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OPLONTIS

LA VILLA DE POPEA


Localización: Circumvesuviana Napoli-Sorrento, Napoli-Poggiomarino o Napoli-Torre Annunziata parada Torre Annunziata.

Grado de Accesibilidad: Bueno – Acceso Señalizado – Punto de Recepción de Visitantes – Posee cuadros explicativos.

Descripción: de entre todas las localidades arqueológicas que la dramática erupción del Vesubio sepultó en el 79 d.C. Oplontis destaca por poseer los restos monumentales más representativos de los suburbios pompeyanos (administrativamente estaba bajo la jurisdicción de Pompeya). Oplontis, cuyo topónimo se encuentra mencionado exclusivamente en la Tabula Peutingeriana, antiguo plano de los caminos que surcaban las regiones del Imperio, se distingue por dos edificios monumentales que estaban destinados a usos diferentes: la denominada “Villa de Popea”, un grandioso complejo de carácter residencial construido con todo lujo y la Villa de “L. Crassius Tertius” (no visitable), en la que se hallaba emplazada una industria dedicada a la elaboración de productos de la tierra (en particular vino y aceite).
decoración pictórica decoración pictórica
Decoración pictórica de la Villa
La Villa de Popea está ubicada cerca de la costa en un punto dónde sus habitantes, gracias al clima saludable y a las demás cualidades del lugar, podían regenerar el cuerpo y el espíritu lejos del mundanal ruido capitalino. Realzan el edificio unas espectaculares decoraciones murales a las que, en otros tiempos, se sumaban unos adornos de valor inestimable como las esculturas de mármol blanco que ornamentaban los jardines y la zona de la piscina. El núcleo primigenio de la mansión, cuya propiedad los estudiosos atribuyeron a Popea (esposa de Nerón), en base a algunos restos que aluden a la emperatriz, se remonta a mediados del siglo I d.C. La propiedad debía formar parte del rico patrimonio inmobiliario que la familia imperial poseía en las costas de Campania. Tras la muerte de Nerón, el edificio debió de ir a parar a manos de otro dueño, quién mandó realizar unas obras de remozado que no habían concluido cuando se produjo la erupción.
entrada principal de la vivienda fresco del atrio
Entrada principal de la vivienda – Fresco del atrio
En el atrio estaba ubicada la entrada principal de la vivienda. El techo de este grandioso salón remata en la abertura del compluvium (por donde ingresaba el agua de lluvia), exactamente sobre el estanque o impluvium, construido en el centro del piso. La estancia, que está completamente pavimentada con mosaicos, se caracteriza por la presencia de unos frescos monumentales en el II estilo pompeyano, de una finura y realismo excepcional. El objetivo de estas pinturas era ensanchar el límite físico de las paredes por medio de una ilusión óptica, hecho que resulta claro y manifiesto nada más observar los edificios con sus columnas, los altos podios con escalones y las puertas falsas. Las enriquecen, además, unos detalles refinados como la antorcha que descansa apagada sobre los escalones, o las cabezas que resaltan en el interior de unos elementos circulares.
cocina fresco del comedor
Cocina – Fresco del comedor
La cocina, habitación de servicio más importante de la casa, posee una amplia encimera de obra de albañilería revestida en ladrillos a lo largo de la pared norte. En la misma estaban ubicados los fogones donde se guisaban los alimentos en ollas de terracota o bronce que se apoyaban sobre unos soportes de hierro (en la parte de abajo se aprecian los anaqueles de boca semicircular destinados a guardar la leña de reserva). Contra la pared este hay una pila circular que se utilizaba como desagüe para los líquidos y, en la pared sur, se ve un altillo donde, según suponen los estudiosos, habría una habitación para la servidumbre a la que se accedía por medio de una escalera ubicada en el local contiguo.

