Sitio web arqueomas.comarqueomas.comIr a InicioIr a DirectorioIr a BibliografíaIr a ContactaIr a RSS - Novedades
Península Ibérica
Icnitas
Paleolítico y Neolítico
Calcolítico y Los Millares
Arte Rupestre
El Megalitismo
Bronce y El Argar
Tartessos-Colonización
Cultura Ibérica
Cultura Talayótica
Cultura Celta - Vettones
Cultura Celta - Galaicos
Cultura Celtibérica
Romanización
Ingeniería Romana
Ruralización
Reino Visigodo
Islam y al-Andalus
Prerrománico
Románico
Egipto
Italia
Los Etruscos
Roma
África
Túnez - África Romana

Alojamientos amigos
Enlaces
ROMA
- Foro - Foros Imperiales - Foro Boario y el Holitorium
- Palatino - Termas de Caracalla - Sector Sur y Vía Appia Antica
- Valle del Coliseo - Campo de Marte - Villa de los Quintilii

EL FORO

Descripción: "Aquí donde ahora están los foros, hubo un tiempo en que solo había estanques cenagosos cuyo espacio estaba ocupado por el río desbordado. Aquel lago Curcio, que ahora es tierra firme y sostiene los altares secos, en un tiempo no era otra cosa que un lago. Entonces el Velabro, por donde hoy suelen realizarse los desfiles triunfales al Circo, no era otra cosa que sauces y cañas vacías" (Ovidio, Fasti, VI). Como se observa en las palabras de Ovidio, la tradición romana ha conservado de forma clara el recuerdo de la naturaleza pantanosa que tuvo en origen el valle del Foro, una depresión situada entre el Capitolio y el Palatino, atravesada por uno de los muchos arroyos que desembocan en el Tíber y que la convertían en un lugar malsano, el Velabro. Precisamente por su carácter poco apto para el establecimiento humano, la llanura fue utilizada entre el siglo X y el IX a.C. como área de enterramiento, ligada a uno de los núcleos habitados que estaban situados en las colinas que rodeaban el valle (Palatino, Capitolio, Velia), y de cuya unificación en la primera mitad del siglo VIII a.C. tomó forma la ciudad de Roma. La fecha tradicional de fundación de la ciudad (754-753 a.C.) coincide, de hecho, casi exactamente con la agrupación de las aldeas, documentado arqueológicamente por el abandono de las diversas zonas sepulcrales y por la creación de la gran necrópolis común del Esquilino. Por su parte, la necrópolis del Foro se utilizará solamente para la deposición de los miembros no adultos de la comunidad , que también podían ser enterrados dentro de la población, hasta que este uso se pierda al final del siglo VII a.C. El primer paso indispensable para hacer posible una ocupación estable del valle del Foro fue la canalización del Velabro, realizada mediante la construcción de la Cloaca Máxima, una obra magnífica que la tradición atribuye al primer rey de la dinastía etrusca, Tarquinio Prisco. Una vez más, la coincidencia entre los datos transmitidos por las fuentes literarias y aquellos ofrecidos por la documentación arqueológica se muestra casi perfecta, ya que la primera pavimentación del Foro, realizada en tierra batida, se fecha en torno al 600 a.C. A partir de este momento, la zona, convertida en centro de la vida cívica, será ocupada progresivamente por edificios relacionados con las actividades políticas, religiosas y de mercado, pero también por estatuas honoríficas y otros monumentos conmemorativos, símbolos perpetuos de las grandes hazañas militares y políticas de la historia romana, y que contribuyeron a hacer del Foro el lugar por excelencia de la memoria colectiva. En los dos extremos de la gran plaza fueron construidos casi al mismo tiempo la Regia, es decir, la casa del rey, y el primer Comitium, la sede más antigua de la actividad política de la ciudad, nacida de la unificación realizada por Rómulo. Después de la expulsión de los reyes (509 a.C.), se dedicó una particular atención a la construcción de edificios estrechamente conectados con los acontecimientos y las nuevas instituciones de la recién creada República: los Rostra, que era la tribuna desde la que hablaban los magistrados y que no tomará este nombre hasta el 338 a.C., cuando fueran fijadas sobre ella las proas de los barcos de Ancio; el Templo de Saturno, provisto de una gran antecámara que funcionaba como sede del Erario, el tesoro del estado; y el Templo de los Cástores, dedicados a los dos gemelos divinos, Cástor y Pólux, cuya aparición milagrosa habría propiciado la victoria romana en el lago Regillo (499 a.C.) contra la Liga Latina, que apoyaba a Tarquinio el Soberbio en su intento de reconquistar Roma. A partir del final del siglo IV a.C. la zona libre de edificios del Foro Romano comenzó a llenarse de estatuas honoríficas, como las de Lucio Furio Camilo y Gayo Menio, que en el 338 a.C. habían derrotado a la Liga Latina en Ancio. Todos estos, eran monumentos orientados a la exaltación de las glorias militares individuales. Hacia mediados del siglo II a.C. la presencia de estatuas honoríficas de magistrados era tan agobiante que los Censores del 158 a.C., Publio Cornelio Escipión y Marco Popilio ordenaron su levantamiento, dejando solo aquellas que habían sido votadas directamente por el Senado o el pueblo romano.
Foro Foro
Foro
En el curso del siglo III a.C., la intervención constructiva de mayor relevancia en el área del Foro está representada por la edificación del Macellum (mercado) al norte de la Plaza, en el lugar donde algunos años más tarde (71-75 d.C.) el emperador Vespasiano construirá el Templum Pacis, la gran plaza monumental realizada para conmemorar la victoria sobre los judíos. Un paso posterior en la racionalización de las funciones y los espacios se producirá en el curso del siglo II a.C. con la edificación de las basílicas civiles, que introducen un tipo constructivo nuevo, destinado a convertirse en uno de los elementos más característicos y representativos del paisaje urbano romano. Por otro lado, los trabajos en época de Sila, que se centraron sobre todo en la zona de la Curia y el Capitolio, enriquecieron el lado occidental de la plaza del Foro con un extraordinario trabajo arquitectónico: la espléndida fachada del Tabularium, el lugar destinado a albergar los archivos públicos del estado. En tiempos de César, la antigua plaza republicana sufrió intervenciones radicales en la zona del Comicio, con la demolición de la Curia Hostilia Silana y la construcción de la Curia Julia. La actividad edilicia de Augusto en el Foro Romano transformó el lado corto oriental de la plaza en un espacio orientado a la glorificación de la familia Julia, en significativa contraposición con el lado corto occidental, donde se encontraban la Curia, los Rostra más antiguos y el Templo de Saturno, símbolos todos de la tradición republicana, respecto a los cuales el régimen augusteo se presentaba como la providencial consecuencia. Delante del templo del Divino Julio, dedicado al fundador divinizado de la dinastía, fue construida una nueva tribuna para los oradores, los Rostra ad Divi Iulii, decorados con las proas de los barcos de Antonio y Cleopatra capturados en Actio en el 31 a.C. Además, el templo fue flanqueado a Sur y a Norte por dos arcos conmemorativos, uno de la victoria de Augusto sobre Antonio en Actio, y el otro de la victoria sobre los Partos. La política constructiva de las sucesivas dinastías imperiales añadió elementos de prestigio al área del Foro, que después de las intervenciones de época augustea había adquirido el aspecto de auténtica plaza monumental. En la línea trazada por Augusto con la construcción del Templo del Divino Julio, fueron edificados el Templo de Vespasiano y Tito y el templo dedicado por Antonino Pío a su mujer Faustina muerta y divinizada en el 141 d.C., y posteriormente consagrado al mismo Antonino tras su muerte. En el extremo occidental de la plaza, en el punto en el cual la Vía Sacra se bifurcaba para alcanzar las dos alturas del Capitolio, fue erigido a principios del siglo III d.C. el Arco de Septimio Severo, en recuerdo de las victorias del emperador sobre los Partos, y no por casualidad en contraposición del Arco Pártico de Augusto, que conmemoraba la recuperación de las enseñas capturadas a las legiones de Craso en la batalla de Carras (55 a.C.). Después de los daños causados por el incendio neroniano del 64 d.C., que en esta zona afectó especialmente a la ladera septentrional del Palatino, fueron necesarias también numerosas reconstrucciones, debido a otros incendios devastadores que dañaron muchos edificios del Foro entre el final del siglo II d.C. y la época bajo imperial. Por su parte los daños debidos al saqueo de Alarico (410 d.C.) en la Basílica Julia y en la Basílica Fulvia Emilia, se repararon en el curso de los primeros decenios del siglo V d.C. La última actuación monumental relevante en el Foro y sus zonas aledañas pertenece a los primeros años del siglo IV d.C. y lleva la huella del emperador Majencio. La larga historia monumental del Foro Romano se cierra con la gran columna erigida en el 608 d.C. en honor de un oscuro y sanguinario emperador bizantino, Focas, distinguido a los ojos de la Iglesia de Roma por haber donado al Papa Bonifacio IV el Panteón (transformado en la iglesia de Santa María ad Mártires).
basílica Fulvia Emilia Curia Julia
Basílica Fulvia Emilia – Curia Julia
La Basílica Fulvia Emilia fue levantada en el 179 a.C. por los censores Marco Fulvio Nobilior y Marco Emilio Lépido (de cuyos gentilicios toma su nombre) y ocupó el lugar de una construcción anterior, quizás también de carácter público. En el curso del período final de la República fue restaurada diversas veces por miembros de la familia de los Aemilii, convirtiéndose en una especie de monumento celebrativo. Los trabajos efectuados a partir del 54 a.C. fueron financiados por César, mientras que los del 22 d.C. tuvieron la intervención indirecta de Tiberio. La última reconstrucción de la Basílica corresponde a la primera mitad del siglo V d.C., tras haber sido gravemente dañada por un incendio que ha sido relacionado con el saqueo de Roma realizado por Alarico en el 410 d.C. Las tres entradas a la Basílica se abrían hacia el Sur, hacia la plaza. La estructura tiene cuatro naves: dos naves menores en el lado norte, una en el lado sur y una central , más amplia que las anteriores, dotada de un piso alto en el que se abrían grandes ventanas que servían para iluminar el interior del edificio.

