|
|
|
|
Localización: el punto
de partida se sitúa en la estación del metro Carthage
Hannibal, de la línea TGM Tunis Marine. Para llegar
a la “Colina de Byrsa”
se toma la Avenida del Anfiteatro y, a unos 300 m, se gira a
la izquierda y se sube hasta la cima. Desde este punto se desciende
por una calle que serpentea colina abajo hasta alcanzar la calle
Pasteur, que bordea el “Parque
Arqueológico de Byrsa”. Al llegar a la Avenida
del Anfiteatro se gira a la izquierda, siguiendo el perímetro
del parque arqueológico y, tras cruzar la Avenida de
Cartago, se continúa por la avenida 7 de Noviembre hasta
alcanzar el “Anfiteatro de
los Mártires”. Desde aquí se regresa
hasta la Avenida de Cartago y tras girar a la izquierda, a unos
200 m, se encuentran las “Cisternas
de La Malga”. Desde aquí se toma la calle
Mohammed Alí, que luego cambia de nombre a Avenida 7
de Noviembre, hasta la entrada del “Teatro
de Adriano”. Un poco más adelante se toma
la calle Arnobe hasta el “Parque
Arqueológico de las Villas Romanas”. Desde
aquí se regresa a la Avenida 7 de Noviembre y, tras girar
a la izquierda, se alcanzan las “Termas
de Antonino Pío”.
Grado de Accesibilidad: Bueno
- Accesos señalizados – Puntos de Recepción
de Visitantes – Cuadros explicativos.
Descripción: heredera
de los intereses fenicios Cartago se transformó en eje
de un gran imperio que, entre los siglos V y III a.C., dominaría
el tráfico comercial del Mediterráneo (a menudo
en dura competencia con griegos y etruscos). Entre los años
264 y 202 a.C. el Mediterráneo se convirtió en
el marco y testigo de un conflicto entre dos grandes colosos
citados con el nombre de sus ciudades capitales, Roma y Cartago,
que tuvo sus orígenes en la política de expansionismo
territorial y comercial de ambas potencias. Pese a las hazañas
de Amílcar y Aníbal
Barca, el conflicto acabó con la victoria romana
sobre Cartago en la batalla de Zama. En el 146 a.C., tras un
asedio de tres años, la ciudad fue arrasada por Escipión
“el Africano”
y su suelo declarado maldito. Pasado un período de abandono
el Senado de Roma permitió la instalación de una
colonia dedicada a la producción agrícola que,
tras convertirse en el principal puerto proveedor de Roma de
productos alimenticios (cereales, aceite y vino), experimentó
un período de máxima prosperidad entre los siglos
I y III d.C. Tras la crisis del Imperio, la ciudad fue cayendo
poco a poco en decadencia, con un período de renovada
prosperidad a finales del siglo IV d.C. La ciudad fue conquistada
por los vándalos de Genserico
en el siglo V d.C. y reconquistada por las tropas de Justiniano
en el siglo VI d.C., comenzando un período de dominación
bizantina que finalizaría un siglo después.
Situadas a orillas del mar las “Termas
de Antonino Pío”, construidas en el siglo
II d.C., eran las terceras en importancia del Imperio tras las
de Caracalla y Diocleciano
en Roma. Destruidas por los vándalos, los restos que
se conservan pertenecen a espacios de servicio que, en su época,
se encontraban en el subsuelo. |
|
| Las
“Cisternas de La Malga”,
que almacenaban el suministro de agua de la ciudad, sorprenden
por sus inusitadas dimensiones. Se trata de quince enormes depósitos
abovedados que se abastecían del agua que traía
un acueducto desde Zaghouan, a unos cincuenta y cinco kilómetros
de distancia. |
|
Ir
arriba Volver |
|
|