En el triclinio, la sala que se utilizaba como comedor, los comensales comían recostados, dispuestos a lo largo de las paredes (en el centro de la estancia, de mosaicos con rombos policromos, había una mesa para la comida). Las paredes están decoradas con frescos del II estilo pompeyano. En la franja inferior se aprecia un podio sobre el que se yerguen columnas (ora de mármol coloreado, ora decorados con sarmientos metálicos). En el centro de los lados este y oeste, a través de una puerta se entrevén unos templetes, de planta circular que rematan en cúspides, con estatuas de divinidades femeninas en su interior y columnatas en perspectiva, similares a las del salón. En la pared norte, por detrás de una verja, se asoma un jardín donde se yergue una columna elevada sobre la que está encaramada la estatua de una diosa. En esta pared hay un motivo decorativo de sumo interés: una cesta con higos, motivo naturalista que la mano del pintor plasmó con notable pericia.
fresco de una alcoba fresco de una alcoba
Frescos de una alcoba
En la alcoba o cubiculum las camas estaban emplazadas en el interior de unos nichos, abovedados al efecto, que se edificaron en las paredes este y norte (más tarde, en la pared del fondo, se abrió un vano de paso). Los frescos, del II estilo pompeyano, son muy parecidos a los del atrio. Aquí también la decoración se realizó por medio de edificios que crean ilusiones ópticas, aunque los mismos son menos imponentes y proporcionalmente más pequeños que en las otras habitaciones (acorde al tamaño de la alcoba). Las bóvedas de los nichos, ribeteadas con marcos de estuco, están decoradas con un motivo de artesones, mientras que en el interior de las lunetas hay paisajes.
fresco del Calidarium de las termas fresco del salón de la galería fresco del salón comedor
Frescos del Calidarium de las termas, del salón de la galería y del salón comedor
Al igual que en otras mansiones pertenecientes a personajes de las clases sociales más acomodadas, la Villa de Popea disponía de unas instalaciones termales propias, con todas las salas que usualmente formaban parte de las mismas. El calidarium, esto es, la sala de baño que se calentaba haciendo circular agua caliente, posee las características típicas de estos espacios: las tegulae mammatae, tejas planas de barro cocido con cuatro protuberancias en las esquinas que las separaban de la pared, y las suspensurae, columnitas de terracota con el interior hueco, sobre los que se construía el pavimento. Gracias a estos detalles constructivos, el aire caliente podía circular a lo largo de las paredes y por debajo del piso, a efectos que el calor se distribuyera uniformemente por toda la habitación. Las pinturas que adornan las paredes pertenecen al III estilo pompeyano, observándose elementos realistas. En la franja superior el espacio se subdivide por medio de unos elementos arquitectónicos de carácter meramente ornamental en cuyo interior sobresalen unos cuadritos de paisajes o figuras humanas junto a unos cuadros de grandes dimensiones (que los estudiosos consideran copias de originales griegos). El cuadro que destaca en el centro representa a Hércules en el jardín de las Hespérides.

El salón, que acaso pudiera usarse como comedor, es uno de los espacios que plasma más eficazmente el lujo y la majestuosidad de esta mansión de Oplontis. El elemento que destaca es la espectacular decoración mural en II estilo pompeyano. Su realismo, cuajado de efectos ópticos, se manifiesta en la representación de un santuario de Apolo (divinidad simbolizada por medio del trípode del Oráculo de Delfos). El mismo se vislumbra en medio de los árboles y los matorrales, tras una puerta con verja y arquitrabe que se encuentra abierta; en medio de dos columnas muy altas erguidas sobre un podio. En este fresco grandioso, inspirado en el estilo helenístico más barroco y en las estenografías teatrales según sugiere la perspectiva de la columnata lateral, destacan algunos detalles de gran finura como las máscaras teatrales combinadas a la perfección con la compleja estructura decorativa.

