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EL FORO
Descripción: "Aquí
donde ahora están los foros, hubo un tiempo en que solo
había estanques cenagosos cuyo espacio estaba ocupado
por el río desbordado. Aquel lago Curcio, que ahora es
tierra firme y sostiene los altares secos, en un tiempo no era
otra cosa que un lago. Entonces el Velabro, por donde hoy suelen
realizarse los desfiles triunfales al Circo, no era otra cosa
que sauces y cañas vacías" (Ovidio,
Fasti, VI). Como se observa en las palabras de Ovidio, la tradición
romana ha conservado de forma clara el recuerdo de la naturaleza
pantanosa que tuvo en origen el valle del Foro, una depresión
situada entre el Capitolio y el Palatino, atravesada por uno
de los muchos arroyos que desembocan en el Tíber y que
la convertían en un lugar malsano, el Velabro. Precisamente
por su carácter poco apto para el establecimiento humano,
la llanura fue utilizada entre el siglo X y el IX a.C. como
área de enterramiento, ligada a uno de los núcleos
habitados que estaban situados en las colinas que rodeaban el
valle (Palatino, Capitolio, Velia), y de cuya unificación
en la primera mitad del siglo VIII a.C. tomó forma la
ciudad de Roma. La fecha tradicional de fundación de
la ciudad (754-753 a.C.) coincide, de hecho, casi exactamente
con la agrupación de las aldeas, documentado arqueológicamente
por el abandono de las diversas zonas sepulcrales y por la creación
de la gran necrópolis común del Esquilino. Por
su parte, la necrópolis del Foro se utilizará
solamente para la deposición de los miembros no adultos
de la comunidad , que también podían ser enterrados
dentro de la población, hasta que este uso se pierda
al final del siglo VII a.C. El primer paso indispensable para
hacer posible una ocupación estable del valle del Foro
fue la canalización del Velabro, realizada mediante la
construcción de la Cloaca Máxima, una obra magnífica
que la tradición atribuye al primer rey de la dinastía
etrusca, Tarquinio Prisco. Una vez más, la coincidencia
entre los datos transmitidos por las fuentes literarias y aquellos
ofrecidos por la documentación arqueológica se
muestra casi perfecta, ya que la primera pavimentación
del Foro, realizada en tierra batida, se fecha en torno al 600
a.C. A partir de este momento, la zona, convertida en centro
de la vida cívica, será ocupada progresivamente
por edificios relacionados con las actividades políticas,
religiosas y de mercado, pero también por estatuas honoríficas
y otros monumentos conmemorativos, símbolos perpetuos
de las grandes hazañas militares y políticas de
la historia romana, y que contribuyeron a hacer del Foro el
lugar por excelencia de la memoria colectiva. En los dos extremos
de la gran plaza fueron construidos casi al mismo tiempo la
Regia, es decir, la casa del
rey, y el primer Comitium,
la sede más antigua de la actividad política de
la ciudad, nacida de la unificación realizada por Rómulo.
Después de la expulsión de los reyes (509 a.C.),
se dedicó una particular atención a la construcción
de edificios estrechamente conectados con los acontecimientos
y las nuevas instituciones de la recién creada República:
los Rostra, que era la tribuna
desde la que hablaban los magistrados y que no tomará
este nombre hasta el 338 a.C., cuando fueran fijadas sobre ella
las proas de los barcos de Ancio; el Templo de Saturno, provisto
de una gran antecámara que funcionaba como sede del Erario,
el tesoro del estado; y el Templo de los Cástores, dedicados
a los dos gemelos divinos, Cástor y Pólux, cuya
aparición milagrosa habría propiciado la victoria
romana en el lago Regillo (499 a.C.) contra la Liga Latina,
que apoyaba a Tarquinio el Soberbio en su intento de reconquistar
Roma. A partir del final del siglo IV a.C. la zona libre de
edificios del Foro Romano comenzó a llenarse de estatuas
honoríficas, como las de Lucio Furio Camilo y Gayo Menio,
que en el 338 a.C. habían derrotado a la Liga Latina
en Ancio. Todos estos, eran monumentos orientados a la exaltación
de las glorias militares individuales. Hacia mediados del siglo
II a.C. la presencia de estatuas honoríficas de magistrados
era tan agobiante que los Censores del 158 a.C., Publio Cornelio
Escipión y Marco Popilio ordenaron su levantamiento,
dejando solo aquellas que habían sido votadas directamente
por el Senado o el pueblo romano. |
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Foro |
| En
el curso del siglo III a.C., la intervención constructiva
de mayor relevancia en el área del Foro está representada
por la edificación del Macellum
(mercado) al norte de la Plaza, en el lugar donde algunos años
más tarde (71-75 d.C.) el emperador Vespasiano construirá
el Templum Pacis, la gran
plaza monumental realizada para conmemorar la victoria sobre
los judíos. Un paso posterior en la racionalización
de las funciones y los espacios se producirá en el curso
del siglo II a.C. con la edificación de las basílicas
civiles, que introducen un tipo constructivo nuevo, destinado
a convertirse en uno de los elementos más característicos
y representativos del paisaje urbano romano. Por otro lado,
los trabajos en época de Sila, que se centraron sobre
todo en la zona de la Curia y el Capitolio, enriquecieron el
lado occidental de la plaza del Foro con un extraordinario trabajo
arquitectónico: la espléndida fachada del Tabularium,
el lugar destinado a albergar los archivos públicos del
estado. En tiempos de César, la antigua plaza republicana
sufrió intervenciones radicales en la zona del Comicio,
con la demolición de la Curia
Hostilia Silana y la construcción de la Curia
Julia. La actividad edilicia de Augusto en el Foro Romano
transformó el lado corto oriental de la plaza en un espacio
orientado a la glorificación de la familia Julia, en
significativa contraposición con el lado corto occidental,
donde se encontraban la Curia, los Rostra
más antiguos y el Templo de Saturno, símbolos
todos de la tradición republicana, respecto a los cuales
el régimen augusteo se presentaba como la providencial
consecuencia. Delante del templo del Divino Julio, dedicado
al fundador divinizado de la dinastía, fue construida
una nueva tribuna para los oradores, los Rostra
ad Divi Iulii, decorados con las proas de los barcos
de Antonio y Cleopatra capturados en Actio en el 31 a.C. Además,
el templo fue flanqueado a Sur y a Norte por dos arcos conmemorativos,
uno de la victoria de Augusto sobre Antonio en Actio, y el otro
de la victoria sobre los Partos. La política constructiva
de las sucesivas dinastías imperiales añadió
elementos de prestigio al área del Foro, que después
de las intervenciones de época augustea había
adquirido el aspecto de auténtica plaza monumental. En
la línea trazada por Augusto con la construcción
del Templo del Divino Julio, fueron edificados el Templo de
Vespasiano y Tito y el templo dedicado por Antonino Pío
a su mujer Faustina muerta y divinizada en el 141 d.C., y posteriormente
consagrado al mismo Antonino tras su muerte. En el extremo occidental
de la plaza, en el punto en el cual la Vía
Sacra se bifurcaba para alcanzar las dos alturas del
Capitolio, fue erigido a principios del siglo III d.C. el Arco
de Septimio Severo, en recuerdo de las victorias del emperador
sobre los Partos, y no por casualidad en contraposición
del Arco Pártico de Augusto, que conmemoraba la recuperación
de las enseñas capturadas a las legiones de Craso en
la batalla de Carras (55 a.C.). Después de los daños
causados por el incendio neroniano del 64 d.C., que en esta
zona afectó especialmente a la ladera septentrional del
Palatino, fueron necesarias también numerosas reconstrucciones,
debido a otros incendios devastadores que dañaron muchos
edificios del Foro entre el final del siglo II d.C. y la época
bajo imperial. Por su parte los daños debidos al saqueo
de Alarico (410 d.C.) en la Basílica Julia y en la Basílica
Fulvia Emilia, se repararon en el curso de los primeros decenios
del siglo V d.C. La última actuación monumental
relevante en el Foro y sus zonas aledañas pertenece a
los primeros años del siglo IV d.C. y lleva la huella
del emperador Majencio. La larga historia monumental del Foro
Romano se cierra con la gran columna erigida en el 608 d.C.
en honor de un oscuro y sanguinario emperador bizantino, Focas,
distinguido a los ojos de la Iglesia de Roma por haber donado
al Papa Bonifacio IV el Panteón (transformado en la iglesia
de Santa María ad Mártires). |
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Basílica
Fulvia Emilia – Curia Julia |
La
Basílica Fulvia Emilia fue levantada en el 179 a.C. por
los censores Marco Fulvio Nobilior y Marco Emilio Lépido
(de cuyos gentilicios toma su nombre) y ocupó el lugar
de una construcción anterior, quizás también
de carácter público. En el curso del período
final de la República fue restaurada diversas veces por
miembros de la familia de los Aemilii, convirtiéndose
en una especie de monumento celebrativo. Los trabajos efectuados
a partir del 54 a.C. fueron financiados por César, mientras
que los del 22 d.C. tuvieron la intervención indirecta
de Tiberio. La última reconstrucción de la Basílica
corresponde a la primera mitad del siglo V d.C., tras haber
sido gravemente dañada por un incendio que ha sido relacionado
con el saqueo de Roma realizado por Alarico en el 410 d.C. Las
tres entradas a la Basílica se abrían hacia el
Sur, hacia la plaza. La estructura tiene cuatro naves: dos naves
menores en el lado norte, una en el lado sur y una central ,
más amplia que las anteriores, dotada de un piso alto
en el que se abrían grandes ventanas que servían
para iluminar el interior del edificio.
