeto con las piernas de las cuerdas, con un
recipiente en la mano en el que se supone guarda los panales
que está recolectando. A su alrededor, se observa un
gran número de abejas revoloteando (conforman una escena
de gran realismo, aunque el tamaño de las abejas sea
muy desproporcionado respecto de la persona encargada de la
recolección). |
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