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VULCI

Localización: a escasos kilómetros de la localidad de Montalto di Castro, saliendo por la Vía Castrense, se toma una carretera señalizada a izquierda y luego una pista que conduce al Punto de Recepción de Visitantes del Parque Arqueológico.

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso Señalizado – Punto de Recepción de Visitantes – Posee cuadros explicativos.

Descripción: situada sobre una meseta natural en el corazón de una vasta llanura surcada por el río Fiora, Vulci fue la ciudad más importante de la Etruria costera debido a los ingentes recursos minerales del territorio, rico también en recursos agrícolas, y a su situación estratégica que permitía el control costero y de las vías de comunicación al interior de la región. Desde sus comienzos (siglos IX al VII a.C.) el asentamiento se fue desarrollando progresivamente hasta su transformación en un centro urbano dominado por potentes aristocracias locales que controlaban la producción y el comercio. En el transcurso de los siglo VII al VI a.C. se registra un importante crecimiento del comercio marítimo que favoreció el desarrollo económico de la ciudad y el asentamiento en la misma de artesanos especializados venidos de diversas regiones. En la ciudad, que mantenía un constante proceso de crecimiento, se abrieron almacenes y varios talleres en los que se fabricaban cerámicas de gran calidad, refinadas joyas y espléndidas piezas de bronce destinadas tanto al mercado interno como al comercio internacional. Esta etapa de desarrollo se prolongó durante todo el siglo siguiente, un siglo en el que Vulci pasó a ser reconocida como una de las ciudades más importantes del Mediterráneo (referencia en lo político y económico dentro del panorama internacional). Si bien la crisis del mundo etrusco de mediados del siglo V a.C. no afectó a la ciudad, tras la batalla de Salamina del 480 a.C. y, sobretodo, tras la derrota sufrida a manos de la flota de Siracusa en la batalla naval de Cuma en el 474 a.C., se produjo una repentina interrupción de las relaciones comerciales de la ciudad con las colonias griegas de la Italia Meridional y con los mercados de Cartago y Naukratis que, a su vez, produjo un severo deterioro de la economía local, situación que se mantuvo durante todo el siglo siguiente. A partir de ese momento la ciudad volvió a resurgir gracias al poder de la vieja aristocracia terrateniente que favoreció el desarrollo de las actividades relacionadas con la explotación de los latifundios. Esta fase se mantuvo hasta el 280 a.C., año en que el Cónsul romano Tiberio Coruncanio conquistó la ciudad. En los años posteriores a la conquista decayó la producción artística y la otrora importante ciudad se vio relegada al modesto rango de municipio. Este situación cambió a partir del siglo I a.C., momento en que la ciudad alcanzó un nuevo período de esplendor a partir de un renovado interés por parte de la administración romana (en este período se reconstruyen buena parte de los edificios públicos situados en el centro urbano). A partir de la crisis del siglo III d.C. la ciudad entró en un progresivo período de decadencia y despoblación.
puerta oeste arco honorario
foro edificio absidiado
El recorrido comienza en la Puerta Oeste de la ciudad construida en el siglo IV a.C., ubicada frente a un tramo del acueducto del siglo I a.C. Siguiendo el trazado del decumano máximo, tras superar el Arco Honorario de P. Sulpicius Mundus, se accede al Foro de la ciudad en el que destacan el basamento del conocido como Templo Grande, en uso desde el siglo VI a.C. y parte de un Edificio Absidiado (probablemente perteneciente a una basílica tardo romana del siglo VI d.C.).
casa del Criptopórtico casa del Criptopórtico
casa del Criptopórtico mitreo
casa del Criptopórtico casa del Criptopórtico
A continuación se alcanza el sector urbano en el que se encuentran una serie de construcciones singulares. Destaca la Casa del Criptopórtico, una suntuosa vivienda perteneciente a una familia de la aristocracia local, construida a finales del siglo II a.C., que incluye, entre otros múltiples ambientes, un complejo termal privado y un elaborado corredor subterráneo. Destaca también el Mitreo, un pequeño santuario construido en el siglo III d.C. sobre una casa patricia.
decumano máximo puerta norte
casa de los Tanques puerta este
Continuando por el decumano máximo, se alcanza el punto en el que éste se cruza con el cardo oriental que conduce a la Puerta Norte de la ciudad. En este punto, en el que se puede observar el basamento de un Arco de Triunfo situado junto a una fuente pública, se encontró un miliario que indicaba la distancia entre Roma y Vulci y el nombre del Cónsul romano Aurelio Cotta que mandó construir la calzada. Junto al cruce se encuentra la Casa del Pescador, llamada así porque en su interior se encontraron una serie de pesas pertenecientes a redes de pesca, y la Casa de los Tanques, que aún conserva el recubrimiento marmóreo de la parte central del peristilo. Continuando por el decumano máximo se llega a la Puerta Este y, posteriormente al río Fiora. Antes de alcanzar el río la calzada primero se divide en dos y luego se interrumpe, seguramente en coincidencia con el punto en el que se encontraría el puerto de la ciudad. Continuando por el camino se observan una serie de muros de contención construidos en época etrusca para encausar el río y, algo más adelante, un nuevo tramo de una calzada romana que, aprovechando el antiguo trazado de un camino etrusco, conducía a la ciudad. Esta calzada atravesaba el río a través de un puente de 5 arcos y 85 m de longitud, hoy desaparecido, y atravesaba un barrio industrial, del que actualmente se conservan una serie de hornos destinados a la fabricación de ánforas de cerámica.
calzada horno
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