La sede del Senado levantada por César, la Curia Julia,
corresponde a un gran edificio de ladrillos, restaurado en parte
en época moderna. Los trabajos de construcción
del edificio, iniciados por César, fueron terminados
por Augusto en el año 29 a.C. Respecto a la posición
de la precedente Curia Hostilia, la nueva construcción
ocupaba un área elegida para permitir el acceso directo
al Foro de César inaugurado por el dictador en el 46
a.C., lugar este último donde, no estando todavía
disponible la nueva sede, los senadores se reunieron frecuentemente.
Parece que la costumbre de César de presidir las sesiones
del Senado desde los escalones del Templo de Venus Genitrix,
que dominaba su Foro, haya representado uno de los motivos que
llevaron a su asesinato, que, sin embargo, tuvo lugar en otra
Curia utilizada en aquellos años, situada en el complejo
construido por Pompeyo en el Campo de Marte. En su aspecto actual,
la Curia Julia es resultado de una restauración promovida
por Diocleciano para reparar los daños de un devastador
incendio declarado bajo el reino de Carino (283 d.C.). El gran
interior conserva buena parte del pavimento de época
dioclecianea, formado por placas de marmóreas con incrustaciones
de preciados mármoles policromos. En el interior de la
sala han sido colocados dos grandes relieves de mármol,
conocidos como Plutei de Trajano,
en los que se representan dos escenas referentes a las actividades
de Trajano desarrolladas en el Foro. |
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Arco
de Septimio Severo |
| El
Arco de Septimio Severo, que conmemora las victorias imperiales
sobre los Partos, fue construido en el 203 d.C. en el punto
en el que la Vía Sacra iniciaba su subida al Capitolio,
donde se desarrollaban las ceremonias finales del triunfo. El
monumento, revestido íntegramente de mármol, tiene
tres vanos (cada uno encuadrado por columnas corintias que reposan
sobre podios) y está coronado por un alto ático,
en el que todavía se puede leer la inscripción
dedicatoria. En ella, en la cuarta línea, el nombre y
la titulatura del segundo hijo de Septimio Severo, Geta, fueron
borrados y sustituidos por la fórmula “optimis
fortissimisque principibus” (a los óptimos
y fortísimos príncipes) después de su asesinato,
ordenado por su hermano Caracalla. La decoración de las
caras principales del Arco, que miran hacia el Foro y el Capitolio
respectivamente, es muy rica y elaborada. El podio de cada columna
esta decorado con figuras de soldados romanos escoltando prisioneros
Partos, mientras que a los lados de la arquivolta central hay
dos Victorias aladas con trofeos que se dirigen hacia la clave
del vano central, sobre la que aparece la figura de Marte. A
los lados de los vanos menores están esculpidas dos estatuas
que representan, probablemente, a divinidades fluviales. Por
encima de éstas corría un friso muy pequeño,
hoy apenas reconocible, en el que figuraba el cortejo triunfal
que había acompañado al emperador al Capitolio.
El espacio comprendido entre los vanos laterales y la cornisa
sostenida por las columnas está ocupado por grandes paneles
en relieve que ilustran los momentos relevantes de las empresas
militares. |
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Templo
de los Cástores – Templo de Vesta – Templo
de Antonino y Faustina – Templo de Rómulo |
El
Templo de los Cástores es uno de los símbolos
de la antigua Roma más conocidos en el mundo. De su alzado
se conservan, en el centro del lado oriental, sólo tres
grandes columnas corintias y el arquitrabe situado encima de
ellas, pertenecientes a la fase augustea del templo, reconstruido
a iniciativa de Tiberio en el 6 d.C. Esta reforma es la última
de las intervenciones edilicias testimoniadas en el edificio.
De hecho, el templo fue votado por el dictador Aulo Postumio
Albino en recuerdo de la aparición milagrosa de los Dióscuros
en el Foro para anunciar la victoria sobre los Latinos en la
batalla del Lago Regillo en el 499 a.C. Importantes restauraciones
fueron ejecutadas en el 117 a.C. por el cónsul Quinto
Cecilio Metelo Dalmácico y en el 74 a.C., en el tiempo
de la pretura urbana de Verres. Este último, como informa
Cicerón en detalle, encontró el modo de conseguir
para sí una gran cantidad de dinero en la contratación
de trabajos de hecho inútiles.
El Templo de Vesta, con su característica forma redonda,
fue muchas veces destruido en el curso de los incendios causados
precisamente por el fuego que se conservaba de forma escrupulosa
en su interior. Los restos hoy visibles pertenecen a la reconstrucción
emprendida por la mujer del emperador Septimio Severo, Julia
Domna, después del incendio declarado en el 191 d.C.
La forma del templo sigue la tomada por el edificio después
de la destrucción radical posterior al incendio neroniano
del 64 d.C., que modificó además la orientación
de toda la zona del Atrium Vestae,
alineándolo con el eje principal del Foro. En el interior
del edificio sagrado no estaba colocada, como era norma, la
estatua de la divinidad, que, sin embargo, era simbolizada por
el fuego perpetuo. Las fuentes informan de la existencia de
un rincón llamado penus Vestae,
el lugar más recóndito de todo el complejo, accesible
solo a las Vestales, en el que se conservaban objetos de particular
antigüedad y veneración. Entre éstos estaba
el Paladio, la pequeña
imagen de Minerva que según la tradición Eneas
había traído al Lacio.
El óptimo estado de conservación del Templo de
Antonino y Faustina se debe a su transformación en la
iglesia de San Lorenzo in Miranda, que entre los siglos VII
y VIII ocupó su cella.
La fachada está compuesta por seis columnas con fuste
y capiteles corintios de mármol en la parte frontal y
dos columnas en cada uno de los lados largos. La gran inscripción
esculpida en el arquitrabe del pronaos recuerda que el templo
fue dedicado por el Senado a la pareja imperial divinizada.
En realidad se trata de una nueva dedicación, ya que
el edificio había sido construido por Antonino Pío
en memoria de su mujer.
El Templo de Rómulo ha llegado casi intacto hasta nuestros
días gracias a que fue transformado en el vestíbulo
de la iglesia dedicada a los santos Cosma y Damiano en el siglo
VI d.C. Este templo se considera, en general, un monumento erigido
a la memoria del hijo del emperador Majencio, muerto en edad
infantil durante los primeros años del siglo IV d.C. |
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Casa
de las Vestales |
| La
Casa de las Vestales, restaurada muchas veces entre época
de Nerón y Septimio Severo, está organizada en
torno a un patio porticado en los cuatro lados, con estanques
y fuentes, uno de los cuales fue posteriormente transformado
en una especie de parterre octogonal. En el lado largo meridional,
de frente a la entrada, se disponen estancias que, por los objetos
encontrados en ellas, han sido identificadas como el horno,
un pequeño molino y la cocina. Un tramo de escaleras
en el centro del pórtico conducía al piso superior,
donde probablemente estaban las habitaciones de las Vestales
y numerosos baños calentados por tubos realizados en
los intersticios de los muros. En el pórtico occidental
se abre un gran espacio, flanqueado, a su vez, por tres habitaciones
a cada lado: la estancia definida convencionalmente como tablinum
(salón) era sin duda el lugar más importante de
todo el complejo. El pórtico septentrional del patio
está ocupado casi completamente por pedestales de mármol
sobre los que se han colocado algunas de las estatuas femeninas
halladas durante las excavaciones. Las mujeres representadas
están envueltas estrechamente en amplios mantos en una
posición que se corresponde bien con el estado virginal
de las Vestales. Efectivamente, las estatuas eran retratos de
Vestales Máximas, las sacerdotisas que estaban al frente
del colegio sacerdotal. A ellas se referían las inscripciones
de los pedestales, que celebraban sus virtudes y la gran competencia
con la que desempeñaban las tareas. |
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Arco
de Tito |
| El
Arco de Tito fue construido en memoria del emperador por el
Senado y el Pueblo de Roma, después de su muerte, sucedida
en el 81 d.C. La decoración más notable del monumento
es la situada en el interior del arco. El techo de la riquísima
bóveda presenta en el centro la imagen de Tito que está
siendo transportado al cielo por un águila (en alusión
a su divinización después de la muerte), mientras
que en los lados están los paneles que representan los
momentos pertenecientes al triunfo judaico. El panel de la izquierda
muestra a un grupo de personas que llevan las trompas de plata
y el candelabro de siete brazos, los objetos más significativos
del botín obtenido en la conquista de Jerusalén.