La sede del Senado levantada por César, la Curia Julia, corresponde a un gran edificio de ladrillos, restaurado en parte en época moderna. Los trabajos de construcción del edificio, iniciados por César, fueron terminados por Augusto en el año 29 a.C. Respecto a la posición de la precedente Curia Hostilia, la nueva construcción ocupaba un área elegida para permitir el acceso directo al Foro de César inaugurado por el dictador en el 46 a.C., lugar este último donde, no estando todavía disponible la nueva sede, los senadores se reunieron frecuentemente. Parece que la costumbre de César de presidir las sesiones del Senado desde los escalones del Templo de Venus Genitrix, que dominaba su Foro, haya representado uno de los motivos que llevaron a su asesinato, que, sin embargo, tuvo lugar en otra Curia utilizada en aquellos años, situada en el complejo construido por Pompeyo en el Campo de Marte. En su aspecto actual, la Curia Julia es resultado de una restauración promovida por Diocleciano para reparar los daños de un devastador incendio declarado bajo el reino de Carino (283 d.C.). El gran interior conserva buena parte del pavimento de época dioclecianea, formado por placas de marmóreas con incrustaciones de preciados mármoles policromos. En el interior de la sala han sido colocados dos grandes relieves de mármol, conocidos como Plutei de Trajano, en los que se representan dos escenas referentes a las actividades de Trajano desarrolladas en el Foro.
arco de Septimio Severo arco de Septimio Severo
arco de Septimio Severo arco de Septimio Severo arco de Septimio Severo
Arco de Septimio Severo
El Arco de Septimio Severo, que conmemora las victorias imperiales sobre los Partos, fue construido en el 203 d.C. en el punto en el que la Vía Sacra iniciaba su subida al Capitolio, donde se desarrollaban las ceremonias finales del triunfo. El monumento, revestido íntegramente de mármol, tiene tres vanos (cada uno encuadrado por columnas corintias que reposan sobre podios) y está coronado por un alto ático, en el que todavía se puede leer la inscripción dedicatoria. En ella, en la cuarta línea, el nombre y la titulatura del segundo hijo de Septimio Severo, Geta, fueron borrados y sustituidos por la fórmula “optimis fortissimisque principibus” (a los óptimos y fortísimos príncipes) después de su asesinato, ordenado por su hermano Caracalla. La decoración de las caras principales del Arco, que miran hacia el Foro y el Capitolio respectivamente, es muy rica y elaborada. El podio de cada columna esta decorado con figuras de soldados romanos escoltando prisioneros Partos, mientras que a los lados de la arquivolta central hay dos Victorias aladas con trofeos que se dirigen hacia la clave del vano central, sobre la que aparece la figura de Marte. A los lados de los vanos menores están esculpidas dos estatuas que representan, probablemente, a divinidades fluviales. Por encima de éstas corría un friso muy pequeño, hoy apenas reconocible, en el que figuraba el cortejo triunfal que había acompañado al emperador al Capitolio. El espacio comprendido entre los vanos laterales y la cornisa sostenida por las columnas está ocupado por grandes paneles en relieve que ilustran los momentos relevantes de las empresas militares.
templo de los Cástores templo de Vesta templo de Antonino y Faustina templo de Rómulo
Templo de los Cástores – Templo de Vesta – Templo de Antonino y Faustina – Templo de Rómulo
El Templo de los Cástores es uno de los símbolos de la antigua Roma más conocidos en el mundo. De su alzado se conservan, en el centro del lado oriental, sólo tres grandes columnas corintias y el arquitrabe situado encima de ellas, pertenecientes a la fase augustea del templo, reconstruido a iniciativa de Tiberio en el 6 d.C. Esta reforma es la última de las intervenciones edilicias testimoniadas en el edificio. De hecho, el templo fue votado por el dictador Aulo Postumio Albino en recuerdo de la aparición milagrosa de los Dióscuros en el Foro para anunciar la victoria sobre los Latinos en la batalla del Lago Regillo en el 499 a.C. Importantes restauraciones fueron ejecutadas en el 117 a.C. por el cónsul Quinto Cecilio Metelo Dalmácico y en el 74 a.C., en el tiempo de la pretura urbana de Verres. Este último, como informa Cicerón en detalle, encontró el modo de conseguir para sí una gran cantidad de dinero en la contratación de trabajos de hecho inútiles.

El Templo de Vesta, con su característica forma redonda, fue muchas veces destruido en el curso de los incendios causados precisamente por el fuego que se conservaba de forma escrupulosa en su interior. Los restos hoy visibles pertenecen a la reconstrucción emprendida por la mujer del emperador Septimio Severo, Julia Domna, después del incendio declarado en el 191 d.C. La forma del templo sigue la tomada por el edificio después de la destrucción radical posterior al incendio neroniano del 64 d.C., que modificó además la orientación de toda la zona del Atrium Vestae, alineándolo con el eje principal del Foro. En el interior del edificio sagrado no estaba colocada, como era norma, la estatua de la divinidad, que, sin embargo, era simbolizada por el fuego perpetuo. Las fuentes informan de la existencia de un rincón llamado penus Vestae, el lugar más recóndito de todo el complejo, accesible solo a las Vestales, en el que se conservaban objetos de particular antigüedad y veneración. Entre éstos estaba el Paladio, la pequeña imagen de Minerva que según la tradición Eneas había traído al Lacio.

El óptimo estado de conservación del Templo de Antonino y Faustina se debe a su transformación en la iglesia de San Lorenzo in Miranda, que entre los siglos VII y VIII ocupó su cella. La fachada está compuesta por seis columnas con fuste y capiteles corintios de mármol en la parte frontal y dos columnas en cada uno de los lados largos. La gran inscripción esculpida en el arquitrabe del pronaos recuerda que el templo fue dedicado por el Senado a la pareja imperial divinizada. En realidad se trata de una nueva dedicación, ya que el edificio había sido construido por Antonino Pío en memoria de su mujer.

El Templo de Rómulo ha llegado casi intacto hasta nuestros días gracias a que fue transformado en el vestíbulo de la iglesia dedicada a los santos Cosma y Damiano en el siglo VI d.C. Este templo se considera, en general, un monumento erigido a la memoria del hijo del emperador Majencio, muerto en edad infantil durante los primeros años del siglo IV d.C.
casa de las Vestales casa de las Vestales
Casa de las Vestales
La Casa de las Vestales, restaurada muchas veces entre época de Nerón y Septimio Severo, está organizada en torno a un patio porticado en los cuatro lados, con estanques y fuentes, uno de los cuales fue posteriormente transformado en una especie de parterre octogonal. En el lado largo meridional, de frente a la entrada, se disponen estancias que, por los objetos encontrados en ellas, han sido identificadas como el horno, un pequeño molino y la cocina. Un tramo de escaleras en el centro del pórtico conducía al piso superior, donde probablemente estaban las habitaciones de las Vestales y numerosos baños calentados por tubos realizados en los intersticios de los muros. En el pórtico occidental se abre un gran espacio, flanqueado, a su vez, por tres habitaciones a cada lado: la estancia definida convencionalmente como tablinum (salón) era sin duda el lugar más importante de todo el complejo. El pórtico septentrional del patio está ocupado casi completamente por pedestales de mármol sobre los que se han colocado algunas de las estatuas femeninas halladas durante las excavaciones. Las mujeres representadas están envueltas estrechamente en amplios mantos en una posición que se corresponde bien con el estado virginal de las Vestales. Efectivamente, las estatuas eran retratos de Vestales Máximas, las sacerdotisas que estaban al frente del colegio sacerdotal. A ellas se referían las inscripciones de los pedestales, que celebraban sus virtudes y la gran competencia con la que desempeñaban las tareas.
arco de Tito arco de Tito arco de Tito
Arco de Tito
El Arco de Tito fue construido en memoria del emperador por el Senado y el Pueblo de Roma, después de su muerte, sucedida en el 81 d.C. La decoración más notable del monumento es la situada en el interior del arco. El techo de la riquísima bóveda presenta en el centro la imagen de Tito que está siendo transportado al cielo por un águila (en alusión a su divinización después de la muerte), mientras que en los lados están los paneles que representan los momentos pertenecientes al triunfo judaico. El panel de la izquierda muestra a un grupo de personas que llevan las trompas de plata y el candelabro de siete brazos, los objetos más significativos del botín obtenido en la conquista de Jerusalén. Junto a éstos, otros sirvientes llevan carteles en los que estaban probablemente escritos los nombres de las ciudades conquistadas. El panel de la derecha presenta en el centro la cuadriga sobre la cual está Tito precedida por la diosa Roma que aguanta los bocados del caballo. A espaldas del emperador se encuentran una Victoria y dos figuras masculinas, un joven con el torso desnudo y un anciano vestido con toga, que han sido identificados respectivamente como las personificaciones del Pueblo y el Senado de Roma.
Ir arriba

