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ABRICS  DE  L'ERMITA

Localización: los abrigos se encuentran en la comarca del Montsiá, en la vertiente oriental de la Sierra del Godall. El Centro de interpretación se sitúa junto a la Ermita de la Pietat, a la que se accede tomando un camino señalizado que parte de la carretera T331 a unos 4 km al norte de Ulldecona.

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso Señalizado - Abrigos Vallados (Visitas guiadas desde el Centro de Interpretación).

Descripción: la mayor parte de los abrigos con pinturas se disponen a lo largo de un riscal que corre a media altura (muchos de ellos no son accesibles directamente desde el pie del riscal ya que se sitúan a una altura de más de 4 m). Las diversas cavidades, de las que solo son visitables dos, fueron numeradas de sur a norte de forma secuencial.
Abrigo I: se trata de un abrigo de dimensiones medianas: 7 m de largo por 1,5 m de alto y 2 m de profundidad que presenta la representación en clave narrativa de una escena de caza (se trata del conjunto más notable y espectacular tanto desde el punto de vista del número de figuras y diversidad formal como por su estado de conservación). En el eje central de la composición, un conjunto de ciervos y ciervas representados de forma dinámica corriendo hacia la izquierda, son sorprendidos por una batida de caza: los animales intentan huir desesperadamente, aunque prácticamente todos ellos presentan ya varias flechas clavadas en su cuerpo. Los cazadores, algunos representados claramente con las piernas bien abiertas y estiradas, casi horizontales, corren y disparan a la vez desde todos los ángulos posibles, en una estrategia de caza que podría interpretarse como una auténtica emboscada (mientras unos corren detrás de los ciervos, otros parecen estar atrincherados detrás de rocas, con las piernas medio flexionadas para hacer más efectivo el uso del arco y las flechas). A pesar de su aparente sencillez y estilización, algunas de las figuras presentan un grado de detalle ciertamente excepcional: tocados con plumajes en la cabeza y ornamentos en las piernas a la altura de las rodillas. En el extremo inferior derecho de la composición, se encuentra un conjunto de tres figuras situado un poco al margen del conjunto principal. Se trata de un pequeño cazador con las piernas abiertas de características similares al resto; un ciervo representarlo con una técnica distinta (sin relleno interior) que, a diferencia del resto, se presenta en actitud estática y mirando hacia la derecha; y un personaje humano provisto de un arco de tamaño considerable al que sujeta con ambas manos y un buen puñado de flechas con rasgos ciertamente diferenciales respecto al resto de los cazadores: piernas juntas y rectas en posición completamente estática, como si en lugar de participar en la escena de manera activa la contemplara a una cierta distancia. Destacan también en este personaje los rasgos de la cara (nariz, bigote, etc.) que parecen representados con algo más de detalle y el tipo de ornamento de la cabeza que, a diferencia de los plumajes de algunos de los cazadores o de las cabezas desnudas de la inmensa mayoría, en este caso presenta una larga cola hecha de un material indeterminado que sobresale por la nuca de una cabeza anormalmente grande (es muy posible que la desproporción del tamaño de la cabeza en relación con el resto del cuerpo oculte en realidad la existencia de un tipo de ornamento o tocado de formato distinto a los representados en otros personajes). Algunos investigadores han propuesto que esta representación tan precisa corresponde a un personaje concreto, posiblemente una especie de héroe mítico o chamán de estas comunidades.
Sierra del Godall abrigo I
escena de caza escena de caza
escena de caza escena de caza
Abrigo IV o “Cova Fosca”: la denominación que ha recibido tradicionalmente este abrigo “Cueva Oscura” le va a la perfección tanto por sus medidas como por el color de sus paredes. Efectivamente, aunque el formato general no permite calificarlo propiamente de cueva, sus 10 m de profundidad y sus 8 m de altura le aportan suficiente singularidad y diferenciación respecto del resto de abrigos como para que en la tradición local y popular arraigara, desde mucho tiempo atrás, esta denominación. En sus paredes predominan las tonalidades negras producto de encender hogueras sistemática y continuadamente en su interior. Evidentemente, el humo y el calor de las hogueras no sólo ha oscurecido casi por completo las paredes y el techo del abrigo, sino que también ha provocado la desaparición de la práctica totalidad de las pinturas que contenía. No obstante, la principal agresión a las pinturas de la Cova Fosca no tiene su origen en este oscurecimiento de las paredes por el humo (que en último término podría solucionarse), sino en el gran número de grafitti y grabados efectuados de forma reiterada sobre las paredes hasta bien entrada la década de los noventa del siglo XX, momento en que se cerró y protegió el conjunto de Abrigos.
Su posición central respecto del conjunto, su tamaño, y el hecho de ser el único que tiene el acceso desde la base del riscal, convierten a este abrigo en un excelente refugio para animales y humanos. Si bien actualmente no presenta ningún sedimento interno que evidencie la existencia de ocupaciones humanas durante la prehistoria, el hallazgo de fragmentos de cerámica y sílex en el exterior y en la pendiente situada inmediatamente por debajo, es un indicador de posibles ocupaciones prehistóricas. Los trabajos de prospección y estudio desarrollados durante las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX permitieron documentar una serie de pinturas que hoy en día o bien se han perdido o bien resultan prácticamente indistinguibles (estilo esquemático-abstracto y naturalista-estilizado). Actualmente son identificables con cierta claridad unos fragmentos de zigzag y unas representaciones de cápridos de la pared izquierda.
abrigo IV cápridos
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