Junto a éstos, otros sirvientes llevan carteles en los
que estaban probablemente escritos los nombres de las ciudades
conquistadas. El panel de la derecha presenta en el centro la
cuadriga sobre la cual está Tito precedida por la diosa
Roma que aguanta los bocados del caballo. A espaldas del emperador
se encuentran una Victoria y dos figuras masculinas, un joven
con el torso desnudo y un anciano vestido con toga, que han
sido identificados respectivamente como las personificaciones
del Pueblo y el Senado de Roma. |
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arriba |
EL
PALATINO Descripción:
"El ígneo Sol estaba
situado en el cielo a mitad de su recorrido, cuando (Eneas y
sus compañeros) avistan a lo lejos los muros, la colina
y los techos extraños de las casas, que ahora el poder
de Roma ha igualado con el cielo; en aquel entonces, pobres
bienes de Evandro" (Virgilio, Eneida, VIII). La
leyenda virgiliana de Eneas, huido de Troya y acogido por el
viejo rey Evandro que habitaba sobre el Palatino con los suyos,
desterrados de Arcadia, ha sido considerada durante bastante
tiempo una reconstrucción erudita. En verdad, ésta
no sólo respeta la idea que tenían los romanos
sobre su origen, sino que también, sorprendentemente,
hace referencia a una realidad que las excavaciones han confirmado
en un cierto sentido. Hoy se sabe que el Palatino había
sido frecuentado desde el Paleolítico Medio, pero un
hecho todavía más importante es que se puede afirmar
que ya a lo largo del siglo IX a.C., es decir, un siglo antes
que Rómulo fundase Roma según la tradición,
había comenzado la utilización y posteriormente
la ocupación estable de la colina.
La colina del Palatino, privilegiada por su posición
aislada y su amplitud visual, se eleva a oriente del valle del
Tíber y presenta una cima central, el “Palatinum”
cuyo vértice, colocado aproximadamente a 50 m sobre el
nivel del mar, ha sido localizado en el área del Templo
de la Magna Mater. Por el contrario, las pendientes meridionales
de la colina, en dirección al Velabro y al Circo Máximo,
tomaron el nombre de Cermalo, en un tiempo Germano, derivado
de la leyenda del descubrimiento de la cesta con los gemelos
Rómulo y Remo, que fueron denominados por este hecho
“germanos” (Plutarco,
Vida de Rómulo). En fin, una colina primero y otra segunda
altura después, la de la Velia, separaban el Palatino
del Esquilino. |
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Palatino |
La
etimología del nombre es incierta y muy discutida; la
mayor parte de los autores antiguos (Dionisio de Halicarnaso,
Livio, Plinio, Solino y otros) hacen derivar el término
Palatinum de Pallantion,
ciudad de la Arcadia desde la cual Evandro habría llegado
a Italia. Siempre relacionada con la misma leyenda, surge otra
etimología: de Pallante,
progenitor o hijo de Evandro según algunos, o hijo de
Hércules y Lavinia, a su vez hija de Evandro, según
otros. Varrón, Festo y otros vinculan, sin embargo, el
Palatinum con la diosa Pales,
protectora de los pastores, honrada en las Palilia
del 21 de abril, día de nacimiento de Roma. Según
la tradición, la ciudad primitiva estaba circundada por
murallas, aunque también se discuten las dimensiones
de su perímetro, confundido frecuentemente en las fuentes
con el de la Roma Cuadrada. Plinio en su Historia Natural atribuye
al Palatino tres puertas (hoy desaparecidas): la Puerta
Mugonia, denominada así por el mugido de los bueyes
que pasaban por ella, también llamada vetus
porta palatii, daba acceso al Palatino desde la Vía
Sacra (Dionisio de Halicarnaso). La Puerta
Romana o Romanula era
designada así por los sabinos, porque a través
de ella llegaban a Roma. Varrón la coloca junto a la
Vía Nova, donde surgía el sacellum
Volupiae, mientras Festo la pone en la parte baja de
la cuesta de la Victoria (ambos autores aluden a la presencia
de gradus o escalones en las
inmediaciones). La localización del tercer acceso debe
ponerse en conexión con las Scalae
Caci, indicadas por Solino como uno de los límites
de la Roma Cuadrada. En el período comprendido entre
los siglos IV y I a.C., la historia del Palatino permanece en
muchos aspectos oscura, ya que las únicas noticias hacen
referencia a la construcción de templos. Evidentemente
los lugares de la leyenda romúlea confieren a la colina,
desde la época más antigua, un carácter
sobre todo religioso. El Templo de la Victoria, cuya fundación
es atribuida por Dionisio a Evandro, ha sido identificado recientemente.
Fue dedicado en el 294 a.C. por Lucio Postumio Megelo, quizás
en el área de un precedente lugar de culto a la diosa.
En el 191 a.C., siempre sobre la cúspide del Palatino
y al oeste del de la Victoria, fue dedicado el Templo de la
Magna Mater Cibeles, después de que los Libros Sibilinos,
consultados durante el curso de la segunda guerra púnica,
hubieran prescrito que fuese transportada a Roma desde Pesinunde
la imagen anicónica de la diosa, constituida por una
piedra negra. Tal fue la importancia histórica y religiosa
adquirida por el Palatino, que durante el curso de la época
republicana se convirtió en el lugar privilegiado de
residencia para la clase dirigente romana. Tener una casa sobre
esta colina era la ambición de todos los personajes con
proyección y los terrenos se vendían a precios
altísimos. A finales de la República Augusto decidió
establecer su morada en el Palatino, que estaba casi completamente
ocupado por lujosas domus.
Los Octavii, la familia paterna de Octavio, ya poseían
una pequeña propiedad sobre las laderas de la colina,
hacia la Velia, en el lugar llamado ad
capita bubula, donde Augusto había nacido. El
mismo Octavio, con anterioridad, había habitado por encima
de las Scalae Anulariae, en
las inmediaciones del Foro, en la casa que perteneció
al orador Calvo.
Augusto, en el 23 a.C., poco después de haber asumido
la tribunicia potestas vitalicia,
decidió establecer su residencia en el Palatino, adquiriendo
la casa del orador Hortensio que se convirtió en el primer
núcleo de su propiedad. La elección del lugar
sobre la cumbre del Cermalo, en proximidad a la Casa de Rómulo
y a los lugares sagrados de la fundación de Roma, estuvo
motivada, además del vínculo de Octavio con la
zona dónde había nacido, por el deseo de reavivar
en el espíritu de los romanos el culto a sus orígenes.
Siguiendo el ejemplo de Augusto, su sucesor Tiberio eligió
el Palatino como sede para su residencia (su nombre permanece
ligado al de la Domus Tiberiana).
A el siguió Calígula, que agrandó el palacio
de Tiberio hasta el Foro, en contacto con el Templo de los Dióscuros.
Si bien nada se sabe acerca de actividades edilicias del emperador
Claudio; con el emperador siguiente, Nerón, las dimensiones
de la arquitectura, los criterios constructivos y la misma organización
urbanística del área sufrieron grandes cambios.
La obra de Nerón sobre el Palatino se inició con
la construcción de la Domus
Transitoria. Después de su destrucción,
debida al incendio del 64 d.C. el emperador proyectó
y edificó una nueva e inmensa mansión, la Domus
Aurea. Quienes desarrollaron una transformación
todavía más radical de la colina fueron los Flavios.
el vasto proyecto de Domiciano, que fue llevado a la práctica
por su arquitecto Rabirio, rellenó el valle entre el
Palatinum y el Cermalo y, sobre las construcciones precedentes,
edificó una suntuosa y amplia casa que Marcial llamó
Parrhasia y que tomó
el nombre de Palatium. |
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Domus
Flavia |
| El
palacio está constituido por tres partes: la Domus
Flavia, la parte pública y de representación
(al oeste); la Domus Augustana,
la parte residencial privada del emperador (en el centro) y
el Estadio (al este). Estaba
realizado íntegramente en ladrillo y todo lo que queda
consigue ofrecer una idea de la grandeza de las proporciones,
la habilidad técnica de los constructores y la variedad
planimétrica de la construcción, sobre todo en
la parte privada, allí donde era más fácil
alejarse de los esquemas tradicionales. |
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Domus
Augustana |
| El
palacio provocó gran admiración, como atestiguan
los escritores del momento, sobre todo Estacio, Marcial y Plutarco,
que han dejado admirables descripciones de los refinados ornamentos
de la construcción, de la policromía de los mármoles
empleados para las columnas y los revestimientos parietales
y pavimentales, y de los espléndidos estucos de los techos.
Marcial en particular describe el palacio como "una
de las cosas más bellas del mundo, una gran mole colosal
compuesta de casi siete montes uno sobre el otro, hasta tocar
el cielo, al cual sólo era semejante, mientras era bastante
inferior al señor que habitaba". |
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Estadio
Palatino |
| No
parece que los emperadores Trajano y Adriano hayan habitado
alguna vez de forma permanente sobre el Palatino, pero los trabajos
edilicios de éste último sobre la colina debieron
ser bastante intensos, ya que en casi todos los monumentos se
encuentran fases adrianeas. Después de Adriano se documenta
una fase de inactividad de casi un siglo. Con Septimio Severo
se inició un período de vivaz actividad constructiva.