EL PALATINO

Descripción: "El ígneo Sol estaba situado en el cielo a mitad de su recorrido, cuando (Eneas y sus compañeros) avistan a lo lejos los muros, la colina y los techos extraños de las casas, que ahora el poder de Roma ha igualado con el cielo; en aquel entonces, pobres bienes de Evandro" (Virgilio, Eneida, VIII). La leyenda virgiliana de Eneas, huido de Troya y acogido por el viejo rey Evandro que habitaba sobre el Palatino con los suyos, desterrados de Arcadia, ha sido considerada durante bastante tiempo una reconstrucción erudita. En verdad, ésta no sólo respeta la idea que tenían los romanos sobre su origen, sino que también, sorprendentemente, hace referencia a una realidad que las excavaciones han confirmado en un cierto sentido. Hoy se sabe que el Palatino había sido frecuentado desde el Paleolítico Medio, pero un hecho todavía más importante es que se puede afirmar que ya a lo largo del siglo IX a.C., es decir, un siglo antes que Rómulo fundase Roma según la tradición, había comenzado la utilización y posteriormente la ocupación estable de la colina.
La colina del Palatino, privilegiada por su posición aislada y su amplitud visual, se eleva a oriente del valle del Tíber y presenta una cima central, el “Palatinum” cuyo vértice, colocado aproximadamente a 50 m sobre el nivel del mar, ha sido localizado en el área del Templo de la Magna Mater. Por el contrario, las pendientes meridionales de la colina, en dirección al Velabro y al Circo Máximo, tomaron el nombre de Cermalo, en un tiempo Germano, derivado de la leyenda del descubrimiento de la cesta con los gemelos Rómulo y Remo, que fueron denominados por este hecho “germanos” (Plutarco, Vida de Rómulo). En fin, una colina primero y otra segunda altura después, la de la Velia, separaban el Palatino del Esquilino.
Palatino Palatino
Palatino
La etimología del nombre es incierta y muy discutida; la mayor parte de los autores antiguos (Dionisio de Halicarnaso, Livio, Plinio, Solino y otros) hacen derivar el término Palatinum de Pallantion, ciudad de la Arcadia desde la cual Evandro habría llegado a Italia. Siempre relacionada con la misma leyenda, surge otra etimología: de Pallante, progenitor o hijo de Evandro según algunos, o hijo de Hércules y Lavinia, a su vez hija de Evandro, según otros. Varrón, Festo y otros vinculan, sin embargo, el Palatinum con la diosa Pales, protectora de los pastores, honrada en las Palilia del 21 de abril, día de nacimiento de Roma. Según la tradición, la ciudad primitiva estaba circundada por murallas, aunque también se discuten las dimensiones de su perímetro, confundido frecuentemente en las fuentes con el de la Roma Cuadrada. Plinio en su Historia Natural atribuye al Palatino tres puertas (hoy desaparecidas): la Puerta Mugonia, denominada así por el mugido de los bueyes que pasaban por ella, también llamada vetus porta palatii, daba acceso al Palatino desde la Vía Sacra (Dionisio de Halicarnaso). La Puerta Romana o Romanula era designada así por los sabinos, porque a través de ella llegaban a Roma. Varrón la coloca junto a la Vía Nova, donde surgía el sacellum Volupiae, mientras Festo la pone en la parte baja de la cuesta de la Victoria (ambos autores aluden a la presencia de gradus o escalones en las inmediaciones). La localización del tercer acceso debe ponerse en conexión con las Scalae Caci, indicadas por Solino como uno de los límites de la Roma Cuadrada. En el período comprendido entre los siglos IV y I a.C., la historia del Palatino permanece en muchos aspectos oscura, ya que las únicas noticias hacen referencia a la construcción de templos. Evidentemente los lugares de la leyenda romúlea confieren a la colina, desde la época más antigua, un carácter sobre todo religioso. El Templo de la Victoria, cuya fundación es atribuida por Dionisio a Evandro, ha sido identificado recientemente. Fue dedicado en el 294 a.C. por Lucio Postumio Megelo, quizás en el área de un precedente lugar de culto a la diosa. En el 191 a.C., siempre sobre la cúspide del Palatino y al oeste del de la Victoria, fue dedicado el Templo de la Magna Mater Cibeles, después de que los Libros Sibilinos, consultados durante el curso de la segunda guerra púnica, hubieran prescrito que fuese transportada a Roma desde Pesinunde la imagen anicónica de la diosa, constituida por una piedra negra. Tal fue la importancia histórica y religiosa adquirida por el Palatino, que durante el curso de la época republicana se convirtió en el lugar privilegiado de residencia para la clase dirigente romana. Tener una casa sobre esta colina era la ambición de todos los personajes con proyección y los terrenos se vendían a precios altísimos. A finales de la República Augusto decidió establecer su morada en el Palatino, que estaba casi completamente ocupado por lujosas domus. Los Octavii, la familia paterna de Octavio, ya poseían una pequeña propiedad sobre las laderas de la colina, hacia la Velia, en el lugar llamado ad capita bubula, donde Augusto había nacido. El mismo Octavio, con anterioridad, había habitado por encima de las Scalae Anulariae, en las inmediaciones del Foro, en la casa que perteneció al orador Calvo.
Augusto, en el 23 a.C., poco después de haber asumido la tribunicia potestas vitalicia, decidió establecer su residencia en el Palatino, adquiriendo la casa del orador Hortensio que se convirtió en el primer núcleo de su propiedad. La elección del lugar sobre la cumbre del Cermalo, en proximidad a la Casa de Rómulo y a los lugares sagrados de la fundación de Roma, estuvo motivada, además del vínculo de Octavio con la zona dónde había nacido, por el deseo de reavivar en el espíritu de los romanos el culto a sus orígenes. Siguiendo el ejemplo de Augusto, su sucesor Tiberio eligió el Palatino como sede para su residencia (su nombre permanece ligado al de la Domus Tiberiana). A el siguió Calígula, que agrandó el palacio de Tiberio hasta el Foro, en contacto con el Templo de los Dióscuros. Si bien nada se sabe acerca de actividades edilicias del emperador Claudio; con el emperador siguiente, Nerón, las dimensiones de la arquitectura, los criterios constructivos y la misma organización urbanística del área sufrieron grandes cambios. La obra de Nerón sobre el Palatino se inició con la construcción de la Domus Transitoria. Después de su destrucción, debida al incendio del 64 d.C. el emperador proyectó y edificó una nueva e inmensa mansión, la Domus Aurea. Quienes desarrollaron una transformación todavía más radical de la colina fueron los Flavios. el vasto proyecto de Domiciano, que fue llevado a la práctica por su arquitecto Rabirio, rellenó el valle entre el Palatinum y el Cermalo y, sobre las construcciones precedentes, edificó una suntuosa y amplia casa que Marcial llamó Parrhasia y que tomó el nombre de Palatium.
Domus Flavia Domus Flavia
Domus Flavia Domus Flavia
Domus Flavia
El palacio está constituido por tres partes: la Domus Flavia, la parte pública y de representación (al oeste); la Domus Augustana, la parte residencial privada del emperador (en el centro) y el Estadio (al este). Estaba realizado íntegramente en ladrillo y todo lo que queda consigue ofrecer una idea de la grandeza de las proporciones, la habilidad técnica de los constructores y la variedad planimétrica de la construcción, sobre todo en la parte privada, allí donde era más fácil alejarse de los esquemas tradicionales.
Domus Augustana Domus Augustana
Domus Augustana
El palacio provocó gran admiración, como atestiguan los escritores del momento, sobre todo Estacio, Marcial y Plutarco, que han dejado admirables descripciones de los refinados ornamentos de la construcción, de la policromía de los mármoles empleados para las columnas y los revestimientos parietales y pavimentales, y de los espléndidos estucos de los techos. Marcial en particular describe el palacio como "una de las cosas más bellas del mundo, una gran mole colosal compuesta de casi siete montes uno sobre el otro, hasta tocar el cielo, al cual sólo era semejante, mientras era bastante inferior al señor que habitaba".
estadio Palatino estadio Palatino
Estadio Palatino
No parece que los emperadores Trajano y Adriano hayan habitado alguna vez de forma permanente sobre el Palatino, pero los trabajos edilicios de éste último sobre la colina debieron ser bastante intensos, ya que en casi todos los monumentos se encuentran fases adrianeas. Después de Adriano se documenta una fase de inactividad de casi un siglo. Con Septimio Severo se inició un período de vivaz actividad constructiva. A este emperador parece que se debe la edificación de las grandes termas, con una serie de arcadas en dos órdenes que alargaron el plano de la colina hacia el sur, hasta casi fundirse con los graderíos del Circo Máximo. Un gran palco se abría al Circo Máximo, desde dónde la familia imperial podía disfrutar cómodamente de los espectáculos, con unos 250.000 espectadores a sus pies. Después de Septimio Severo, ningún otro trabajo edilicio verdaderamente importante fue desarrollado sobre el Palatino, por otra parte congestionado de edificios. Una única excepción fue el Templo de Heliogábalo, construido sobre la terraza oriental hacia el Coliseo (en su construcción, dedicada al Sol, fueron reunidos todos los objetos más sagrados de Roma). Con el traslado de la sede imperial a Constantinopla bajo Constantino, se inició la decadencia del Palatino que, sin embargo, permaneció como residencia imperial y sede de representación de los emperadores de Oriente.
Ir arriba