En otro salón, que da a la galería, los frescos son del II estilo pompeyano y se diferencian de los demás por los detalles que el pintor introdujo en distintos puntos para enriquecer la estructura decorativa y, en cierto modo, para diluir su severidad dando muestras de un gran talento pictórico. En la parte inferior derecha de la pared norte, un velo vaporoso cubre una cesta con fruta mientras que, en la parte superior de la misma, el pintor reprodujo con gran finura la transparencia del vidrio de una copa que contiene unas granadas. Enfrente, en la parte inferior de la pared sur y arriba de una encimera, hay una especie de torta. En el centro de la pared oeste, hacia arriba, un bonito ejemplo de máscara nos recuerda las escenografías teatrales de tradición helenística griega (en las que hunden sus raíces las decoraciones del II estilo pompeyano).
Una de las galerías de la villa sobresale por un detalle estructural particular: las columnas están unidas por tramos de pared de opus craticium, con unos marcos de madera que se rellenaron con unos bloquecitos de piedra. Muy probablemente una cancela cerrara el vano que se realizara entre dichos tramos de pared, a efectos de resguardar las habitaciones contra el calor excesivo del estío y el frío del invierno. Las habitaciones que dan a esta galería, al igual que la galería misma, están decoradas sobriamente con frescos en el IV estilo pompeyano, de fondo rojo o blanco. Eran unas alcobas pequeñas y, en una de ellas, fue posible reconstruir el cielorraso que también estaba decorado.
galería decoración pictórica del cielorraso de una alcoba
Galería – Decoración pictórica del cielorraso de una alcoba
Además del extenso viridarium (área de la casa destinada a jardín) norte, se trazó en la villa un jardín más pequeño y apartado en el que los moradores podían dedicar algunas horas del día al reposo y la meditación. Los árboles que están plantados en la actualidad son laureles y, según los expertos, serían similares a los que se habrían plantado en el jardín en la antigüedad. Festonea el jardín una columnata de tres brazos o porticus triplex, con columnas de ladrillos estucadas de color blanco. Las paredes interiores están decoradas en el IV estilo pompeyano con fondo rojo.
peristilo del jardín pequeño fresco del pasillo
Peristilo del jardín pequeño - Fresco del pasillo
El pasillo es un espacio de distribución que, con dos brazos perpendiculares, abraza algunas habitaciones de representación, que se yerguen en la zona de la piscina. El brazo que discurre en dirección oeste-este desemboca directamente en las estancias que gravitan alrededor de la enorme piscina. En el lado sur está la entrada a una habitación diminuta en la que se realizaban las únicas actividades productivas de la villa (elaboración de vino). Los frescos en el IV estilo pompeyano que recubren las paredes, con un fondo de color predominantemente rojo, confirman que en esta grandiosa vivienda patricia la calidad de la decoración era excelsa, apreciable en los detalles de los pájaros que picotean frutas en los paneles de la zona intermedia.
fresco del Viridarium fresco del Viridarium
Frescos del Viridarium
La Villa de Popea no solo se caracteriza por poseer los espaciosos jardines de vegetación abundante que, por lo general, se encuentran en las grandes mansiones señoriales de la época, sino también por sus jardines interiores, más pequeños. Los mismos no estaban techados y tenían un parterre central en el que crecían plantas medianas y pequeñas. La decoración mural reproduce, además, los elementos vegetales existentes en la realidad. En medio de una vegetación exuberante (cuya reproducción en las paredes se inspira en el realismo, cuajado de efectos ópticos, del II estilo pompeyano) se aprecian otros elementos naturalistas como pájaros y objetos típicos de jardín (por ejemplo fuentes). La configuración peculiar del viridarium se debe al hecho de que se edificó después que los locales adyacentes (a cuya conformación se tuvo que adaptar forzosamente). Cabe señalar la predilección particular que manifestaban los dueños de las villas de la época hacia los elementos naturales de los que se rodeaban, ya fueran reales o reproducidos mediante pinturas (tal es así que, a estos efectos, aprovechaban hasta el más mínimo espacio que tuvieran a su disposición).

La letrina común tenía las paredes completamente revocadas, pintadas de color blanco, y disponía de unos estantes de madera en las paredes este, norte y oeste. Por debajo de los mismos discurría un canal, revestido en opus signinum, que se utilizaba para limpiar las instalaciones (a estos efectos se empleaba agua que se guardaba en un depósito situado debajo de la entrada). En esta misma habitación, contra la pared sur, hay otra letrina de estructura más sencilla separada de la primera por medio de un tabique de obra de albañilería.
letrina peristilo interior
Letrinas – Peristilo Interior
El peristilo interior, con un viridarium y fuente en el centro, estaba rodeado de habitaciones destinadas a usos diferentes. Si bien este espacio cumplía una función “servil”, debido a la serie de cuartos de la servidumbre que estaban emplazados a lo largo del lado este en la planta baja y en el primer piso (a diferencia de otras villas donde los mismos estaban ubicados en zonas totalmente apartadas de la casa), también cumplía una función señorial como zona de paso de la mansión entre la parte residencial propiamente dicha y el sector de la piscina.
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