A este emperador parece que se debe la edificación de
las grandes termas, con una serie de arcadas en dos órdenes
que alargaron el plano de la colina hacia el sur, hasta casi
fundirse con los graderíos del Circo Máximo. Un
gran palco se abría al Circo Máximo, desde dónde
la familia imperial podía disfrutar cómodamente
de los espectáculos, con unos 250.000 espectadores a
sus pies. Después de Septimio Severo, ningún otro
trabajo edilicio verdaderamente importante fue desarrollado
sobre el Palatino, por otra parte congestionado de edificios.
Una única excepción fue el Templo de Heliogábalo,
construido sobre la terraza oriental hacia el Coliseo (en su
construcción, dedicada al Sol, fueron reunidos todos
los objetos más sagrados de Roma). Con el traslado de
la sede imperial a Constantinopla bajo Constantino, se inició
la decadencia del Palatino que, sin embargo, permaneció
como residencia imperial y sede de representación de
los emperadores de Oriente. |
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EL
VALLE DEL COLISEO Descripción:
"Bárbara Menfis calla
las maravillas de las pirámides. Asirio, no elogies el
esfuerzo de Babilonia. Ni que los jonios afeminados sean alabados
por su Templo de Diana, y el altar hecho de cuernos tenga el
olvido en Delos. Ni que los Carios exalten con desmedidas alabanzas
el Mausoleo erigido en el cielo vacío. Ante el Anfiteatro
de César cada humana fatiga cede, la fama celebrará
una obra en lugar de las otras" (Marcial, Espectáculos,
I). La construcción del Anfiteatro Flavio, denominado
comúnmente Coliseo, fue iniciada por Vespaciano y llevada
a término por Tito en el 80 d.C. con una solemne inauguración,
prolongada durante cien días consecutivos, de la que
permanece el recuerdo en los textos antiguos. |
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Anfiteatro
Flavio “Coliseo” |
| Como
monumento gigantesco a los juegos gladiatorios, muy populares
en el mundo romano, dirigido a celebrar la magnificencia de
los emperadores que lo habían ideado, el Coliseo representa,
ciertamente, el más ambicioso y demagógico proyecto
político de la familia Flavia. De hecho, por primera
vez, Roma fue dotada de una estructura a la altura de sus juegos,
celebrados anteriormente en el edificio provisional de madera
construido por Nerón en el Campo de Marte, después
que el incendio del 64 d.C. hubiese destruido el anfiteatro
de Tito Estatilio Tauro, el primero que se recuerda en la capital.
En el transcurso del Imperio, el Coliseo tuvo numerosas restauraciones,
después de incendios y terremotos. Están documentadas
las intervenciones de Antonino Pío, Heliogábalo
y Severo Alejandro, ésta última con posterioridad
a un desastroso incendio en el 217 d.C., y todavía otras,
recordadas por epígrafes, a continuación del terremoto
del 443 d.C. Después del 523 d.C. no se tienen más
noticias de espectáculos: se produjo entonces una fase
degradación y ruina progresiva, que en poco tiempo transformó
el monumento en una cantera de materiales de construcción.
El alzado del anillo exterior se articula en cuatro órdenes
arquitectónicos con una altura total de cerca de 49 m.
Los tres primeros están constituidos por ochenta arcadas,
encuadradas por semicolumnas con capiteles toscanos en el primer
orden, jónicos en el segundo y corintios en el tercero.
EL cuarto orden está dividido por pilastras corintias
en ochenta recuadros, con cuarenta ventanas a intervalos. La
decoración externa del ático, como recuerda un
texto tardío y como confirman algunas monedas de la edad
de Tito, estaba formada por clipea
o escudos colgados a intervalos regulares entre las ventanas.
En el interior de cada recuadro había tres ménsulas,
correspondientes a otros tantos orificios en la cornisa, que
servían para sostener las vigas de madera del velarium.
Se trataba de una tela gruesa, quizás dividida en gajos,
necesaria para la protección del público contra
el sol y la lluvia, y que era movida por una unidad especial
de marineros de la flota de Miseno, en Campania. A los cuatro
órdenes externos corresponden en el interior los diversos
sectores de las gradas. Mientras que los dos accesos monumentales
en el eje menor, reservados a las autoridades políticas,
conducían a dos púlpitos centrales, una serie
de recorridos obligados, repetidos de forma simétrica
y constante en cada uno de los sectores del graderío,
llevaba al resto del público a los puestos asignados.
Las entradas del gran público estaban señaladas
por números sucesivos, incisos encima de las arcadas
y coincidentes con el número distintivo que llevaban
los billetes de ingreso. En el primer sector, constituido por
amplios rellanos sobre los que se disponían los subsellia
o asientos, estaba el podio reservado a los senadores. Evidentemente,
la cercanía a la arena favorecía la visión
de los espectáculos, pero aumentaba el riesgo para los
asistentes ilustres. Este riesgo fue eliminado con la construcción
de un alto y robusto parapeto a lo largo del borde del podio.
Entre el muro del podio y el borde de la arena había
una galería de servicio cubierta, donde se abrían
veinticuatro nichos. El complejo sistema de acumulación
y canalización de las aguas induce a creer que antiguamente
éstas funcionaban como letrinas. Al segundo sector del
graderío o maenianum primum,
que consta de ocho escalones de mármol, se accedía
a través de rampas. Otras rampas, mucho más empinadas,
conducían al tercer sector o maenianum
secundum, posteriormente dividido en dos alturas: imum
y summum, que era la zona
más repleta de asientos. El último sector, colocado
en coincidencia del cuarto orden externo, estaba formado por
estructuras de madera (maenianum
summus in ligneis) y coronado por un pórtico de
ochenta columnas de mármol. El complejo sistema de rampas
y pasadizos permitía un alojo y un desalojo ligero del
público, pero sobre todo, garantizaba el respeto de la
distribución de los sitios, establecida rígidamente
y articulada por clases sociales. A la arena se accedía
a través de dos entradas situadas en coincidencia con
el eje mayor, denominadas Porta Triunphalis
y Porta Libitinaria respectivamente:
la primera, situada al oeste, era utilizada por los gladiadores
para entrar en escena; la segunda, al este, era por la que salían
los cuerpos sin vida de los mismos (de hecho, en Roma, Venus
Libitina era la diosa protectora de los sepulcros, venerada
en un bosque sagrado relacionado con la necrópolis del
Esquilino). Desde ambas puertas, siguiendo empinadas escaleras,
se llegaba a los subterráneos, dónde se encontraban
los animales y los instrumentos necesarios para los juegos.
Las estructuras hipogeas estaban divididas en cuatro cuadrantes,
resultado del cruce de los dos pasillos correspondientes a los
ejes mayor y menor. En ellos se abrían una serie de corredores
paralelos, rectilíneos y curvilíneos, así
como habitaciones. La necesidad de elevar a la superficie aparatos
escénicos complejos y pesados, que se realizaba mediante
sistemas articulados con contrapesos y planos inclinados, está
documentada por agujeros todavía visibles en la pavimentación
de los corredores, usados antiguamente para sujetar los contrapesos
que ponían en marcha las grúas. El pasillo central
continuaba por debajo del ingreso oriental, y comunicaba los
subterráneos del Coliseo con el Ludus
Magnus, el vecino cuartel de los gladiadores. |
|
|
Arco
de Constantino |
| El
Arco de Constantino, situado sobre la calzada romana recorrida
por los triunfos, en el tramo comprendido entre el Circo Máximo
y el Arco de Tito, es el arco honorífico más grande
llegado a nuestros días, y representa una síntesis
preciosa de la propaganda ideológica de época
constantiniana. El arco celebra el triunfo del emperador Constantino
sobre Majencio, acaecido el 28 de octubre del 312 d.C. en la
batalla de Puente Milvio. Como se deduce de la inscripción
situada sobre el vano central, el monumento fue solemnemente
dedicado por el Senado al emperador en recuerdo de aquel triunfo
y en ocasión de las decennalia del Imperio. El texto
dice: "Al emperador César
Flavio Constantino Máximo Pío Félix Augusto,
puesto que por inspiración divina y gran sabiduría,
con su ejército y con justas armas ha vengado al estado
del tirano (Majencio) y de su facción, el Senado y el
Pueblo de Roma dedicaron el arco decorado con escenas de representaciones
triunfales". La decoración en placas de mármol
con relieves, que embellece los tres vanos, fue ideada y realizada
en época constantiniana según un programa unitario,
utilizando sobre todo materiales tomados de otros monumentos
imperiales (de la época de Trajano, Adriano y Marco Aurelio),
dibujando, con el acercamiento de diversos episodios de la historia
del Imperio, un cuadro preciso de la propaganda imperial. |
|
Domus
Aurea |
| "En
ese lugar, todas las cosas estaban cubiertas de oro":
con esta eficaz fórmula Suetonio resume una utopía
que Nerón convirtió en realidad, la Domus
Aurea. Nerón no había sido el primero en
plantearse el problema de crear una residencia oficial para
el emperador; se trataba de una necesidad política que
estaba en primer lugar, por encima de la vanidad o la pasión
por el lujo: efectivamente a Roma llegaban monarcas extranjeros,
aliados o vasallos, muchos de los cuales estaban acostumbrados
al estilo de vida de los reinos helenísticos y orientales.