EL VALLE DEL COLISEO

Descripción: "Bárbara Menfis calla las maravillas de las pirámides. Asirio, no elogies el esfuerzo de Babilonia. Ni que los jonios afeminados sean alabados por su Templo de Diana, y el altar hecho de cuernos tenga el olvido en Delos. Ni que los Carios exalten con desmedidas alabanzas el Mausoleo erigido en el cielo vacío. Ante el Anfiteatro de César cada humana fatiga cede, la fama celebrará una obra en lugar de las otras" (Marcial, Espectáculos, I). La construcción del Anfiteatro Flavio, denominado comúnmente Coliseo, fue iniciada por Vespaciano y llevada a término por Tito en el 80 d.C. con una solemne inauguración, prolongada durante cien días consecutivos, de la que permanece el recuerdo en los textos antiguos.
Coliseo Coliseo
Anfiteatro Flavio “Coliseo”
Como monumento gigantesco a los juegos gladiatorios, muy populares en el mundo romano, dirigido a celebrar la magnificencia de los emperadores que lo habían ideado, el Coliseo representa, ciertamente, el más ambicioso y demagógico proyecto político de la familia Flavia. De hecho, por primera vez, Roma fue dotada de una estructura a la altura de sus juegos, celebrados anteriormente en el edificio provisional de madera construido por Nerón en el Campo de Marte, después que el incendio del 64 d.C. hubiese destruido el anfiteatro de Tito Estatilio Tauro, el primero que se recuerda en la capital. En el transcurso del Imperio, el Coliseo tuvo numerosas restauraciones, después de incendios y terremotos. Están documentadas las intervenciones de Antonino Pío, Heliogábalo y Severo Alejandro, ésta última con posterioridad a un desastroso incendio en el 217 d.C., y todavía otras, recordadas por epígrafes, a continuación del terremoto del 443 d.C. Después del 523 d.C. no se tienen más noticias de espectáculos: se produjo entonces una fase degradación y ruina progresiva, que en poco tiempo transformó el monumento en una cantera de materiales de construcción. El alzado del anillo exterior se articula en cuatro órdenes arquitectónicos con una altura total de cerca de 49 m. Los tres primeros están constituidos por ochenta arcadas, encuadradas por semicolumnas con capiteles toscanos en el primer orden, jónicos en el segundo y corintios en el tercero. EL cuarto orden está dividido por pilastras corintias en ochenta recuadros, con cuarenta ventanas a intervalos. La decoración externa del ático, como recuerda un texto tardío y como confirman algunas monedas de la edad de Tito, estaba formada por clipea o escudos colgados a intervalos regulares entre las ventanas. En el interior de cada recuadro había tres ménsulas, correspondientes a otros tantos orificios en la cornisa, que servían para sostener las vigas de madera del velarium. Se trataba de una tela gruesa, quizás dividida en gajos, necesaria para la protección del público contra el sol y la lluvia, y que era movida por una unidad especial de marineros de la flota de Miseno, en Campania. A los cuatro órdenes externos corresponden en el interior los diversos sectores de las gradas. Mientras que los dos accesos monumentales en el eje menor, reservados a las autoridades políticas, conducían a dos púlpitos centrales, una serie de recorridos obligados, repetidos de forma simétrica y constante en cada uno de los sectores del graderío, llevaba al resto del público a los puestos asignados. Las entradas del gran público estaban señaladas por números sucesivos, incisos encima de las arcadas y coincidentes con el número distintivo que llevaban los billetes de ingreso. En el primer sector, constituido por amplios rellanos sobre los que se disponían los subsellia o asientos, estaba el podio reservado a los senadores. Evidentemente, la cercanía a la arena favorecía la visión de los espectáculos, pero aumentaba el riesgo para los asistentes ilustres. Este riesgo fue eliminado con la construcción de un alto y robusto parapeto a lo largo del borde del podio. Entre el muro del podio y el borde de la arena había una galería de servicio cubierta, donde se abrían veinticuatro nichos. El complejo sistema de acumulación y canalización de las aguas induce a creer que antiguamente éstas funcionaban como letrinas. Al segundo sector del graderío o maenianum primum, que consta de ocho escalones de mármol, se accedía a través de rampas. Otras rampas, mucho más empinadas, conducían al tercer sector o maenianum secundum, posteriormente dividido en dos alturas: imum y summum, que era la zona más repleta de asientos. El último sector, colocado en coincidencia del cuarto orden externo, estaba formado por estructuras de madera (maenianum summus in ligneis) y coronado por un pórtico de ochenta columnas de mármol. El complejo sistema de rampas y pasadizos permitía un alojo y un desalojo ligero del público, pero sobre todo, garantizaba el respeto de la distribución de los sitios, establecida rígidamente y articulada por clases sociales. A la arena se accedía a través de dos entradas situadas en coincidencia con el eje mayor, denominadas Porta Triunphalis y Porta Libitinaria respectivamente: la primera, situada al oeste, era utilizada por los gladiadores para entrar en escena; la segunda, al este, era por la que salían los cuerpos sin vida de los mismos (de hecho, en Roma, Venus Libitina era la diosa protectora de los sepulcros, venerada en un bosque sagrado relacionado con la necrópolis del Esquilino). Desde ambas puertas, siguiendo empinadas escaleras, se llegaba a los subterráneos, dónde se encontraban los animales y los instrumentos necesarios para los juegos. Las estructuras hipogeas estaban divididas en cuatro cuadrantes, resultado del cruce de los dos pasillos correspondientes a los ejes mayor y menor. En ellos se abrían una serie de corredores paralelos, rectilíneos y curvilíneos, así como habitaciones. La necesidad de elevar a la superficie aparatos escénicos complejos y pesados, que se realizaba mediante sistemas articulados con contrapesos y planos inclinados, está documentada por agujeros todavía visibles en la pavimentación de los corredores, usados antiguamente para sujetar los contrapesos que ponían en marcha las grúas. El pasillo central continuaba por debajo del ingreso oriental, y comunicaba los subterráneos del Coliseo con el Ludus Magnus, el vecino cuartel de los gladiadores.
arco de Constantino arco de Constantino arco de Constantino
arco de Constantino arco de Constantino
Arco de Constantino
El Arco de Constantino, situado sobre la calzada romana recorrida por los triunfos, en el tramo comprendido entre el Circo Máximo y el Arco de Tito, es el arco honorífico más grande llegado a nuestros días, y representa una síntesis preciosa de la propaganda ideológica de época constantiniana. El arco celebra el triunfo del emperador Constantino sobre Majencio, acaecido el 28 de octubre del 312 d.C. en la batalla de Puente Milvio. Como se deduce de la inscripción situada sobre el vano central, el monumento fue solemnemente dedicado por el Senado al emperador en recuerdo de aquel triunfo y en ocasión de las decennalia del Imperio. El texto dice: "Al emperador César Flavio Constantino Máximo Pío Félix Augusto, puesto que por inspiración divina y gran sabiduría, con su ejército y con justas armas ha vengado al estado del tirano (Majencio) y de su facción, el Senado y el Pueblo de Roma dedicaron el arco decorado con escenas de representaciones triunfales". La decoración en placas de mármol con relieves, que embellece los tres vanos, fue ideada y realizada en época constantiniana según un programa unitario, utilizando sobre todo materiales tomados de otros monumentos imperiales (de la época de Trajano, Adriano y Marco Aurelio), dibujando, con el acercamiento de diversos episodios de la historia del Imperio, un cuadro preciso de la propaganda imperial.
Domus Aurea Domus Aurea Domus Aurea
Domus Aurea
"En ese lugar, todas las cosas estaban cubiertas de oro": con esta eficaz fórmula Suetonio resume una utopía que Nerón convirtió en realidad, la Domus Aurea. Nerón no había sido el primero en plantearse el problema de crear una residencia oficial para el emperador; se trataba de una necesidad política que estaba en primer lugar, por encima de la vanidad o la pasión por el lujo: efectivamente a Roma llegaban monarcas extranjeros, aliados o vasallos, muchos de los cuales estaban acostumbrados al estilo de vida de los reinos helenísticos y orientales. En estos modelos principescos se inspiraba ideológicamente el proyecto que comprendía pabellones sumergidos en la vegetación, llenos de toda clase de delicias rurales, promoviendo la comunión entre el hombre y la naturaleza (se decía que Nerón había logrado llevar el campo al corazón de la ciudad y que sus selvas de bestias evocaban los paraísos de los reyes persas). Roma domus fiet Veios migrate Quirites si non et Veios occupat ista domus !. Este célebre epigrama, que indica que Roma se convertía en una única casa: "Emigren a Veyos Quirites, siempre y cuando esta casa no llegue a ocupar también Veyos", da una idea del malhumor popular debido a la pérdida de una buena parte del sector urbano sur-oriental, más de 80 hectáreas, después del incendio del año 64 d.C. Para construir esta edificación, que se extendía por casi 370 metros de este a oeste, se modificó la orografía de la colina, practicando un corte artificial donde poder colocar la platea de los cimientos. Sobre el lado oeste se levantó un altísimo muro de contención, mientras que sobre el lado norte se abrieron dos largos criptopórticos que tenían una doble función, proteger los recintos de la humedad de la tierra de la parte posterior y facilitar y aislar al mismo tiempo el paso del personal de servicio. Probablemente lo que actualmente se conserva de la domus sea la parte trasera del complejo, cuya parte delantera se extendería directamente sobre la cumbre de la colina, articulándose con pabellones y jardines. La planta estaba estructurada según los puntos cardinales y predominaba un alto sentido de simetría entre las partes. Se creó una organización de los ambientes alrededor de dos patios pentagonales que servían de empalme entre el lado oriental, la magnífica localidad representativa, y el occidental, dónde se localizaba el conjunto de dependencias privadas del emperador. Todos los ambientes, carentes de puertas, de servicios y de calefacción, debían tener una función de entretenimiento para el emperador y sus huéspedes, en un rico marco de bellezas naturales y obras de arte. El emperador se nutría de los reflejos de Febo Apolo en un templo de palacio consagrado a la Fortuna, construido con un raro alabastro fosforescente, extraído en Capadocia, de modo que, como cuenta Plinio, "gracias a la piedra, en su interior, había una claridad como si fuera de día".
termas de Trajano termas de Trajano
Termas de Trajano
Si bien los tres emperadores de la anarquía intentaron permanecer fieles a sus antecesores, la dinastía Flavia, que quería deshacerse rápidamente de la incómoda herencia asociada a la concepción absolutista del poder de Nerón, se embarcó en una política de restitución para el uso público de los inmensos espacios que de forma poco feliz se habían convertido en privados. Vespaciano, por ejemplo, hizo secar la voluptuosa laguna del palacio para construir el primer Anfiteatro estable de Roma y, al que por ironías del destino, el pueblo llamó Coliseo, por la colosal estatua de Nerón, que como un Sol Invictus, se había quedado a un costado. Después del terrible incendio del 104 d.C. Trajano, siguiendo los consejos de Apolodoro de Damasco, quiso fundar sus termas sobre las sólidas estructuras neronianas ya despojadas hacía tiempo de los mármoles y las fabulosas obras de arte. De esta manera los recintos, ahora subterráneos, de la domus fueron utilizados como pasajes y alojamiento para el personal de servicio y como depósito de leña con la que se calentaba el agua del caldarium.
Ir arriba