En estos modelos principescos se inspiraba ideológicamente
el proyecto que comprendía pabellones sumergidos en la
vegetación, llenos de toda clase de delicias rurales,
promoviendo la comunión entre el hombre y la naturaleza
(se decía que Nerón había logrado llevar
el campo al corazón de la ciudad y que sus selvas de
bestias evocaban los paraísos de los reyes persas). Roma
domus fiet Veios migrate Quirites si non et Veios occupat ista
domus !. Este célebre epigrama, que indica que
Roma se convertía en una única casa: "Emigren
a Veyos Quirites, siempre y cuando esta casa no llegue a ocupar
también Veyos", da una idea del malhumor popular
debido a la pérdida de una buena parte del sector urbano
sur-oriental, más de 80 hectáreas, después
del incendio del año 64 d.C. Para construir esta edificación,
que se extendía por casi 370 metros de este a oeste,
se modificó la orografía de la colina, practicando
un corte artificial donde poder colocar la platea de los cimientos.
Sobre el lado oeste se levantó un altísimo muro
de contención, mientras que sobre el lado norte se abrieron
dos largos criptopórticos que tenían una doble
función, proteger los recintos de la humedad de la tierra
de la parte posterior y facilitar y aislar al mismo tiempo el
paso del personal de servicio. Probablemente lo que actualmente
se conserva de la domus sea
la parte trasera del complejo, cuya parte delantera se extendería
directamente sobre la cumbre de la colina, articulándose
con pabellones y jardines. La planta estaba estructurada según
los puntos cardinales y predominaba un alto sentido de simetría
entre las partes. Se creó una organización de
los ambientes alrededor de dos patios pentagonales que servían
de empalme entre el lado oriental, la magnífica localidad
representativa, y el occidental, dónde se localizaba
el conjunto de dependencias privadas del emperador. Todos los
ambientes, carentes de puertas, de servicios y de calefacción,
debían tener una función de entretenimiento para
el emperador y sus huéspedes, en un rico marco de bellezas
naturales y obras de arte. El emperador se nutría de
los reflejos de Febo Apolo en un templo de palacio consagrado
a la Fortuna, construido con un raro alabastro fosforescente,
extraído en Capadocia, de modo que, como cuenta Plinio,
"gracias a la piedra, en su
interior, había una claridad como si fuera de día". |
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Termas
de Trajano |
| Si
bien los tres emperadores de la anarquía intentaron permanecer
fieles a sus antecesores, la dinastía Flavia, que quería
deshacerse rápidamente de la incómoda herencia
asociada a la concepción absolutista del poder de Nerón,
se embarcó en una política de restitución
para el uso público de los inmensos espacios que de forma
poco feliz se habían convertido en privados. Vespaciano,
por ejemplo, hizo secar la voluptuosa laguna del palacio para
construir el primer Anfiteatro estable de Roma y, al que por
ironías del destino, el pueblo llamó Coliseo,
por la colosal estatua de Nerón, que como un Sol
Invictus, se había quedado a un costado. Después
del terrible incendio del 104 d.C. Trajano, siguiendo los consejos
de Apolodoro de Damasco, quiso fundar sus termas sobre las sólidas
estructuras neronianas ya despojadas hacía tiempo de
los mármoles y las fabulosas obras de arte. De esta manera
los recintos, ahora subterráneos, de la domus
fueron utilizados como pasajes y alojamiento para el personal
de servicio y como depósito de leña con la que
se calentaba el agua del caldarium. |
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LOS
FOROS IMPERIALES Descripción:
entre los siglos II y I a.C. el espacio del antiguo Foro Republicano
estaba saturado de antiguos templos y, por tanto, se mostraba
totalmente inapropiado tanto para las exigencias administrativas,
como para las exigencias de representación de una ciudad
que se había convertido en capital de un vasto Imperio.
La necesidad de nuevos espacios públicos y la concentración
de poderes en manos de Julio César permitió la
construcción del primer Foro alternativo al Republicano. |
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Templo
de Venus Genetrix en el Foro de César – Templo
de Mars Ultor en el Foro de Augusto |
| A
estas labores constructivas siguieron las intervenciones de
Augusto, Vespaciano, Domiciano y Trajano en un período
que abarca desde el 46 a.C. al 113 d.C. Estos nuevos Foros presentaban
una organización axial y homogénea de los espacios
y constituían un conjunto arquitectónico unitario
aislado del resto de la ciudad, articulado en cinco plazas porticadas,
que cumplía funciones de propaganda política,
administrativas, judiciales y de culto. Por los autores antiguos
y por las excavaciones arqueológicas se sabe que los
Foros Imperiales se construyeron en áreas que, en su
mayoría, habían sido ocupadas en época
republicana por viviendas, tiendas y mercados. La inauguración
del Foro de César o Forum
Iulium se realizó en el 46 a.C. (mientras las
obras aún se estaban acometiendo), en ocasión
de los festejos del triple triunfo de César en las Galias,
Egipto y África. El Foro se mostraba como una gran plaza
rectangular (150 x 75m) empedrada de travertino y circundada
en tres de sus lados por un pórtico de dos naves, construido
sobre tres peldaños, pavimentado en mármol blanco.
Las estatuas de César, la escenografía de la ceremonia
inaugural y lo sucedido en el 44 a.C., cuando el dictador escandalizó
a los senadores al recibirlos sentado en el centro del podio
de su templo de Venus Genetrix (Suetonio, Vida de los Césares),
muestran lo inusual del programa del dictador que, aunque estaba
en polémica póstuma con Pompeyo, actuaba como
un soberano helenístico, utilizando el nuevo Foro ciudadano
como monumento privado. El aspecto actual de Foro de César
responde a distintas restauraciones realizadas bajo Domiciano,
Trajano y Diocleciano, esta última para reparar los daños
provocados por un incendio en el 283 d.C. La noche anterior
a la batalla de Farsalia contra Pompeyo, en el 48 a.C., César
juró construir un templo en honor a Venus y, tras la
victoria, el templo fue construido y consagrado a Venus Genetrix,
madre de Eneas y progenitora mítica del linaje de los
Iulii. El Templo estaba situado al fondo del lado ancho que
carecía de pórtico (sin ocupar la plaza como sucedería
en los siguientes foros); una posición extremadamente
escénica basaba en los modelos helenísticos de
templos dedicados a soberanos deificados. El Foro de Augusto
o Forum Augusti se consagró
en el año 2 a.C., cuando Augusto fue galardonado con
el título de pater patriae,
si bien el Templo de Mars Ultor o Marte vengador ya había
sido construido y consagrado en el año 42 a.C., en cumplimiento
de la promesa que realizó Augusto antes de a batalla
de Filippi (contra Bruto y Craso, los asesinos de César).
El Foro estaba en posición perpendicular al Foro de César,
con el que tuvo en común el respeto por los principios
axiales, la simetría y el aspecto de una plaza porticada
con el templo colocado en el lado ancho (se pretendía
indicar una cierta continuidad política). El Templo de
Mars Ultor, apoyado en muro del fondo del Foro, era un períptero
con ocho columnas de mármol en la fachada y otras ocho
en los laterales dotadas de elegantes capiteles corintios. La
cámara de la cella
tenía dos filas de columnas próximas a las paredes,
con capiteles decorados con dos caballos alados. En el ábside
se encontraba la estatua de Marte, famosa por sus varias copias,
y las insignias de las legiones romanas restituidas a Augusto
por los Partos en el 20 a.C. El templo estaba muy relacionado
con la guerra: el Senado decidía las guerras y los triunfos,
los generales vencedores depositaban sus insignias triunfales
y de aquí partían los magistrados con mandos en
las provincias (la alusión original de la venganza contra
los asesinos de César se había extendido a una
amplia represalia contra todos los enemigos de Roma). |
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Basílica
Ulpia del Foro – Columna de Trajano – Mercados
de Trajano |
| Construido
tras la victoria en las campañas dacias (101 al 106 d.C.)
el Foro de Trajano, Forum Traiani
o Forum Ulpium, el último
Foro del período imperial, fue consagrado en el 112 d.C.
(la columna un año después). Los trabajos realizados
por el arquitecto Apolodoro de Damasco, que involucraron la
prolongación del área monumental hacia el Campo
Marzio, parte del Foro de César e incluyeron el sacrificio
de un ábside del Foro de Augusto, crearon el espacio
apropiado para un monumento impresionante por sus dimensiones.
A diferencia de los demás Foros, el espacio que se brindó
a la exaltación del emperador (enterrado en la columna
y representado en una numerosa cantidad de estatuas) fue mayor:
sus hazañas bélicas representadas en la decoración
de la columna, los relieves con armas, las inscripciones con
los nombres de las legiones de la Dacia, estatuas de prisioneros,
etc. El tipo de mensaje indica una clara implicación
en el discurso político de toda la administración
imperial, en la que el elemento militar tenía un gran
peso. No es una casualidad que la galería con estatuas
honorarias se representaran eminencias de la época y
no hombres ilustres del pasado, como en el Foro de Augusto.
La Columna Trajana, de 29,78 m de alto (100 pies romanos), era
la tumba del emperador (celebrado como héroe) y de su
esposa Plotina: una puerta visible en el lado sureste del basamento
cuadrangular permitía el ingreso al interior de la columna
donde se hallaban la cámara sepulcral con la urna de
oro que contenía las cenizas de Trajano y una escalera
en espiral, esculpida en el mármol e iluminada por pequeñas
ventanas, que conducía a la parte más alta. El
friso esculpido en bajorrelieve se envuelve en espiral 23 veces
alrededor del fuste de la columna, narrando las vicisitudes
de las guerras dacias (la columna reunía, en un único
y original monumento, a las tradicionales columnas honorarias
y funerarias). Los 200 metros de relieves representan en 155
escenas las dos guerras contra los dacios, respetando la secuencia
cronológica de los eventos y los hechos principales e
indicando, a su vez, muchos detalles topográficos como
ríos, puentes y ciudades. Sin embargo, no se debe confundir
el friso con una verdadera y auténtica “historia”
de la guerra con imágenes ya que la narración
se desarrolla combinando la ilustración de operaciones
militares reales con la representación de escenas ejemplares,
solo en apariencia “auténticas”, para hacer
alusión a los valores universales implícitos (por
ejemplo las escenas de sacrificio servían para mostrar
la devoción del emperador y las de deforestación
o de construcción muestran la difusión de la civilización
romana en un paisaje bárbaro). Los relieves también
son precisos en la descripción de las armas y armaduras
de los soldados romanos y sus tácticas militares. Los
Mercados de Trajano formaban parte del proyecto del Foro y son
obra del mismo arquitecto, Apolodoro de Damasco. Se trata de
un complejo unitario que servía como apoyo para regularizar
la parte posterior de la colina del área monumental,
destinado a múltiples actividades, en su mayoría
de tipo administrativo y comercial. |
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LAS
TERMAS DE CARACALLA Descripción:
concebidas probablemente por Septimio Severo, las Termas fueron
inauguradas en el 216 d.C. durante el reinado de su hijo, Marco
Aurelio Antonino Bassiano, llamado Caracalla. Estaban situadas
en la XII regio (piscina pública),
en la parte meridional de la ciudad, que fue embellecida y monumentalizada
por los Severos con la Vía
Nova, trazada por Caracalla y que llevaba a las nuevas
Termas, y con el Septizodium,
un grandioso ninfeo de varios
pisos similar a la escena de un teatro helenístico, realizado
por Septimio Severo en las laderas sur-occidentales del Palatino
y que actuaba como fachada monumental al inicio de la Vía
Appia. La Historia Augusta,
en la Vida de Caracalla, informa
que el emperador construyó "thermas
eximias et magnificentissimas" pero se sabe, por
otros autores, que éstas fueron completadas, en sus pórticos
y en parte de su decoración, por sus sucesores Heliogábalo
y Severo Alejandro, y por tanto se pueden considerar terminadas
en el 235 d.C. Fueron restauradas por Aureliano, después
de un incendio, y por Diocleciano, que realizó trabajos
en el acueducto (aqua Antoniniana),
el que tomó de él el nombre de
forma Iobia. Constantino modificó el caldarium
con un ábside semicircular, dejando testimonio de su
intervención en una inscripción conservada en
los subterráneos del edificio. Las Termas funcionaban
excelentemente en el siglo V d.C., como testimonian las palabras
de Polemio Silvio, que las cita como una de las siete maravillas
de Roma, famosas por la riqueza de su decoración y las
obras que las embellecían, y de Olimpíodoro, que
habla de su grandiosidad (la cifra total de asistentes puede
ser calculada entre 6.000 y 8.000 visitantes al día).
Las Termas estuvieron en activo sólo tres siglos, ya
que fueron abandonadas definitivamente después del 537
d.C., con posterioridad al asedio de Roma a manos de Vitigia,
rey de los Godos, que rompió los acueductos para tomar
la ciudad. En aquel momento el complejo termal perdió
también importancia a causa del peligro de su posición,
demasiado periférica respecto al centro, dónde
se fueron concentrando los habitantes por miedo a los invasores.
Llegaron así los años del olvido, en los cuales
quizás el monumento fue utilizado como cementerio de
los peregrinos que enfermaban durante el viaje a Roma. |
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Termas
de Caracalla |
| Las
Termas ocupan una superficie rectangular de 337x328 m. Su edificación
fue un gran trabajo de ingeniería: para construir la
plataforma y eliminar el desnivel entre la colina del Pequeño
Aventino y el valle de las Camenas, se proyectó la realización
de tres grandes terrazas en pendiente gradual, que en la parte
más septentrional estaba compuesta por arcos de ladrillo,
y que al mismo tiempo constituían la base de la plataforma
y los subterráneos para los servicios. Se ha calculado
que en la construcción del edificio trabajaron 9.000
operarios al día durante cerca de cinco años.
Había al menos 252 columnas, 16 de las cuales tenían
más de 12 metros de altura. El abastecimiento hidráulico
estaba asegurado por el acueducto mandado construir por Caracalla
como derivación del Aqua Marcia,
enriquecido por la captación de nuevas fuentes. La llegada
del acueducto (castellum aquae)
es reconocible en el lado meridional de las Termas, dónde
se conservan parcialmente las 18 cisternas que garantizaban
un mayor caudal de agua en los momentos de necesidad (vaciado
de las piscinas, limpieza de estancias antes y después
de la llegada del público, etc). Desde las cisternas
partían las tuberías de plomo que llevando el
agua mediante presión abastecían todas las necesidades
del edificio, con varios recorridos y diferentes ramificaciones
que llegaban a todas las bañeras y fuentes dispersas
por las Termas. El esquema planimétrico del complejo
es aquél de las "grandes termas imperiales",
no sólo edificio para el baño, sino también
lugar para el paseo y el estudio, además del deporte
y el cuidado del cuerpo. Orientado nordeste-suroeste, el bloque
central, el verdadero y propio edificio termal, está
completamente separado del recinto que lo circunda; en este
último se encontraban, en el lado sur, las cisternas
y las dos bibliotecas simétricas; al oeste y al este
dos grandes exedras que contenían habitaciones calientes
y de encuentro; y al norte los accesos principales y las tabernae.
El recinto de las Termas , rodeado de pórticos, estaba
separado del cuerpo central por medio de un gran xystus
o jardín, destinado al paseo y la conversación.
La planta del cuerpo central se presenta como un bloque rectangular
cerrado de 214x110 metros, del que sobresalen el caldarium
circular y dos pequeñas exedras laterales englobadas
en dos estancias rectangulares simétricas identificadas
como palestras. Otros espacios cuyo uso está claro son
los apodyteria o vestuarios,
la natatio o piscina descubierta,
el frigidarium con cuatro
bañeras de agua fría en los lados, el tepidarium
con dos piscinas de agua templada, y el caldarium
con siete piscinas para los baños de agua caliente. A
los lados del caldarium se
encontraban los espacios destinados a las sudationes,
los laconica. El edificio
se organizaba en dos pisos, al menos en las palestras,
en los ambientes contiguos a éstas y en los apodyteria,
en dos de los cuales se conservan las escaleras de acceso a
la planta superior. En el segundo piso debían encontrarse
habitaciones destinadas al masaje, la helioterapia y la depilación. |
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CAMPO
DE MARTE Descripción:
el Campus Martius incluía
una amplia zona entre la colina del Capitolio, el Tíber,
el Quirinal y el Pincio. Fue organizado con precisión
bajo el mandato de Augusto, cuando recibió el nombre
de Regio IX Circus Flaminius
para distinguirlo de la Regio VII
Vía Lata, con la que había estado conectado
al principio. Era originalmente una amplia zona, pantanosa en
algunos puntos, utilizada para realizar maniobras militares
(de ahí su nombre en honor a Marte, dios de la guerra). |
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Teatro de Marcelo – Zona sagrada de
Largo Argentina |
Comenzado
por César, el teatro de Marcelo fue inaugurado por Augusto
en el año 13 a.C. y dedicado a su sobrino Marcelo (el
heredero designado por el emperador que murió prematuramente).
Se ha calculado que este lugar destinado a representaciones
teatrales podía acoger a unas 20.000 personas, separadas
según la estricta jerarquía impuesta por Augusto.
El exterior la cavea, que
originariamente tenía 30 metros de altura, estaba formado
por 41 arcos enmarcados por pilares en tres niveles cada uno
con un estilo arquitectónico diferente: dórico
en el primer nivel, jónico en el segundo y corintio en
el tercero (este último no se ha conservado). Se sabe
que tenía además una profunda exedra
en la que había dos pequeños altares que servían
de reemplazo a los templos de Diana y de Pietas (derribados
para dejar sitio al teatro).