LOS FOROS IMPERIALES

Descripción: entre los siglos II y I a.C. el espacio del antiguo Foro Republicano estaba saturado de antiguos templos y, por tanto, se mostraba totalmente inapropiado tanto para las exigencias administrativas, como para las exigencias de representación de una ciudad que se había convertido en capital de un vasto Imperio. La necesidad de nuevos espacios públicos y la concentración de poderes en manos de Julio César permitió la construcción del primer Foro alternativo al Republicano.
templo de Venus Genetrix templo de Mars Ultor
Templo de Venus Genetrix en el Foro de César – Templo de Mars Ultor en el Foro de Augusto
A estas labores constructivas siguieron las intervenciones de Augusto, Vespaciano, Domiciano y Trajano en un período que abarca desde el 46 a.C. al 113 d.C. Estos nuevos Foros presentaban una organización axial y homogénea de los espacios y constituían un conjunto arquitectónico unitario aislado del resto de la ciudad, articulado en cinco plazas porticadas, que cumplía funciones de propaganda política, administrativas, judiciales y de culto. Por los autores antiguos y por las excavaciones arqueológicas se sabe que los Foros Imperiales se construyeron en áreas que, en su mayoría, habían sido ocupadas en época republicana por viviendas, tiendas y mercados. La inauguración del Foro de César o Forum Iulium se realizó en el 46 a.C. (mientras las obras aún se estaban acometiendo), en ocasión de los festejos del triple triunfo de César en las Galias, Egipto y África. El Foro se mostraba como una gran plaza rectangular (150 x 75m) empedrada de travertino y circundada en tres de sus lados por un pórtico de dos naves, construido sobre tres peldaños, pavimentado en mármol blanco. Las estatuas de César, la escenografía de la ceremonia inaugural y lo sucedido en el 44 a.C., cuando el dictador escandalizó a los senadores al recibirlos sentado en el centro del podio de su templo de Venus Genetrix (Suetonio, Vida de los Césares), muestran lo inusual del programa del dictador que, aunque estaba en polémica póstuma con Pompeyo, actuaba como un soberano helenístico, utilizando el nuevo Foro ciudadano como monumento privado. El aspecto actual de Foro de César responde a distintas restauraciones realizadas bajo Domiciano, Trajano y Diocleciano, esta última para reparar los daños provocados por un incendio en el 283 d.C. La noche anterior a la batalla de Farsalia contra Pompeyo, en el 48 a.C., César juró construir un templo en honor a Venus y, tras la victoria, el templo fue construido y consagrado a Venus Genetrix, madre de Eneas y progenitora mítica del linaje de los Iulii. El Templo estaba situado al fondo del lado ancho que carecía de pórtico (sin ocupar la plaza como sucedería en los siguientes foros); una posición extremadamente escénica basaba en los modelos helenísticos de templos dedicados a soberanos deificados. El Foro de Augusto o Forum Augusti se consagró en el año 2 a.C., cuando Augusto fue galardonado con el título de pater patriae, si bien el Templo de Mars Ultor o Marte vengador ya había sido construido y consagrado en el año 42 a.C., en cumplimiento de la promesa que realizó Augusto antes de a batalla de Filippi (contra Bruto y Craso, los asesinos de César). El Foro estaba en posición perpendicular al Foro de César, con el que tuvo en común el respeto por los principios axiales, la simetría y el aspecto de una plaza porticada con el templo colocado en el lado ancho (se pretendía indicar una cierta continuidad política). El Templo de Mars Ultor, apoyado en muro del fondo del Foro, era un períptero con ocho columnas de mármol en la fachada y otras ocho en los laterales dotadas de elegantes capiteles corintios. La cámara de la cella tenía dos filas de columnas próximas a las paredes, con capiteles decorados con dos caballos alados. En el ábside se encontraba la estatua de Marte, famosa por sus varias copias, y las insignias de las legiones romanas restituidas a Augusto por los Partos en el 20 a.C. El templo estaba muy relacionado con la guerra: el Senado decidía las guerras y los triunfos, los generales vencedores depositaban sus insignias triunfales y de aquí partían los magistrados con mandos en las provincias (la alusión original de la venganza contra los asesinos de César se había extendido a una amplia represalia contra todos los enemigos de Roma).
basílica Ulpia columna de Trajano columna de Trajano
columna de Trajano columna de Trajano
mercados de Trajano mercados de Trajano
Basílica Ulpia del Foro – Columna de Trajano – Mercados de Trajano
Construido tras la victoria en las campañas dacias (101 al 106 d.C.) el Foro de Trajano, Forum Traiani o Forum Ulpium, el último Foro del período imperial, fue consagrado en el 112 d.C. (la columna un año después). Los trabajos realizados por el arquitecto Apolodoro de Damasco, que involucraron la prolongación del área monumental hacia el Campo Marzio, parte del Foro de César e incluyeron el sacrificio de un ábside del Foro de Augusto, crearon el espacio apropiado para un monumento impresionante por sus dimensiones. A diferencia de los demás Foros, el espacio que se brindó a la exaltación del emperador (enterrado en la columna y representado en una numerosa cantidad de estatuas) fue mayor: sus hazañas bélicas representadas en la decoración de la columna, los relieves con armas, las inscripciones con los nombres de las legiones de la Dacia, estatuas de prisioneros, etc. El tipo de mensaje indica una clara implicación en el discurso político de toda la administración imperial, en la que el elemento militar tenía un gran peso. No es una casualidad que la galería con estatuas honorarias se representaran eminencias de la época y no hombres ilustres del pasado, como en el Foro de Augusto. La Columna Trajana, de 29,78 m de alto (100 pies romanos), era la tumba del emperador (celebrado como héroe) y de su esposa Plotina: una puerta visible en el lado sureste del basamento cuadrangular permitía el ingreso al interior de la columna donde se hallaban la cámara sepulcral con la urna de oro que contenía las cenizas de Trajano y una escalera en espiral, esculpida en el mármol e iluminada por pequeñas ventanas, que conducía a la parte más alta. El friso esculpido en bajorrelieve se envuelve en espiral 23 veces alrededor del fuste de la columna, narrando las vicisitudes de las guerras dacias (la columna reunía, en un único y original monumento, a las tradicionales columnas honorarias y funerarias). Los 200 metros de relieves representan en 155 escenas las dos guerras contra los dacios, respetando la secuencia cronológica de los eventos y los hechos principales e indicando, a su vez, muchos detalles topográficos como ríos, puentes y ciudades. Sin embargo, no se debe confundir el friso con una verdadera y auténtica “historia” de la guerra con imágenes ya que la narración se desarrolla combinando la ilustración de operaciones militares reales con la representación de escenas ejemplares, solo en apariencia “auténticas”, para hacer alusión a los valores universales implícitos (por ejemplo las escenas de sacrificio servían para mostrar la devoción del emperador y las de deforestación o de construcción muestran la difusión de la civilización romana en un paisaje bárbaro). Los relieves también son precisos en la descripción de las armas y armaduras de los soldados romanos y sus tácticas militares. Los Mercados de Trajano formaban parte del proyecto del Foro y son obra del mismo arquitecto, Apolodoro de Damasco. Se trata de un complejo unitario que servía como apoyo para regularizar la parte posterior de la colina del área monumental, destinado a múltiples actividades, en su mayoría de tipo administrativo y comercial.
Ir arriba