En la zona del Campo de Marte conocida actualmente como Largo
Argentina se encuentran un Hecatostylum
(pórtico de 100 columnas), las Termas de Agripa y cuatro
templos de época republicana. El Templo dedicado a Feronia
es el edificio más antiguo y su construcción data
de finales del siglo IV ó comienzos del III a.C. A este
le siguen el Templo de Juturna,
construido por Lutacio Catulo tras la batalla contra los cartagineses
de mediados del siglo III a.C.; el Templo de los Lares
Permarini, el más grande de los cuatro, que data
del siglo II a.C. y el de Fortuna
Huiusce Diei dedicado por otro Lutacio Catulo tras la
batalla de Vercelli contra los cimbrios. Las Termas de Agripa,
los baños públicos más antiguos de Roma
(originalmente eran unas termas privadas que fueron donadas
al pueblo de Roma mediante un testamento), fueron construidas
por Agripa entre el 25 y el 19 a.C. entre el Panteón
y el Teatro de Pompeyo, al norte de la zona de Largo Argentina.
El complejo, que ocupaba una superficie de 120x80/100 metros,
tenía la estructura tradicional de las termas más
antiguas: habitaciones dispuestas de forma irregular en torno
a una habitación circular central de 25 metros de diámetro. |
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Panteón |
| "M.
Agrippa L. F. Cos Tertium Fecit” Marco Agrippa,
hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo construyó.
Esta es la inscripción que puede leerse en el friso del
pórtico de entrada al Panteón que atribuye su
construcción a Marco Vipsanio Agripa, político,
general y amigo íntimo del emperador Augusto (el tercer
consulado da idea del año de construcción, el
27 a.C.). Por Casio se sabe que la intención de Agripa
era la de crear un culto dinástico, probablemente dedicado
a los protectores de la gens
Julia: Marte, Venus y Divo Julio (Julio César divinizado)
y que la denominación de Panteón no era la oficial
del edificio. Durante siglos se pensó que la inscripción
hacía referencia al edificio actual sin embargo, tras
investigaciones efectuadas en el siglo XIX, se supo que este
Templo se corresponde con una reconstrucción realizada
en tiempos de Adriano. Si bien el edificio sufrió distintas
restauraciones en el transcurso de los años (tras los
daños causados por un incendio en el año 80 d.C.
bajo Domiciano y en el 110 d.C. bajo Trajano) fue enteramente
reconstruido en tiempos de Adriano. Aunque el nombre del emperador
no aparece en las inscripciones, las marcas de fábrica
encontradas en los ladrillos, corresponden a los años
123-125 d.C., lo que permite suponer que el Templo fue probablemente
inaugurado por Adriano durante su estancia en la Capital (125-128
d.C.). Aunque no se sabe con certeza quién fue el arquitecto
del proyecto de reconstrucción se suele atribuir a Apolodoro
de Damasco. La reforma incluyó un cambio en la orientación
del Templo (se colocó la fachada principal hacia el norte),
una columnata a modo de pronaos
y una amplia cella con una
estructura intermedia. El gran pronaos
y la estructura de unión con la cella
ocuparon por completo el espacio del Templo anterior, mientras
que la cella redonda con cúpula,
fue construida sobre el espacio de la plaza augustea que separaba
al Panteón del Templo de Neptuno. Aunque el modelo de
espacio circular cubierto por una bóveda se venía
utilizando en grandes salas termales, la construcción
de un templo de estas características representa toda
una innovación. |
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Ara
Pacis |
| El
Ara Pacis es el monumento más representativo de Augusto
y su política “un claro intento de exaltar la pietas
augustae” gracias a la cual Roma consiguió
al fin una larga y deseada paz. Votado por el Senado en el 14
a.C. y dedicado por Augusto en el 9 a.C., debe de haber simbolizado
la reconciliación entre las dos fuerzas políticas
del momento: el Emperador y el Senado. La estructura del monumento,
compuesto por un impresionante recinto rectangular con dos entradas,
imita la de un templum temporal,
incluso en su decoración interior, con una rica decoración
exterior que presenta relieves extremadamente simbólicos.
En la parte inferior se representan volutas de acanto que muy
probablemente hagan referencia al árbol genealógico
de la familia augusta. En la parte superior, a ambos lados de
las entradas, están dispuestos cuatro paneles en los
que se que representan temas mitológicos y alegorías
en una especie de continuidad simbólica: la Lupercal
(la cueva en la que la loba amamantó a Rómulo
y Remo); Eneas sacrificando una cerda blanca; la Tellus
(la madre tierra en época de paz) representada como una
mujer con dos niños y la diosa Roma. Además, en
los lados norte y sur, el templo posee paneles con escenas "históricas"
en las que aparecen representados Augusto y procesiones de personas
identificados como miembros de la familia imperial y sacerdotes.
El altar propiamente dicho, dispuesto sobre tres escalones dentro
del recinto, posee una representación del sacrificio
ceremonial que tenía lugar allí cada año
(entre las imágenes se pueden identificar las Vírgenes
Vestales, el Pontífice Máximo, los Sacerdotes
y los camili con el cerdo,
la oveja y el toro). |
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Mausoleo de Augusto |
| El
Mausoleo de Augusto, inspirado en las grandes tumbas de los
reyes griegos, fue construido por Augusto en el 29 a.C. sobre
la Vía Flaminia (la estructura ha cambiado mucho con
el paso de los siglos tras ser utilizada para los propósitos
más variados). Hacia el exterior poseía una base
de travertino de unos 12 metros de altura y una entrada orientada
al sur flanqueada por dos obeliscos. La parte interna, un cilindro
de 82 metros de diámetro, estaba compuesta por una serie
de muros concéntricos: un primer anillo de toba, de 4,35
metros de grosor, que poseía una serie de nichos tallados;
un segundo y un tercer anillo de opus
recticulatum, conectados con muros radiales que daban
origen a habitaciones inaccesibles y un último muro de
5 metros de grosor, en el que comenzaba un corredor que rodeaba
la cella circular, situada
en el centro de toda la estructura, que contenía un nicho
destinado a alojar las cenizas del emperador y tres nichos destinados
a alojar las cenizas de su familia. |
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Columna
de Marco Aurelio |
| La
Columna de Marco Aurelio fue erigida por el Senado entre el
180 y el 196 d.C., para conmemorar al emperador Marco Aurelio
y sus campañas contra germanos y sármatas. La
columna, de 29,78 m de alto (100 pies romanos), esta recubierta
con relieves que representan las dos principales campañas
del emperador, la del 172-173 d.C. y 174-175 d.C. |
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EL
FORO BOARIO Y EL HOLITORIUM Descripción:
el Foro Boario (mercado del
ganado) y el Holitorium (mercado
de verduras y hortalizas) estaban situados cerca del Tíber,
por lo que la zona situada entre el Tíber y las colinas
del Capitolio, el Aventino y el Palatino constituía un
punto focal para el comercio desde las épocas más
antiguas. De hecho, era allí donde se cruzaban dos importantes
rutas comerciales: el propio Tíber, con el Portus
Tiberinus creado por Servio Tulio, y la Vía Salaria,
el camino de la sal, cuyo comercio, procedente de las marismas
al sur del Tíber, había tenido una importancia
fundamental desde época prehistórica. |
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Templo
de Portunus –Templo de Hércules Víctor |
| Dado
que en el puerto se celebraban antiguos ritos relacionados con
el comercio, a mediados del siglo VI a.C. aproximadamente se
construyó una importante zona sagrada compuesta por el
Santuario de Mater Matuta
(diosa de la navegación) y el Santuario
de Fortuna Viril. Durante el siglo IV a.C. hubo muchas
restauraciones y remodelaciones de templos ya existentes, pero
solo entre los siglos III y II a.C., tras completarse la conquista
del Mediterráneo, comenzó una nueva fase de construcción.
Relacionado con el puerto y cerca del Puente Emilio se encontraba
el Templo de Portunus, que
fue construido en el siglo VI a.C., consagrado al dios protector
de los marineros y de los puertos. La composición actual
del templo, una estructura jónica rectangular, es el
resultado de una restauración llevada a cabo durante
el siglo I a.C. El Templo de Hércules Víctor,
conocido también como Olivarius
(protector del gremio de los olearii),
fue construido a finales del siglo II a.C. por el mercader M.
Octavio Herreno, que probablemente se hiciera rico con el comercio
del aceite. Construido en mármol casi por completo, se
alza sobre un podio circular con escaleras sobre el que están
dispuestas 20 columnas corintias (se trata del templo más
antiguo conservado en Roma). |
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Arco
de los Argentarii – Arco de Juno – Boca de la
Verdad |
| En
el 203 d.C., ganaderos y banqueros conocidos como argentarii,
construyeron un arco en honor a Septimio Severo; aunque más
que un arco probablemente se trate de una puerta monumental
que conducía al Foro Boario.
Con casi 7 metros de altura, tiene dos pilares de mampostería
con un arquitrabe de mármol que alojaría dos estatuas.
Los pilares estaban decorados con paneles esculpidos enmarcados
con pilastras con estandartes militares y volutas de acanto.