LAS TERMAS DE CARACALLA

Descripción: concebidas probablemente por Septimio Severo, las Termas fueron inauguradas en el 216 d.C. durante el reinado de su hijo, Marco Aurelio Antonino Bassiano, llamado Caracalla. Estaban situadas en la XII regio (piscina pública), en la parte meridional de la ciudad, que fue embellecida y monumentalizada por los Severos con la Vía Nova, trazada por Caracalla y que llevaba a las nuevas Termas, y con el Septizodium, un grandioso ninfeo de varios pisos similar a la escena de un teatro helenístico, realizado por Septimio Severo en las laderas sur-occidentales del Palatino y que actuaba como fachada monumental al inicio de la Vía Appia. La Historia Augusta, en la Vida de Caracalla, informa que el emperador construyó "thermas eximias et magnificentissimas" pero se sabe, por otros autores, que éstas fueron completadas, en sus pórticos y en parte de su decoración, por sus sucesores Heliogábalo y Severo Alejandro, y por tanto se pueden considerar terminadas en el 235 d.C. Fueron restauradas por Aureliano, después de un incendio, y por Diocleciano, que realizó trabajos en el acueducto (aqua Antoniniana), el que tomó de él el nombre de forma Iobia. Constantino modificó el caldarium con un ábside semicircular, dejando testimonio de su intervención en una inscripción conservada en los subterráneos del edificio. Las Termas funcionaban excelentemente en el siglo V d.C., como testimonian las palabras de Polemio Silvio, que las cita como una de las siete maravillas de Roma, famosas por la riqueza de su decoración y las obras que las embellecían, y de Olimpíodoro, que habla de su grandiosidad (la cifra total de asistentes puede ser calculada entre 6.000 y 8.000 visitantes al día). Las Termas estuvieron en activo sólo tres siglos, ya que fueron abandonadas definitivamente después del 537 d.C., con posterioridad al asedio de Roma a manos de Vitigia, rey de los Godos, que rompió los acueductos para tomar la ciudad. En aquel momento el complejo termal perdió también importancia a causa del peligro de su posición, demasiado periférica respecto al centro, dónde se fueron concentrando los habitantes por miedo a los invasores. Llegaron así los años del olvido, en los cuales quizás el monumento fue utilizado como cementerio de los peregrinos que enfermaban durante el viaje a Roma.
termas de Caracalla termas de Caracalla
termas de Caracalla mosaico con amorcillo sobre un monstruo marino termas de Caracalla
Termas de Caracalla
Las Termas ocupan una superficie rectangular de 337x328 m. Su edificación fue un gran trabajo de ingeniería: para construir la plataforma y eliminar el desnivel entre la colina del Pequeño Aventino y el valle de las Camenas, se proyectó la realización de tres grandes terrazas en pendiente gradual, que en la parte más septentrional estaba compuesta por arcos de ladrillo, y que al mismo tiempo constituían la base de la plataforma y los subterráneos para los servicios. Se ha calculado que en la construcción del edificio trabajaron 9.000 operarios al día durante cerca de cinco años. Había al menos 252 columnas, 16 de las cuales tenían más de 12 metros de altura. El abastecimiento hidráulico estaba asegurado por el acueducto mandado construir por Caracalla como derivación del Aqua Marcia, enriquecido por la captación de nuevas fuentes. La llegada del acueducto (castellum aquae) es reconocible en el lado meridional de las Termas, dónde se conservan parcialmente las 18 cisternas que garantizaban un mayor caudal de agua en los momentos de necesidad (vaciado de las piscinas, limpieza de estancias antes y después de la llegada del público, etc). Desde las cisternas partían las tuberías de plomo que llevando el agua mediante presión abastecían todas las necesidades del edificio, con varios recorridos y diferentes ramificaciones que llegaban a todas las bañeras y fuentes dispersas por las Termas. El esquema planimétrico del complejo es aquél de las "grandes termas imperiales", no sólo edificio para el baño, sino también lugar para el paseo y el estudio, además del deporte y el cuidado del cuerpo. Orientado nordeste-suroeste, el bloque central, el verdadero y propio edificio termal, está completamente separado del recinto que lo circunda; en este último se encontraban, en el lado sur, las cisternas y las dos bibliotecas simétricas; al oeste y al este dos grandes exedras que contenían habitaciones calientes y de encuentro; y al norte los accesos principales y las tabernae. El recinto de las Termas , rodeado de pórticos, estaba separado del cuerpo central por medio de un gran xystus o jardín, destinado al paseo y la conversación. La planta del cuerpo central se presenta como un bloque rectangular cerrado de 214x110 metros, del que sobresalen el caldarium circular y dos pequeñas exedras laterales englobadas en dos estancias rectangulares simétricas identificadas como palestras. Otros espacios cuyo uso está claro son los apodyteria o vestuarios, la natatio o piscina descubierta, el frigidarium con cuatro bañeras de agua fría en los lados, el tepidarium con dos piscinas de agua templada, y el caldarium con siete piscinas para los baños de agua caliente. A los lados del caldarium se encontraban los espacios destinados a las sudationes, los laconica. El edificio se organizaba en dos pisos, al menos en las palestras, en los ambientes contiguos a éstas y en los apodyteria, en dos de los cuales se conservan las escaleras de acceso a la planta superior. En el segundo piso debían encontrarse habitaciones destinadas al masaje, la helioterapia y la depilación.
Ir arriba

CAMPO DE MARTE

Descripción: el Campus Martius incluía una amplia zona entre la colina del Capitolio, el Tíber, el Quirinal y el Pincio. Fue organizado con precisión bajo el mandato de Augusto, cuando recibió el nombre de Regio IX Circus Flaminius para distinguirlo de la Regio VII Vía Lata, con la que había estado conectado al principio. Era originalmente una amplia zona, pantanosa en algunos puntos, utilizada para realizar maniobras militares (de ahí su nombre en honor a Marte, dios de la guerra).
teatro de Marcelo zona sagrada de Largo Argentina
Teatro de Marcelo – Zona sagrada de Largo Argentina
Comenzado por César, el teatro de Marcelo fue inaugurado por Augusto en el año 13 a.C. y dedicado a su sobrino Marcelo (el heredero designado por el emperador que murió prematuramente). Se ha calculado que este lugar destinado a representaciones teatrales podía acoger a unas 20.000 personas, separadas según la estricta jerarquía impuesta por Augusto. El exterior la cavea, que originariamente tenía 30 metros de altura, estaba formado por 41 arcos enmarcados por pilares en tres niveles cada uno con un estilo arquitectónico diferente: dórico en el primer nivel, jónico en el segundo y corintio en el tercero (este último no se ha conservado). Se sabe que tenía además una profunda exedra en la que había dos pequeños altares que servían de reemplazo a los templos de Diana y de Pietas (derribados para dejar sitio al teatro).

En la zona del Campo de Marte conocida actualmente como Largo Argentina se encuentran un Hecatostylum (pórtico de 100 columnas), las Termas de Agripa y cuatro templos de época republicana. El Templo dedicado a Feronia es el edificio más antiguo y su construcción data de finales del siglo IV ó comienzos del III a.C. A este le siguen el Templo de Juturna, construido por Lutacio Catulo tras la batalla contra los cartagineses de mediados del siglo III a.C.; el Templo de los Lares Permarini, el más grande de los cuatro, que data del siglo II a.C. y el de Fortuna Huiusce Diei dedicado por otro Lutacio Catulo tras la batalla de Vercelli contra los cimbrios. Las Termas de Agripa, los baños públicos más antiguos de Roma (originalmente eran unas termas privadas que fueron donadas al pueblo de Roma mediante un testamento), fueron construidas por Agripa entre el 25 y el 19 a.C. entre el Panteón y el Teatro de Pompeyo, al norte de la zona de Largo Argentina. El complejo, que ocupaba una superficie de 120x80/100 metros, tenía la estructura tradicional de las termas más antiguas: habitaciones dispuestas de forma irregular en torno a una habitación circular central de 25 metros de diámetro.
Panteón Panteón
Panteón
"M. Agrippa L. F. Cos Tertium Fecit” Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo construyó. Esta es la inscripción que puede leerse en el friso del pórtico de entrada al Panteón que atribuye su construcción a Marco Vipsanio Agripa, político, general y amigo íntimo del emperador Augusto (el tercer consulado da idea del año de construcción, el 27 a.C.). Por Casio se sabe que la intención de Agripa era la de crear un culto dinástico, probablemente dedicado a los protectores de la gens Julia: Marte, Venus y Divo Julio (Julio César divinizado) y que la denominación de Panteón no era la oficial del edificio. Durante siglos se pensó que la inscripción hacía referencia al edificio actual sin embargo, tras investigaciones efectuadas en el siglo XIX, se supo que este Templo se corresponde con una reconstrucción realizada en tiempos de Adriano. Si bien el edificio sufrió distintas restauraciones en el transcurso de los años (tras los daños causados por un incendio en el año 80 d.C. bajo Domiciano y en el 110 d.C. bajo Trajano) fue enteramente reconstruido en tiempos de Adriano. Aunque el nombre del emperador no aparece en las inscripciones, las marcas de fábrica encontradas en los ladrillos, corresponden a los años 123-125 d.C., lo que permite suponer que el Templo fue probablemente inaugurado por Adriano durante su estancia en la Capital (125-128 d.C.). Aunque no se sabe con certeza quién fue el arquitecto del proyecto de reconstrucción se suele atribuir a Apolodoro de Damasco. La reforma incluyó un cambio en la orientación del Templo (se colocó la fachada principal hacia el norte), una columnata a modo de pronaos y una amplia cella con una estructura intermedia. El gran pronaos y la estructura de unión con la cella ocuparon por completo el espacio del Templo anterior, mientras que la cella redonda con cúpula, fue construida sobre el espacio de la plaza augustea que separaba al Panteón del Templo de Neptuno. Aunque el modelo de espacio circular cubierto por una bóveda se venía utilizando en grandes salas termales, la construcción de un templo de estas características representa toda una innovación.
Ara Pacis Ara Pacis
Ara Pacis Ara Pacis
Ara Pacis
El Ara Pacis es el monumento más representativo de Augusto y su política “un claro intento de exaltar la pietas augustae” gracias a la cual Roma consiguió al fin una larga y deseada paz. Votado por el Senado en el 14 a.C. y dedicado por Augusto en el 9 a.C., debe de haber simbolizado la reconciliación entre las dos fuerzas políticas del momento: el Emperador y el Senado. La estructura del monumento, compuesto por un impresionante recinto rectangular con dos entradas, imita la de un templum temporal, incluso en su decoración interior, con una rica decoración exterior que presenta relieves extremadamente simbólicos. En la parte inferior se representan volutas de acanto que muy probablemente hagan referencia al árbol genealógico de la familia augusta. En la parte superior, a ambos lados de las entradas, están dispuestos cuatro paneles en los que se que representan temas mitológicos y alegorías en una especie de continuidad simbólica: la Lupercal (la cueva en la que la loba amamantó a Rómulo y Remo); Eneas sacrificando una cerda blanca; la Tellus (la madre tierra en época de paz) representada como una mujer con dos niños y la diosa Roma. Además, en los lados norte y sur, el templo posee paneles con escenas "históricas" en las que aparecen representados Augusto y procesiones de personas identificados como miembros de la familia imperial y sacerdotes. El altar propiamente dicho, dispuesto sobre tres escalones dentro del recinto, posee una representación del sacrificio ceremonial que tenía lugar allí cada año (entre las imágenes se pueden identificar las Vírgenes Vestales, el Pontífice Máximo, los Sacerdotes y los camili con el cerdo, la oveja y el toro).
mausoleo de Augusto estatua de Augusto como Sumo Pontífice
Mausoleo de Augusto
El Mausoleo de Augusto, inspirado en las grandes tumbas de los reyes griegos, fue construido por Augusto en el 29 a.C. sobre la Vía Flaminia (la estructura ha cambiado mucho con el paso de los siglos tras ser utilizada para los propósitos más variados). Hacia el exterior poseía una base de travertino de unos 12 metros de altura y una entrada orientada al sur flanqueada por dos obeliscos. La parte interna, un cilindro de 82 metros de diámetro, estaba compuesta por una serie de muros concéntricos: un primer anillo de toba, de 4,35 metros de grosor, que poseía una serie de nichos tallados; un segundo y un tercer anillo de opus recticulatum, conectados con muros radiales que daban origen a habitaciones inaccesibles y un último muro de 5 metros de grosor, en el que comenzaba un corredor que rodeaba la cella circular, situada en el centro de toda la estructura, que contenía un nicho destinado a alojar las cenizas del emperador y tres nichos destinados a alojar las cenizas de su familia.
columna de Marco Aurelio columna de Marco Aurelio columna de Marco Aurelio
Columna de Marco Aurelio
La Columna de Marco Aurelio fue erigida por el Senado entre el 180 y el 196 d.C., para conmemorar al emperador Marco Aurelio y sus campañas contra germanos y sármatas. La columna, de 29,78 m de alto (100 pies romanos), esta recubierta con relieves que representan las dos principales campañas del emperador, la del 172-173 d.C. y 174-175 d.C.
Ir arriba

EL FORO BOARIO Y EL HOLITORIUM

Descripción: el Foro Boario (mercado del ganado) y el Holitorium (mercado de verduras y hortalizas) estaban situados cerca del Tíber, por lo que la zona situada entre el Tíber y las colinas del Capitolio, el Aventino y el Palatino constituía un punto focal para el comercio desde las épocas más antiguas. De hecho, era allí donde se cruzaban dos importantes rutas comerciales: el propio Tíber, con el Portus Tiberinus creado por Servio Tulio, y la Vía Salaria, el camino de la sal, cuyo comercio, procedente de las marismas al sur del Tíber, había tenido una importancia fundamental desde época prehistórica.
templo de Portunus templo de Hércules Víctor
Templo de Portunus –Templo de Hércules Víctor
Dado que en el puerto se celebraban antiguos ritos relacionados con el comercio, a mediados del siglo VI a.C. aproximadamente se construyó una importante zona sagrada compuesta por el Santuario de Mater Matuta (diosa de la navegación) y el Santuario de Fortuna Viril. Durante el siglo IV a.C. hubo muchas restauraciones y remodelaciones de templos ya existentes, pero solo entre los siglos III y II a.C., tras completarse la conquista del Mediterráneo, comenzó una nueva fase de construcción. Relacionado con el puerto y cerca del Puente Emilio se encontraba el Templo de Portunus, que fue construido en el siglo VI a.C., consagrado al dios protector de los marineros y de los puertos. La composición actual del templo, una estructura jónica rectangular, es el resultado de una restauración llevada a cabo durante el siglo I a.C. El Templo de Hércules Víctor, conocido también como Olivarius (protector del gremio de los olearii), fue construido a finales del siglo II a.C. por el mercader M. Octavio Herreno, que probablemente se hiciera rico con el comercio del aceite. Construido en mármol casi por completo, se alza sobre un podio circular con escaleras sobre el que están dispuestas 20 columnas corintias (se trata del templo más antiguo conservado en Roma).
arco de los Argentarii arco de Juno Boca de la Verdad
Arco de los Argentarii – Arco de Juno – Boca de la Verdad
En el 203 d.C., ganaderos y banqueros conocidos como argentarii, construyeron un arco en honor a Septimio Severo; aunque más que un arco probablemente se trate de una puerta monumental que conducía al Foro Boario. Con casi 7 metros de altura, tiene dos pilares de mampostería con un arquitrabe de mármol que alojaría dos estatuas. Los pilares estaban decorados con paneles esculpidos enmarcados con pilastras con estandartes militares y volutas de acanto. Entre los pilares se pueden ver frisos con Victorias, águilas, el sacrificio de un toro y las herramientas sacrificiales. El panel más grande contiene una figura masculina de pie, identificada como el emperador Caracalla, dos soldados con un bárbaro y de nuevo Caracalla preparando una libación Dentro del arco aparecen representados Septimio Severo junto a su esposa Julia Domna, Hércules y un sabio. El Arco de las cuatro caras, conocido como Arco de Juno, fue construido en el siglo IV d.C. en honor al emperador Constantino. Presenta cuatro pilares recubiertos de mármol que soportan una bóveda de crucería, con dos hileras de tres nichos que terminan en conchas semiesféricas en la parte externa, utilizadas para contener estatuas.
Ir arriba