Entre los pilares se pueden ver frisos con Victorias, águilas,
el sacrificio de un toro y las herramientas sacrificiales. El
panel más grande contiene una figura masculina de pie,
identificada como el emperador Caracalla, dos soldados con un
bárbaro y de nuevo Caracalla preparando una libación
Dentro del arco aparecen representados Septimio Severo junto
a su esposa Julia Domna, Hércules y un sabio. El Arco
de las cuatro caras, conocido como Arco de Juno, fue construido
en el siglo IV d.C. en honor al emperador Constantino. Presenta
cuatro pilares recubiertos de mármol que soportan una
bóveda de crucería, con dos hileras de tres nichos
que terminan en conchas semiesféricas en la parte externa,
utilizadas para contener estatuas. |
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EL
SECTOR SUR Y LA VÍA APPIA ANTICA
Descripción: "C(aius)
Cestius L(uci) f(ilius) Epulo, Pob(lilia tribu), praetor, tribunus,
plebis, (septem)vir epolonum” Cayo Cesto Epulo,
hijo de Lucio, de la tribu Poblilia, pretor, tribuno de la plebe,
septenvirato responsable de los banquetes sagrados. Esta es
la inscripción que puede leerse en el monumento funerario
piramidal construido por Cayo Cestio, inspirado en modelos del
Egipto Ptolemaico. La pirámide, de unos 30 metros de
base por 36 metros de altura, totalmente recubierta con losas
de mármol, posee en el interior una cámara rectangular
con bóveda de cañón, ricamente decorada
con pinturas. |
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Pirámide
de Cayo Cestio – Porta Maggiore |
La
Porta Maggiore se encuentra a 43 metros sobre el nivel del mar
y, por este motivo, resulta un punto ideal para que converjan
gran cantidad de acueductos como el Anio
Vetus (el más antiguo), el Aqua
Marcia, el Aqua Tepula
y el Aqua Iulia. Si bien,
en origen, constituía un monumento creado por las arcadas
de los acueductos de Claudio (Aqua
Claudia y Anio Novus),
en el punto dónde se cruzaban la Vía
Prenestrina y la Vía
Labicana, fue transformado en una verdadera puerta tras
ser incorporado a la muralla de Aureliano. Consta de dos arcos
de travertino con pilonos en los laterales, decorados con ventanas
con tímpanos y columnas corintias adosadas. En la parte
superior presenta un ático dividido en tres secciones
mediante dinteles, con inscripciones de Claudio y Vespaciano,
donde se encuentran los canales de los tres acueductos. Justo
después de la puerta se encuentran los restos de la tumba
del panadero Eurysaces.
La Vía Appia fue la primera y la más importante
de las vías construidas en Roma, llamada Regina
Viarium por justo derecho. Fue construida en el 312 a.C.
por el magistrado Appio Claudio con el objetivo de disponer
de una comunicación rápida y directa entre Roma
y Cápua. El trazado respondía a un concepto sorprendentemente
moderno para su época ya que no tenía en cuenta
los centros habitados intermedios (a los que se llegaba a través
de accesos secundarios) sino solamente el camino más
corto entre los dos puntos a unir. La rápida expansión
de Roma en la Península propició distintas prolongaciones
de esta vía: hasta Benevento en el 268 a.C. y hasta Brindisi
a finales del siglo II a.C. A partir de ciertas reformas que
se llevaron a cabo bajo Trajano, en el siglo II d.C., el trazado
permitía unir Roma con Brindisi en 13-14 días
recorriendo un trayecto de unas 365 millas (unos 540 km). Estaba
empedrada con grandes lajas basálticas y tenía
un ancho estándar de 14 pies romanos (unos 4,15 metros
aproximadamente) suficientes como para permitir la circulación
de dos carros en ambos sentidos de marcha. Cada 7 o 9 millas
en los tramos más frecuentados y cada 10 o 12 millas
en los tramos menos importantes se alineaban las postas para
el cambio de caballo (stationes)
y lugares para la restauración y el alojamiento de los
viajantes (mansiones). En
las proximidades de los grandes centros habitados, a ambos lados
de la calzada, se producía un importante desarrollo urbanístico
a partir de la construcción de grandes villas y, sobre
todo, tumbas y monumentos funerarios de diverso orden. |
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Puerta
de San Sebastián – Vía Appia – Catacumbas
de San Calixto |
La
Vía Appia partía originalmente de la Puerta Capena
ubicada en los muros republicanos del siglo IV a.C. Tras la
construcción de la nueva muralla de Aureliano, en el
siglo III d.C., el comienzo de la vía pasó a ser
la Porta Appia, llamada puerta
de San Sebastián en época cristiana debido a que
los peregrinos cristianos pasaban bajo sus muros de camino a
las catacumbas de San Sebastián, y el tramo inicial entre
ambas puertas, de aproximadamente una milla de longitud, se
incorporó al trazado urbano. Para defender a la ciudad
contra las tribus germánicas invasoras, en la alta Edad
Media, la Puerta de San Sebastián fue reconvertida en
una fortaleza de cuatro plantas con almenas en sus dos torres
gemelas y una pequeña puerta en el centro.
Las catacumbas de San Calixto toman el nombre del Papa mártir
San Calixto I (217-222 d.C.) ya que, antes de su pontificado,
fue su fiel custodio y administrador durante casi veinte años.
Por tratarse del Cementerio oficial de la Iglesia, alcanzó
una extensión considerable durante los siglos III y IV
d.C. y, dado que acogía gran cantidad de sepulturas de
Papas y mártires, fue uno de los más visitados
entre los siglos V y IX d.C. Las galerías, que alcanzan
una altura media de unos 3 metros, se extienden a lo largo de
17 kilómetros cubriendo un área de unos 12.000
metros cuadrados en cuatro niveles diferentes (alcanzan una
profundidad máxima de 30 metros). La excavación
de este tipo de sepulturas subterráneas era obra exclusiva
de una asociación de cristianos llamados fossores
(excavadores), expertos en aquella profesión. En las
paredes de la complicada red de galerías se abren filas
de sepulcros con forma de nicho llamados loculo (los de las
filas más altas se corresponden con los enterramientos
más antiguos). En ellos se colocaban los muertos, sin
ataúd, simplemente envueltos en un lienzo o sábana
empapado en aqua lixiva (una
especie de solución de lejía). El cadáver
se cubría con cal o con perfumes y, posteriormente, se
cerraba el nicho con ladrillos, tejas o lápidas de mármol
(junto a la tumba se colocaba una pequeña lámpara
de cerámica alimentada con aceite). Otro tipo de sepulcros
son los denominados arcosolios: tumbas con un arco encima (solium
sub arcum) en los que la lápida de cierre estaba
colocada horizontalmente encima de la tumba. Dentro de las catacumbas
también se encuentran habitaciones de mayor tamaño
llamadas criptas (pequeñas iglesias subterráneas)
próximas a las sepulturas de los mártires. |
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Circo
de Majencio – Mausoleo de Cecilia Metella |
El
Circo de Majencio, de 250 metros de largo por 92 de ancho, con
gradas que podrían albergar unos 10.000 espectadores,
posee dos torres semicilíndricas en la cabecera, una
barrera central (alrededor de la cual giraban las cuadrigas)
y un arco triunfal hacia el lado curvo. Desde la residencia
imperial de Majencio, próxima al circo, se podía
acceder directamente al palco imperial.
Cecilia Metella, hija del cónsul Q. Cecilio Metello Cretico
fue esposa de Marco Craso, general de César e hijo del
triunviro Craso, el hombre más rico de Roma, asesinado
en el 53 a.C. Su tumba, construida entre los años 40
y 50 a.C., presenta un cuerpo cilíndrico de 11 metros
de alto por 29,5 metros de diámetro revestido de travertino
y un elegante friso coronado con dos cabezas de buey y guirnaldas.
El papa Caetani, Bonifacio VIII, donó la tumba a su familia
que la incorporó a un castillo fortificado que bloqueaba
la Via Appia (desde aquí los Caetani controlaban el paso
y cobraban elevados impuestos). |
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Acueducto |
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LA
VILLA DE LOS QUINTILII
Descripción: esta
grandiosa villa perteneció a los hermanos Sexto Quintillo
Condiano y Sexto Quintillo Valerio Máximo cónsules
en el 151 d.C. que, según las fuentes literarias, destacaban
por su nobleza, su cultura, su habilidad militar, su riqueza
y su amor fraternal. La historia de Condiano y Máximo
se desarrolló en el siglo II d.C., durante el mandato
de Antonino Pío, quién los tenía en gran
estima. Según las fuentes literarias, el emperador Cómodo
los mando asesinar en el 182-183 d.C. tras acusarlos de traición
por participar en una conjura en su contra y confiscó
todas sus posesiones, transformando la villa en residencia imperial. |
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| El
sector residencial de la villa pertenece al núcleo originario
datable entorno al siglo II d.C. Destaca un amplio patio, de
36 por 12 metros, revestido en mármol blanco, con escaleras
y trazas de un pórtico en uno de los lados largos. Sobre
el lado meridional presenta una cisterna utilizada para la recogida
del agua que alimenta un depósito que suministraba el
fluido a los ambientes residenciales "privados" de
la villa, en especial para las estancias de un pequeño
baño de aguas termales. El sector termal de la Villa
está compuesto por dos grandes salas: una meridional
que se corresponde con el frigidarium,
la mejor conservada desde el punto de vista del revestimiento,
y otra en el sector noroeste que se corresponde con el caldarium,
con una impresionante piscina de agua caliente. Entre ambas
se distingue otro sector termal que coincide con el tepidarium. |
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