EL SECTOR SUR Y LA VÍA APPIA ANTICA

Descripción: "C(aius) Cestius L(uci) f(ilius) Epulo, Pob(lilia tribu), praetor, tribunus, plebis, (septem)vir epolonum” Cayo Cesto Epulo, hijo de Lucio, de la tribu Poblilia, pretor, tribuno de la plebe, septenvirato responsable de los banquetes sagrados. Esta es la inscripción que puede leerse en el monumento funerario piramidal construido por Cayo Cestio, inspirado en modelos del Egipto Ptolemaico. La pirámide, de unos 30 metros de base por 36 metros de altura, totalmente recubierta con losas de mármol, posee en el interior una cámara rectangular con bóveda de cañón, ricamente decorada con pinturas.
pirámide de Cayo Cestio Porta Maggiore Porta Maggiore
Pirámide de Cayo Cestio – Porta Maggiore
La Porta Maggiore se encuentra a 43 metros sobre el nivel del mar y, por este motivo, resulta un punto ideal para que converjan gran cantidad de acueductos como el Anio Vetus (el más antiguo), el Aqua Marcia, el Aqua Tepula y el Aqua Iulia. Si bien, en origen, constituía un monumento creado por las arcadas de los acueductos de Claudio (Aqua Claudia y Anio Novus), en el punto dónde se cruzaban la Vía Prenestrina y la Vía Labicana, fue transformado en una verdadera puerta tras ser incorporado a la muralla de Aureliano. Consta de dos arcos de travertino con pilonos en los laterales, decorados con ventanas con tímpanos y columnas corintias adosadas. En la parte superior presenta un ático dividido en tres secciones mediante dinteles, con inscripciones de Claudio y Vespaciano, donde se encuentran los canales de los tres acueductos. Justo después de la puerta se encuentran los restos de la tumba del panadero Eurysaces.

La Vía Appia fue la primera y la más importante de las vías construidas en Roma, llamada Regina Viarium por justo derecho. Fue construida en el 312 a.C. por el magistrado Appio Claudio con el objetivo de disponer de una comunicación rápida y directa entre Roma y Cápua. El trazado respondía a un concepto sorprendentemente moderno para su época ya que no tenía en cuenta los centros habitados intermedios (a los que se llegaba a través de accesos secundarios) sino solamente el camino más corto entre los dos puntos a unir. La rápida expansión de Roma en la Península propició distintas prolongaciones de esta vía: hasta Benevento en el 268 a.C. y hasta Brindisi a finales del siglo II a.C. A partir de ciertas reformas que se llevaron a cabo bajo Trajano, en el siglo II d.C., el trazado permitía unir Roma con Brindisi en 13-14 días recorriendo un trayecto de unas 365 millas (unos 540 km). Estaba empedrada con grandes lajas basálticas y tenía un ancho estándar de 14 pies romanos (unos 4,15 metros aproximadamente) suficientes como para permitir la circulación de dos carros en ambos sentidos de marcha. Cada 7 o 9 millas en los tramos más frecuentados y cada 10 o 12 millas en los tramos menos importantes se alineaban las postas para el cambio de caballo (stationes) y lugares para la restauración y el alojamiento de los viajantes (mansiones). En las proximidades de los grandes centros habitados, a ambos lados de la calzada, se producía un importante desarrollo urbanístico a partir de la construcción de grandes villas y, sobre todo, tumbas y monumentos funerarios de diverso orden.
puerta de San Sebastián Vía Appia catacumbas de San Calixto
Puerta de San Sebastián – Vía Appia – Catacumbas de San Calixto
La Vía Appia partía originalmente de la Puerta Capena ubicada en los muros republicanos del siglo IV a.C. Tras la construcción de la nueva muralla de Aureliano, en el siglo III d.C., el comienzo de la vía pasó a ser la Porta Appia, llamada puerta de San Sebastián en época cristiana debido a que los peregrinos cristianos pasaban bajo sus muros de camino a las catacumbas de San Sebastián, y el tramo inicial entre ambas puertas, de aproximadamente una milla de longitud, se incorporó al trazado urbano. Para defender a la ciudad contra las tribus germánicas invasoras, en la alta Edad Media, la Puerta de San Sebastián fue reconvertida en una fortaleza de cuatro plantas con almenas en sus dos torres gemelas y una pequeña puerta en el centro.

Las catacumbas de San Calixto toman el nombre del Papa mártir San Calixto I (217-222 d.C.) ya que, antes de su pontificado, fue su fiel custodio y administrador durante casi veinte años. Por tratarse del Cementerio oficial de la Iglesia, alcanzó una extensión considerable durante los siglos III y IV d.C. y, dado que acogía gran cantidad de sepulturas de Papas y mártires, fue uno de los más visitados entre los siglos V y IX d.C. Las galerías, que alcanzan una altura media de unos 3 metros, se extienden a lo largo de 17 kilómetros cubriendo un área de unos 12.000 metros cuadrados en cuatro niveles diferentes (alcanzan una profundidad máxima de 30 metros). La excavación de este tipo de sepulturas subterráneas era obra exclusiva de una asociación de cristianos llamados fossores (excavadores), expertos en aquella profesión. En las paredes de la complicada red de galerías se abren filas de sepulcros con forma de nicho llamados loculo (los de las filas más altas se corresponden con los enterramientos más antiguos). En ellos se colocaban los muertos, sin ataúd, simplemente envueltos en un lienzo o sábana empapado en aqua lixiva (una especie de solución de lejía). El cadáver se cubría con cal o con perfumes y, posteriormente, se cerraba el nicho con ladrillos, tejas o lápidas de mármol (junto a la tumba se colocaba una pequeña lámpara de cerámica alimentada con aceite). Otro tipo de sepulcros son los denominados arcosolios: tumbas con un arco encima (solium sub arcum) en los que la lápida de cierre estaba colocada horizontalmente encima de la tumba. Dentro de las catacumbas también se encuentran habitaciones de mayor tamaño llamadas criptas (pequeñas iglesias subterráneas) próximas a las sepulturas de los mártires.
circo de Majencio mausoleo de Cecilia Metella
Circo de Majencio – Mausoleo de Cecilia Metella
El Circo de Majencio, de 250 metros de largo por 92 de ancho, con gradas que podrían albergar unos 10.000 espectadores, posee dos torres semicilíndricas en la cabecera, una barrera central (alrededor de la cual giraban las cuadrigas) y un arco triunfal hacia el lado curvo. Desde la residencia imperial de Majencio, próxima al circo, se podía acceder directamente al palco imperial.

Cecilia Metella, hija del cónsul Q. Cecilio Metello Cretico fue esposa de Marco Craso, general de César e hijo del triunviro Craso, el hombre más rico de Roma, asesinado en el 53 a.C. Su tumba, construida entre los años 40 y 50 a.C., presenta un cuerpo cilíndrico de 11 metros de alto por 29,5 metros de diámetro revestido de travertino y un elegante friso coronado con dos cabezas de buey y guirnaldas. El papa Caetani, Bonifacio VIII, donó la tumba a su familia que la incorporó a un castillo fortificado que bloqueaba la Via Appia (desde aquí los Caetani controlaban el paso y cobraban elevados impuestos).
acueducto acueducto
Acueducto
Ir arriba

LA VILLA DE LOS QUINTILII

Descripción: esta grandiosa villa perteneció a los hermanos Sexto Quintillo Condiano y Sexto Quintillo Valerio Máximo cónsules en el 151 d.C. que, según las fuentes literarias, destacaban por su nobleza, su cultura, su habilidad militar, su riqueza y su amor fraternal. La historia de Condiano y Máximo se desarrolló en el siglo II d.C., durante el mandato de Antonino Pío, quién los tenía en gran estima. Según las fuentes literarias, el emperador Cómodo los mando asesinar en el 182-183 d.C. tras acusarlos de traición por participar en una conjura en su contra y confiscó todas sus posesiones, transformando la villa en residencia imperial.
villa de los Quintilii villa de los Quintilii
villa de los Quintilii villa de los Quintilii
El sector residencial de la villa pertenece al núcleo originario datable entorno al siglo II d.C. Destaca un amplio patio, de 36 por 12 metros, revestido en mármol blanco, con escaleras y trazas de un pórtico en uno de los lados largos. Sobre el lado meridional presenta una cisterna utilizada para la recogida del agua que alimenta un depósito que suministraba el fluido a los ambientes residenciales "privados" de la villa, en especial para las estancias de un pequeño baño de aguas termales. El sector termal de la Villa está compuesto por dos grandes salas: una meridional que se corresponde con el frigidarium, la mejor conservada desde el punto de vista del revestimiento, y otra en el sector noroeste que se corresponde con el caldarium, con una impresionante piscina de agua caliente. Entre ambas se distingue otro sector termal que coincide con el tepidarium.
Ir arriba     Volver
2006-2015Ir a InicioIr a Acerca deIr a Aviso legalIr a RSS - Novedades